De
presidentes, democracias y medios
Hace unos días me preguntaba, ¿Cuál es el margen de acción
que tiene un presidente que pretende cambiar diametralmente la situación del
país? ¿Sirve de algo estar en contra de los poderes permanentes, aun sabiendo
que ellos son una parte importante del problema? ¿Hasta qué punto las
democracias son una solución para llegar al desarrollo del país? ¿Es posible
pensar en un país desarrollado industrialmente usando herramientas de otros
países?, todas estas preguntas son el puntapié para muchas otras.
La política es una vocación del hacer por los demás y una
convicción de que la patria puede estar mucho mejor, los políticos existen en
todas las formas de gobierno que conocemos desde democracias presidenciales o
parlamentarias, hasta regímenes comunistas e incluso regímenes autoritarios de
otro tipo. Mi primer duda floreció en el calor de una oleada de medidas que
nada tenían que ver con combatir la desigualdad, claramente hubo beneficiados y
desfavorecidos como en casi todos los gobiernos, lo curioso de todo esto es el
tiempo y la velocidad en que fue modificándose el statu quo, un gobierno en
retirada que supo hablar de soberanía y caminaba en esa dirección, el problema
es que llevo 10 años lograr algunas modificaciones de envergadura, lograr el
salario mínimo mas alto de Latinoamérica, tasas de desocupación aceptables,
record en consumo en casi todos los rubros, carne consumida por habitantes,
cantidad de autos vendidos, celulares vendidos, consumo eléctrico, venta de
entradas para cines, gastos en el exterior, turismo interno, venta de cemento y
materiales de construcción, etc. Cada uno de estos valores tuvo altibajos pero
en general tocaron su pico en algún momento del gobierno anterior, todas
variables que hablan del aumento del poder adquisitivo, hoy vemos a los
especialistas neoliberales intentando explicar que todo ese consumo no era
real, asumiendo que no es normal que una persona de sueldo medio pueda acceder
a estos consumos, quizás alguna teoría económica pueda explicar que es lo que paso, pero lo cierto es que la
gente pudo acceder a estos consumos durante un periodo más o menos prolongado
de tiempo, con una seguridad relativa y baja probabilidad de perder el trabajo,
una inflación alta pero estable permitieron dinamizar la demanda. Volviendo un
poco a la idea central fueron al menos 10 años para lograr que una porción
importante de la sociedad pueda acceder a estos consumos, rápidamente menos de
6 meses después esta situación cambio extremadamente, un sinceramiento
curiosamente parecido al de Celestino Rodrigo y al de Martínez de Hoz, llevo a
repartir desigualmente la Herencia K, a pesar de que todas las empresas se
beneficiaron, quizás como en ningún otro momento de la historia argentina, de
un modelo keynesiano orientado a mantener una demanda sostenida, dejando de
lado una planificación más orientada al desarrollo, pero con un gran éxito en
mejorar los estándares de vida de la población. Ahora mi pregunta es ¿Qué pasaría
si fuera inversa la situación?, por ejemplo nos podríamos ubicar en el año
1998, con una situación no tan adversa como la crisis del 2001 pero si
altamente favorable a los poderes concentrados ya que todas las variables
sociales no eran para nada aceptables, me pregunto ¿si un gobierno con vocación
de modificar es statu quo hacia las clases medias y bajas, podría en menos de 6
meses dar vuelta la página y hacer los cambios que rápidamente y sin mucha
necesidad de debate en el parlamento se hizo para beneficiar a los poderes
permanentes?, acá presumo existe una trampa de la democracia en la que algunas
herencias son fácilmente modificables y otras no tanto, no vamos a entrar en el
debate de porque la clase media voto a un gobierno de derecha con vocación
neoliberal, mi intensión es llevar la conversación hacia la pregunta simple y
hasta lógica de ¿qué defensa tiene la “democracia” sobre cambios en política económica
que benefician a una parte de la población concentrada? ¿Por qué para lograr
una ley de moratoria jubilatoria o de casi cualquier ley que aumente los
derechos sociales, debe superar un proceso burocrático determinado, incluso con
la posibilidad como ocurrió por este tiempo de que un gobierno pueda
derogarla?. En definitiva mi pregunta es ¿tiene el pueblo alguna herramienta
dentro de la democracia y un sistema presidencialista altamente permeable a la
presión de la opinión pública concentrada y a los poderes permanentes, para
defender los derechos alcanzados? ¿O siempre vamos a depender de la
idiosincrasia de lo que pueda hacer cada presidente que llega al poder?.
No quiero con toda esta nota poner en debate el sistema
presidencial ni mucho menos un sistema democrático, aunque mi forma de entender
este tema es simple y no depende de que sistema tengamos sino que hacemos con él,
no creo que haya buenos ni malas formas de gobierno, lo importante es que la
mayoría de las personas que lo padecen estén conformes y los que no tengan
espacios para debatir, pero esta es una opinión puramente personal. Sin salir
de los límites de la editorial y sin poner en discusión el sistema actual
debemos como sociedad construir nuevos métodos de defensa de los logros
obtenidos como país, tener clara una base de ideas llamadas “políticas de
estado” donde halla espacio para el debate pero que este claro el camino a
tomar. Esta batalla cultual es necesaria, 200 años de independencia no alejaron
los fantasmas de la dominación extranjera, detectar quienes y que medidas nos
benefician y que logros deben ser para siempre es un trabajo e la sociedad
toda, el debate político es parte esto, y los medios de comunicación son una herramienta
primordial en todo este proceso, democratizar los medios debe ser una urgencia,
sino solo miremos algunos años atrás donde una ley de medios que no era más ni
menos que la que se aplica en cualquier país desarrollado, genero un revuelo
tan grande que hoy, con otra idea de gobierno en el poder, fue despedazándose
hasta hacerla casi ilógica y sin necesidad de pasar por ningún debate
parlamentario, esto es un ejemplo de herramientas que tiene el sistema
presidencial que deben ser eliminadas porque no son congruentes con una
democracia sana y equilibrada.
Estamos en tiempos donde las democracias son puestas en discusión
por los grandes pensadores, no como forma de elegir a los gobernantes sino por
el hecho de que se han transformado en una gran herramienta de hegemonía de las
clases dominantes, se observa que los votantes ya no confían en los candidatos,
los índices de votación son cada vez más bajos, los ámbitos de debate son cada
vez mas mediatizados, e incluso esos candidatos solo tienen posibilidad si
cuentan con el capital necesario para estar en los medios, de otra forma no
tienen posibilidad cierta. Los dirigentes que en sus raíces políticas predican
romper el círculo de desigualdad en el que estamos inmersos internacionalmente,
con el tiempo y el poder se separan de sus bases sociales, y lo más grave de
todo es que estamos asistiendo a un incumplimiento sistémico de las promesas electorales
lo que dificulta cada vez mas creer en la política y en las elecciones democráticas
como verdadera fuente de cambio.
En la entrada anterior hablábamos de la puja de intereses
entre los poderes que buscan tener mayor influencia en las decisiones que se
toman a nivel político, ¿se puede avanzar hacia un desarrollo equilibrado sin
un gran acuerdo entre éstos?, el famoso “acuerdo nacional” del que nos hablan
la mayoría de los gobiernos, solo logrado temporalmente en momentos donde la
situación era muy compleja y existe una cierta dependencia de unos con otros
para resolver la situación. La mayoría de los países que se desarrollaron, al
menos durante el siglo XX supieron delegar la tarea de coordinar los poderes al
estado, para bien o para mal tuvieron la paciencia de mantenerse a sus espaldas
por 20 años sabiendo que los resultados llegarían si se cumplían los objetivos,
también es cierto que la geopolítica internacional explica muchos de los
desarrollos de nuevas potencias que hace 100 años eran menos que colonias,
justamente las colonias inglesas pudieron desarrollarse por el fuerte apoyo de
su patria madre que era el gran comprador y financiero de las actividades que
se iban desarrollando, otro grupo de países los llamados de desarrollo tardío
tuvieron gran influencia de EEUU financiando sus déficits por largo periodos
con el objetivo de que no se conviertan al comunismo, el caso más claro es
Corea y los demás tigres asiáticos, Malacia, indonesia, etc países que no se
desarrollaron con vocación de combatir la desigualdad sino que su objetivo era
tener exportaciones competitivas, que el mismo EEUU compraría para mantener el
nivel de consumo de su población. Los países latinoamericanos no tuvieron la
posibilidad de recibir el apoyo de alguna potencia para su desarrollo, casi
todos los intentos fueron en soledad, incluso regionalmente, ya que el Mercosur
nunca fue lo que prometía ser en las teorías económicas latinoamericanas de
desarrollo, esto llevaba a países como Argentina a caer recurrentemente en las
crisis de falta de dólares para mantener el desarrollo hasta un punto en el que
sus industrias sean competitivas a nivel internacional. En definitiva una
solución regional puede ser factible pero los problemas internos de cada país
no han permitido salvo en la época de Lula, Nestor y Chavez mirar con esperanza
una integración industrial.
Muchos son los caminos para mejorar el nivel de vida de los
habitantes del país, ser más competitivos, desarrollar una industria, lo
importante es romper ese círculo de desigualdad y tener un desarrollo
inclusivo, aumentar el debate político en la sociedad, como lo comenzó a hacer
el gobierno anterior o como lo había hecho Perón, lograr espacios de discusión,
crear mayores herramientas de participación popular en las medidas que se toman
y por sobre todo que los representados se reflejen en sus dirigentes.
Para finalizar mi opinión es que estamos en un sistema burocrático
democrático para los cambios que afecten a las mayorías pero en un sistema altamente
flexible y autoritario para las medidas que favorecen a las minorías
concentradas. Estamos en una clara plutocracia que será tema de debate en las
próximas entradas.
Hasta la proxima entrada...
