viernes, 25 de abril de 2014

El precio de la victoria

El precio de la victoria

Hablar de nuevos hábitos en la sociedad capitalista no es nada nuevo, decir que el consumismo es una verdadera transformación en la forma de pensar, percibir y actuar de la sociedad tampoco,  esta nueva forma de mimetizarnos en el panorama nacional  a pesar de no ser actual, los efectos al ver el comportamiento de esta modalidad de pensamiento a los distintos rubros es una sorpresa constante. Con frecuencia tendemos a relacionar la cantidad con la variedad, algo muy incorrecto y simplista, vasta razonar la concentración y la extranjerización, que son efectos directos de evoluciones de la sociedad capitalista denominada globalización, para descubrir que a pesar de que en la actualidad casi todos los rubros de consumo, tanto material como mental, la diversidad se va ampliando, pero los proveedores se reducen cada vez más, un efecto inverso o al menos antinatural, en principio se puede pensar que estamos bajo un modelo de falsa diversidad porque la concentración y la escala de producción asociada a estos tiempos provoca una diversidad de lo mismo que simplemente se transforma en un engaño mental para lograr el objetivo de que la persona consuma cada vez más de lo mismo, parece un trabalenguas pero no, es un efecto muy estudiado en la actualidad , muchos son los filósofos que tratan estos temas tan profundos, pero en este caso me sirve simplemente para poner al lector en alerta de este efecto para abordar otro tema de actualidad.

El tema de hoy tiene relación con el consumismo y el aprovechamiento que se hace en la política televisiva para capitalizarlo, vivimos de momentos no de experiencias, somos presos del cortoplacismo y los resultados rápidos, no por decisión propia sino por la imposición indirecta de esta nueva estructura social que nos define. Un ejemplo de esto es UNEN una alianza que involucra fuerzas políticas de sectores increíblemente variados, es la propuesta surgida hace casi un año para lograr capitalizar representaciones políticas pequeñas en una sumatoria final que logre captar cerca de un cuarto del padrón. La estrategia no es revolucionaria ni nada parecido, tampoco es criticable porque las alianzas forman parte del juego político, lo nuevo y sorprendente de este modelo es la forma y la amplitud, lo componen desde fuerzas de izquierda, pasando por el centro y llegando a la derecha, gremialistas y empresarios, críticos acérrimos de la participación del estado en la economía mezclado con grandes defensores de un estado activo. Esta percepción no es definitiva sino simplemente una opinión propia, ya que puede que de esta mezcla surja un pacto entre los diferentes actores nacionales, es al menos lo que se vende a la sociedad, me permito dudar de si este pacto deba ser pre o pos electoral, a mi entender la legitimidad en la política debe tener algunos referente quienes van a competir democráticamente por la posición presidencial en cada partido, tal vez con un aliado vicepresidente de otro partido, pero la legitimidad no solo es necesaria sino que es la base para que un partido político pueda mantenerse en el tiempo y lograr objetivos coherentes a los ofrecidos a los electores como propuesta. Este caso es especial nadie sabe quién va a representar el partido, eso lo van a elegir las elecciones primarias, es decir va a elegir la gente, con un abanico enorme de posibilidades y orígenes políticos, en busca de que al final del camino la suma del representante no tenga perdidas de votos hacia otros partidos, es decir pequeños porcentajes que al final sea suma cero. Es un uso extremo de la herramienta electiva creada por este gobierno con acompañamiento de casi todos los partidos. Digo esto porque las posibilidades no son 2, 3 o 5 que el partido define como posibles, sino que son todos los que forman UNEN y además cada candidato tiene propuestas diferentes casi contrapuestas unas con otras. La apuesta es grande pero el premio también, ya que se pretende llegar a un balotaje con posibilidades de asociarse a otro partido con menos chance, por ejemplo el PRO, para llegar definitivamente al poder. Parece algo cómico pero es una muestra más de que lo importante no es gobernar para la gente con ideas y propuestas bajo un modelo de país con continuidad, acá claramente lo importante es ganar las elecciones superando el casting público, lo que viene después se verá según lo que pase en las paso. Esta es la parte en que me quedo con la boca abierta y pienso cuanto tiempo luego de las elecciones va a pasar para que esta persona pierda legitimidad luego de que por un juego político y sin un apoyo partidario real, que llegue al poder con quizá el 7% de los votos, necesarios para ganar las internas del partido, que luego al sumarse al residuo UNEN llegue al 22% y que con el apoyo del PRO y algún oportunista más, superar 35%, simplemente es imposible que esto perdure en el tiempo porque la legitimidad se construye con militancia, los partidos con posibilidad de gobernar tienen muchos años de historia y una idea más o menos fija de sus principios, abarcan amplios espacios de militancia ninguna de estas condiciones se dan con UNEN, ¿qué historia política tiene este partido en Tierra del Fuego o Chaco?, Su militancia es televisiva como la de la mayoría de los partidos con posibilidades de salir victoriosos, es muy triste como sociedad democrática ver esta desvalorización de la militancia, cambiar esas campañas históricas por todo el país como fue la de Alfonsín, Perón y cualquier candidato que busque perfilarse como candidato de un partido.

En resumen y a mi entender lo que vemos en UNEN es una sociedad con necesidad de ver un cambio presidencial, me queda la duda si este es razonado o simplemente implantado desde los medios, comparto el cambio porque es buena la alternancia ya que los años de poder desgastan, pero el modelo de país que se viene construyendo estos años se debe enmendar con algunas cuestiones pero no poner Patas Para Arriba sin pensar en las causas, esta historia ya la vivimos, no repitamos la historia, la memoria es lo que marca la diferencia entre un futuro auspicioso o un nuevo 2001 pero en el 2020. Recordemos que la Alianza que triunfo en las elecciones del 1999, era algo parecido, más conservador ya que justaba a los radicales y al FREPASO simplemente, además contaba con propuestas propias, que obviamente no se cumplieron y terminamos como terminamos, con un gobierno de poca maniobrabilidad política que en lugar de cambiar un modelo de país defectuosos fue la cara del desastre sin haberlo pergeñado. No se puede hacer una relación directa en historia pero tampoco podemos evitar razonarla ya que la alquimia es incluso más riesgosa que el intento de alianza en contra del peronismo, antes protagonizado por Duahalde y Palito Ortega, hoy enfrentando a los que defiendan el legado del Kirchnerismo, y obviamente un país totalmente diferente al de ese momento. Sepamos que no existen soluciones rápidas para los problemas que arrastramos hace 50 años, no compremos ese mensaje falso,  acá lo que hace falta es un modelo que se mantenga en el tiempo, sin cortes por capricho de algún político o golpista de turno, padres trabajando, hijos en la escuela, un estado fuerte para aguantar el poder de una economía concentrada y en su mayoría en propiedad de manos extranjeras, combatir la desigualdad a través de la imposición de impuestos a los que los deben pagar para financiar servicios básicos de calidad. Estas son las medidas que como ciudadano debemos solicitar a cualquier partido político, lo que si me queda claro es que sin legitimidad verdadera estos objetivos son difíciles de lograr, las presiones de un gobierno hipotecado en muchas manos son difíciles de sostener por más buena predisposición que exista, los favores en el haber serán demasiados.

Por todas estas cuestiones decidí llamar a esta editorial el precio de la victoria y para cerrar hago las siguientes preguntas abiertas para quien las quiera razonar, Cual es el precio de la victoria?, que las alianzas de partidos son justas no hay duda pero, hasta qué punto se pueden mezclar fuerzas políticas perimetralmente opuestas?, un partido sin más propuestas compartidas que la promesa de cambiar lo que hoy tenemos, por algo mejor pero sin dar mucho detalle de cómo sería esta Argentina ideal, puede ganar una elección?, al no tener una cúpula de líderes definida se podrá mantener la legitimidad partidaria luego de que la mayor parte de esta alianza quede inicialmente fuera del gobierno, tal cual como paso con la Alianza y el FREPASO?, hasta qué punto una alianza se puede extender en pos simplemente de limitar la fuerza actualmente en gobierno?, me cuesta imaginar al votante radical que en primarias vote a Ricardo Alfonsín y que luego mude su opción a Lilita Carrio por haber quedado fuera el inicial, esto es razonable?, o unirse al Pro para definir el balotaje, que difícil me resulta digerir esta situación. El tiempo ayudara a responder muchas de las preguntas.

Completo esta editorial con un video tragicómico de la presentación de la presentación en TM de esta opción política, no tiene desperdicio.


    




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