El precio de la victoria
Hablar de nuevos hábitos en la sociedad capitalista no es
nada nuevo, decir que el consumismo es una verdadera transformación en la forma
de pensar, percibir y actuar de la sociedad tampoco, esta nueva forma de mimetizarnos en el
panorama nacional a pesar de no ser actual,
los efectos al ver el comportamiento de esta modalidad de pensamiento a los
distintos rubros es una sorpresa constante. Con frecuencia tendemos a
relacionar la cantidad con la variedad, algo muy incorrecto y simplista, vasta
razonar la concentración y la extranjerización, que son efectos directos de
evoluciones de la sociedad capitalista denominada globalización, para descubrir
que a pesar de que en la actualidad casi todos los rubros de consumo, tanto
material como mental, la diversidad se va ampliando, pero los proveedores se
reducen cada vez más, un efecto inverso o al menos antinatural, en principio se
puede pensar que estamos bajo un modelo de falsa diversidad porque la concentración
y la escala de producción asociada a estos tiempos provoca una diversidad de lo
mismo que simplemente se transforma en un engaño mental para lograr el objetivo
de que la persona consuma cada vez más de lo mismo, parece un trabalenguas pero
no, es un efecto muy estudiado en la actualidad , muchos son los filósofos que
tratan estos temas tan profundos, pero en este caso me sirve simplemente para
poner al lector en alerta de este efecto para abordar otro tema de actualidad.
El tema de hoy tiene relación con el consumismo y el
aprovechamiento que se hace en la política televisiva para capitalizarlo,
vivimos de momentos no de experiencias, somos presos del cortoplacismo y los
resultados rápidos, no por decisión propia sino por la imposición indirecta de
esta nueva estructura social que nos define. Un ejemplo de esto es UNEN una
alianza que involucra fuerzas políticas de sectores increíblemente variados, es
la propuesta surgida hace casi un año para lograr capitalizar representaciones
políticas pequeñas en una sumatoria final que logre captar cerca de un cuarto
del padrón. La estrategia no es revolucionaria ni nada parecido, tampoco es
criticable porque las alianzas forman parte del juego político, lo nuevo y
sorprendente de este modelo es la forma y la amplitud, lo componen desde
fuerzas de izquierda, pasando por el centro y llegando a la derecha,
gremialistas y empresarios, críticos acérrimos de la participación del estado
en la economía mezclado con grandes defensores de un estado activo. Esta
percepción no es definitiva sino simplemente una opinión propia, ya que puede
que de esta mezcla surja un pacto entre los diferentes actores nacionales, es
al menos lo que se vende a la sociedad, me permito dudar de si este pacto deba
ser pre o pos electoral, a mi entender la legitimidad en la política debe tener
algunos referente quienes van a competir democráticamente por la posición
presidencial en cada partido, tal vez con un aliado vicepresidente de otro
partido, pero la legitimidad no solo es necesaria sino que es la base para que
un partido político pueda mantenerse en el tiempo y lograr objetivos coherentes
a los ofrecidos a los electores como propuesta. Este caso es especial nadie
sabe quién va a representar el partido, eso lo van a elegir las elecciones
primarias, es decir va a elegir la gente, con un abanico enorme de
posibilidades y orígenes políticos, en busca de que al final del camino la suma
del representante no tenga perdidas de votos hacia otros partidos, es decir
pequeños porcentajes que al final sea suma cero. Es un uso extremo de la
herramienta electiva creada por este gobierno con acompañamiento de casi todos
los partidos. Digo esto porque las posibilidades no son 2, 3 o 5 que el partido
define como posibles, sino que son todos los que forman UNEN y además cada
candidato tiene propuestas diferentes casi contrapuestas unas con otras. La
apuesta es grande pero el premio también, ya que se pretende llegar a un balotaje
con posibilidades de asociarse a otro partido con menos chance, por ejemplo el
PRO, para llegar definitivamente al poder. Parece algo cómico pero es una
muestra más de que lo importante no es gobernar para la gente con ideas y
propuestas bajo un modelo de país con continuidad, acá claramente lo importante
es ganar las elecciones superando el casting público, lo que viene después se verá
según lo que pase en las paso. Esta es la parte en que me quedo con la boca
abierta y pienso cuanto tiempo luego de las elecciones va a pasar para que esta
persona pierda legitimidad luego de que por un juego político y sin un apoyo
partidario real, que llegue al poder con quizá el 7% de los votos, necesarios
para ganar las internas del partido, que luego al sumarse al residuo UNEN
llegue al 22% y que con el apoyo del PRO y algún oportunista más, superar 35%,
simplemente es imposible que esto perdure en el tiempo porque la legitimidad se
construye con militancia, los partidos con posibilidad de gobernar tienen
muchos años de historia y una idea más o menos fija de sus principios, abarcan
amplios espacios de militancia ninguna de estas condiciones se dan con UNEN, ¿qué
historia política tiene este partido en Tierra del Fuego o Chaco?, Su
militancia es televisiva como la de la mayoría de los partidos con
posibilidades de salir victoriosos, es muy triste como sociedad democrática ver
esta desvalorización de la militancia, cambiar esas campañas históricas por
todo el país como fue la de Alfonsín, Perón y cualquier candidato que busque
perfilarse como candidato de un partido.
En resumen y a mi entender lo que vemos en UNEN es una
sociedad con necesidad de ver un cambio presidencial, me queda la duda si este
es razonado o simplemente implantado desde los medios, comparto el cambio
porque es buena la alternancia ya que los años de poder desgastan, pero el
modelo de país que se viene construyendo estos años se debe enmendar con
algunas cuestiones pero no poner Patas Para Arriba sin pensar en las causas,
esta historia ya la vivimos, no repitamos la historia, la memoria es lo que
marca la diferencia entre un futuro auspicioso o un nuevo 2001 pero en el 2020.
Recordemos que la Alianza que triunfo en las elecciones del 1999, era algo
parecido, más conservador ya que justaba a los radicales y al FREPASO
simplemente, además contaba con propuestas propias, que obviamente no se
cumplieron y terminamos como terminamos, con un gobierno de poca
maniobrabilidad política que en lugar de cambiar un modelo de país defectuosos
fue la cara del desastre sin haberlo pergeñado. No se puede hacer una relación
directa en historia pero tampoco podemos evitar razonarla ya que la alquimia es
incluso más riesgosa que el intento de alianza en contra del peronismo, antes
protagonizado por Duahalde y Palito Ortega, hoy enfrentando a los que defiendan
el legado del Kirchnerismo, y obviamente un país totalmente diferente al de ese
momento. Sepamos que no existen soluciones rápidas para los problemas que
arrastramos hace 50 años, no compremos ese mensaje falso, acá lo que hace falta es un modelo que se
mantenga en el tiempo, sin cortes por capricho de algún político o golpista de
turno, padres trabajando, hijos en la escuela, un estado fuerte para aguantar
el poder de una economía concentrada y en su mayoría en propiedad de manos
extranjeras, combatir la desigualdad a través de la imposición de impuestos a
los que los deben pagar para financiar servicios básicos de calidad. Estas son
las medidas que como ciudadano debemos solicitar a cualquier partido político,
lo que si me queda claro es que sin legitimidad verdadera estos objetivos son
difíciles de lograr, las presiones de un gobierno hipotecado en muchas manos
son difíciles de sostener por más buena predisposición que exista, los favores
en el haber serán demasiados.
Por todas estas cuestiones decidí llamar a esta editorial el
precio de la victoria y para cerrar hago las siguientes preguntas abiertas para
quien las quiera razonar, Cual es el precio de la victoria?, que las alianzas
de partidos son justas no hay duda pero, hasta qué punto se pueden mezclar
fuerzas políticas perimetralmente opuestas?, un partido sin más propuestas compartidas
que la promesa de cambiar lo que hoy tenemos, por algo mejor pero sin dar mucho
detalle de cómo sería esta Argentina ideal, puede ganar una elección?, al no
tener una cúpula de líderes definida se podrá mantener la legitimidad
partidaria luego de que la mayor parte de esta alianza quede inicialmente fuera
del gobierno, tal cual como paso con la Alianza y el FREPASO?, hasta qué punto
una alianza se puede extender en pos simplemente de limitar la fuerza
actualmente en gobierno?, me cuesta imaginar al votante radical que en
primarias vote a Ricardo Alfonsín y que luego mude su opción a Lilita Carrio
por haber quedado fuera el inicial, esto es razonable?, o unirse al Pro para
definir el balotaje, que difícil me resulta digerir esta situación. El tiempo
ayudara a responder muchas de las preguntas.
Completo esta editorial con un video tragicómico de la presentación
de la presentación en TM de esta opción política, no tiene desperdicio.
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