Un país en
proceso de cambio
Luego de doce años de un gobierno tildado como populista en
nuesto país, la democracia ha elegido un nuevo rumbo para los próximos años, el
pueblo tomo una decisión sobre la que hoy se pueden realizar diferentes
análisis desde distintos focos para entender esta nueva postura mostrada en los
tiempos que corren, en esta editorial haremos un repaso de diferentes conjeturas
que nos permitirán encontrar algunas explicaciones y nuevos interrogantes sobre
los próximos años.
Superando los 30 años de democracia ininterrumpida, la
decisión del pueblo, la única sabia y respetable, muestra un país solido frente
a este punto vital de cualquier país con vocación de desarrollo. Festejamos la
posibilidad de haber pasado un año de elecciones como pocos, donde ninguna
encuesta pudo leer en forma acertada el resultado de los comicios, marcando
nuevamente que el pueblo mantiene un importante grado de independencia al
elegir su voto, a pesar de las fuerzas mediáticas que van trabajando sobre la
cabeza de las personas para buscar direccionar el voto, esto ultimo es parte de
otro análisis complejo que no es momento de abordar pero el cual nadie
niega su existencia en los tiempos que
corren. El Cambio de mando y la transición fueron en dirección aceptable,
claramente con conflictos por los fuertes contrapuntos entre el gobierno
saliente y el entrante, un resultado en el balotage tan parejo muestra una
polarización que habla claramente de un gobierno que necesitara hacer uso de la
política y la negociación para avanzar con las medidas. Un gobierno saliente
que busca cuidar las medidas en beneficio de la sociedad tomada por estos años
que permitieron recorrer la etapa histórica de mayor ampliación de derechos
para las clases bajas y medias, las cuales serán el pilar de oposición para
lograr retomar el poder en el mediano plazo con estrategias inciertas al día de
hoy pero mostrando algunos puntos que permiten delinear algún posible camino a
recorrer.
El kirchnerismo deja un país mucho mejor del que encontró,
nadie podría poner en duda esta definición, además logro una aprobación cercana
al 50% luego de 3 periodos presidenciales y se fue con una plaza llena de
personas agradecidas al gobierno saliente y especialmente a la figura de
Cristina, algo irracional en la historia política nacional y pocas veces visto
a nivel mundial. Además con un limitante importante frente a la imposibilidad
de que su mayor figura y líder del proyecto político Cristina Kirchner quien
muy probablemente hubiese logrado una mayor aceptación que el candidato hibrido
Daniel Scioli al cual dedicaremos más adelante algunas líneas. Si vemos casos
como los de Brasil, Venezuela o Ecuador donde los partidos en el poder
democrático superan en todos los casos los 4 mandatos vemos una seria
complicación en la posibilidad de continuar con los procesos de distribución de
riqueza, con una polarización que ya hace años rompió la posibilidad de a
través del dialogo lograr consenso para seguir avanzando y hoy solo cuenta con
las mayorías logradas para votar las leyes necesarias para el proceso de
ampliación de derecho. En estos casos se ve una clase media y alta en
disonancia con muchas medidas que pretenden continuar mejorando la situación de
vida de los sectores más humildes, en estos casos la presión y la asociación
político mediática tornan casi insoportables los embates aprovechando casos de
corrupción, muchos de ellos no comprobados, corrupción que luego de tantos años
de gobierno es difícil imaginar un escenario donde algunos casos no se puedan
haber dado o sean fuertemente influenciados por el control mayoritario que
poseen las clases conservadoras sobre los medios que no poseen demasiados escrúpulos
para mentir o como mínimo ampliar cualquier error del gobierno para seguir adhiriendo
a la causa de remover los gobiernos populistas por otros de carácter más
conservador y liberal. Ya la derecha en las elecciones legislativas de
Venezuela obtuvieron la mayoría, Dilma y Correa se encuentran en constante
ataque y su futuro es incierto aun.
Es difícil explicar porque una gran masa social ubicada
especialmente en la clase media, en los casos de países sudamericanos,
propulsada por los gobiernos de esta última década, están dispuestos a poner un voto a una fuerza
diferente a la que trabajo por mejorar la distribución de la riqueza y para
ampliar sus derechos, seguramente con errores y altibajos que son normales
dentro de un proceso de cambio tan fuerte, en esta campaña incluso a sabiendas
de que un gobierno fuera del carácter social actual muy posiblemente empeore la
situación social para las clases bajas y medias. Entender este enigma va a ser
un gran trabajo para los historiadores en los años venideros que en argentina
tiene algunos casos reflejos en la historia pero nunca con la claridad
observada en esta última elección. Ahora vamos a avanzar con un análisis
nacional sobre esta tendencia.
Me gusta hablar de la legitimidad que tiene un gobierno o
como el de Macri para tomar medidas en desmedro del asalariado, porque esa fue
su promesa de campaña la que voto la mayoría, obviamente esta mayoría dio
prioridad a temas como la corrupción, la alternancia partidaria, el
acercamiento a economías más liberales, a la posibilidad de un dólar más
accesible por los sectores que puedan aprovecharlo, reducción impositiva en los
tributos con mayor carácter distributivo como son los progresivos como
impuestos a diferentes artículos de lujo o el más discutido el impuesto a las
ganancias, otras medidas como la apertura a la importación también se priorizo
entre la mayoría democrática que decidió la elecciones. Vemos en estas promesas
de campaña como todas tiende a afectar al trabajador en caso de cumplirse
especialmente las de carácter económico. Entender este fenómeno en argentina no
es tarea simple pero parece ser un efecto hartazgo de ver las mismas caras en
el poder, se prioriza cualquier tipo de cambio sin tener en cuenta las posibles
consecuencias, y digo posibles porque también existe la posibilidad de que el
miedo al cambio sea un simple engaño y que un gobierno de carácter liberal sea
una buena guía para llevar al país a una etapa de mayor desarrollo, también se observa
un efecto desmedro a la política a través de la excesiva puesta en escena en
los canales de TV, donde este ultimo año se utilizaba cada espacio televisivo
para poner alguna opinión política sin importar el color político elegido, esto
provoca en las personas que no tienen ese gusto por la discusión política un
efecto alejamiento y falta de interés frente a lo que se está hablando y un
profundo deseo por que se valla un gobierno que ven como responsable del avance
de la política en muchos ámbitos donde se había diluido, para algunos esto último
es positivo pero muchos lo ven como molesto. Parece extraño en este caso como
la visibilidad del elector frente al tipo de gobierno es máxima, si recordamos
el caso del cambio de gobierno de Alfonsín y Menen, donde el gobierno radical
saliente tenía serios problemas económicos no parecía resolver, una condición
muy similar al gobierno actual aunque con un mejor panorama futuro el gobierno
kirchnerista, ambos casos muestran como la no solución de los problemas
económicos que afectan diariamente a las personas, pero que sin embargo lo
mantienen en una situación aceptable si se mide en poder de compra u otras
variables sociales como desempleo, llevan a un grupo importante de votantes a
esta situación de hartazgo y de voto por el cambio, en la elección del año ’89
era mucho más complejo porque la promesa de cambio era un candidato justicialista,
es decir con vocación histórica de mejorar las condiciones sociales en pos de
una mejor distribución de riqueza, nadie esperaba una traición tan fuerte de
los candidatos del partido en pos de favorecer la oligarquía nacional e
internacional y que empeoro todas las variables sociales al fin de su mandato.
En las elecciones del 2015 es todo más claro por muchas razones, el PRO es un
partido formado principalmente por la alianza de partidos no peronistas, muestra
una clara vocación de tomar medidas liberales para dirigir la economía, sus
figuras más relucientes forman parte de la oligarquía o tienen relaciones muy
cercanas, son defendidas por la concentración mediática manejada por esta
oligarquía y lo mas esclarecedor es la prueba máxima de 8 años de gestión donde
la prioridad claramente no estuvieron en mejorar las condiciones sociales que
incluso empeoraron muchas variables en un periodo histórico donde todas las
provincias las mejoraron con un presupuesto mucho mas acotado que el de capital
federal.
Muchos analistas hablar de un ordenamiento en los procesos democráticos
luego de tantos años de democracia continuada, que para este país es todo un
logro, esto viene dado de la lucha por los poder, o simplemente la alternancia
entre dos partidos uno más conservador o de centro derecha, que perfectamente
puede ser el PRO, y algún partido más socialista o de centro izquierda, que
puede ser ocupado por el peronismo y sus muchas formas tomadas en el tiempo
pero que al final siempre termina siendo peronismo. En EEUU un país sin
intervenciones a su democracia en toda su larga historia, tienen al partido demócrata
y al partido republicano que históricamente se entregan el mando democráticamente,
con gobiernos más extremistas que otros pero siguiendo siempre esta línea. En
cuanto al porque de esto existen como siempre diferentes explicaciones, a mi me
pareció interesante entenderlo como la posibilidad de que un gobierno
republicano o del PRO en nuestro caso con orientación mas al capital que al
trabajo, logra aumentar la inversión de las empresas y mejorar la estructura
productiva de un país a trabes de los beneficios otorgados, dejando al trabajo
o al asalariado rezagado durante esta etapa, luego cuando llega un gobierno demócrata
o peronismo en este caso, esa riqueza generada se redistribuye del capital al
trabajo por medio de ampliación de derechos sociales, de esta forma sin medidas
que rompan este equilibrio se puede pensar en ir avanzando sobre las nuevas tecnologías
manteniendo un cierto rango de distribución que no ponga en riesgo ninguno de
los extremos, el empresario y el asalariado, con un equilibrio serio podría funcionar
este plan, el gran problema de argentina son los Stop and Go, que son tirar
todo abajo y empezar de nuevo sobre un nuevo paradigma, estas formas hicieron
mucho daño a la población y dificultaron siempre el camino hacia el desarrollo
independiente. Argentina es además un país mucho más pasional que EEUU lo cual
pareciera a primera vista dificultar este traspaso de poder entre partidos político,
se vio claramente en el traspaso de poder hace algunos días, con cierta intromisión
de la justicia, los medios y falta de voluntad de los candidatos para coordinar
un traspaso ordenado, no pudimos tener la imagen de Cristina Kirchner
entregando el bastón a Macri, también vimos claramente la plaza de la despedida
colmada y al otro día la plaza de la asunción también llena de personas
festejando, demuestra aun una falta entendimiento o resistencia al cambio, sin
embargo es de festejar que no existió dentro de esta verborragia ningún hecho
que pueda haber sido de importancia entre los dos frentes el entrante y el
saliente representados por sus militancias.
Y para ir cerrando vamos a hablar de lo importante que es
ser oposición frente a este nuevo ordenamiento del poder, existe un falsario
que muestra la oposición como un derrotado político simplemente, en un esquema
de ganar/perder que no aplica en la democracia, olvidando el real sentido que
tiene ser oposición, como principal objetivo limitar de forma madura y democrática
las disposiciones que tome el nuevo gobierno para poder defender las medidas
importantes logradas durante el periodo en que se fue gobierno. Veamos algunos
puntos necesarios sobre estos comentarios realizados, cuando decimos que se
debe trabajar en forma madura se quiere hacer foco en participar del debate democrático
principalmente en el parlamento pero también como militancia en el casa a casa
y en los medios de comunicación, no solo criticando al gobierno sino dando
ideas y fomentando el dialogo frente a lo que se entienda como inconsistencia
de esta forma ir ayudando democráticamente a mejorar medidas tomadas por un
gobierno que no esta exento de equivocaciones, como ninguno nunca lo estuvo. La
otra función importante es el de reflexionar sobre lo que se hizo durante el
periodo que se tuvo el poder, el kirchnerismo debe entrar en esta fase de mea
culpa sobre los errores que devinieron en la pérdida de votos constantemente
desde la exitosa elección del 2011, la falta de coordinación con los sectores
de la economía que poseen mayor peso, con los cuales por diferencias
insalvables se prefirió dejar de lado y
no enfrentar para lograr un trabajo en equipo, por alguna razón y a
pesar de mi opinión personal, el exceso de conflicto devino en un efecto
reflejo de espantar votantes que tranquilamente podrían haber aportado a la
causa, pero se quedaron con la idea de que era un gobierno conflictivo que no favorecía
la mejora económica, en lugar de la idea más acorde que estos grupos oligopolios
que supieron aprovechar cada etapa histórica para crecer en ocasiones
impunemente no aportan a el verdadero desarrollo mayoritario de la población,
la pregunta obviamente es si la batalla cultural no se logro imponer dentro del
ideario general, esto último aporta para entender las razones de que un grupo
importante de personas que seguramente el 2011 confiaron en este gobierno
prefirieron un cambio cuatro años más tarde. Revisar las formas y los métodos para
no volver a cometer los mismos errores, ser más abiertos para escuchar todas
las campanas y no hacer demasiado polvo en algunas luchas que mostraron avances
importantes en estos años pero que no fueron lo suficientemente exitosas como
para repetirlas sin modificaciones a su matriz, como la lucha por los medios,
por alguna razón vivimos en un país donde las medidas en pos de mejorar la distribución
llegan a un límite ya tocado en otras épocas, ya el maestro Jaureche hacia
estos análisis sobre la clase media nacional hace algunas décadas atrás, que
son claramente aplicables a la época en que vivimos, cuando un gobierno no es
capaz de entender estos límites corre el riesgo de ir algunos pasos adelante
frente a lo que piensa la mayoría, como medidas que fomenten correcciones en la
desigualdad sin sentirse afectados. Este último cambio debe ser mucho más
gradual y no solo a nivel mediático como se planteo muchas veces, sino
demostrando éxitos como país, los logros de los satélites Argentinos y otros
logros con menos prensa son un ejemplo pero al parecer no suficientes, la educación
es otro punto donde los éxitos pueden ayudar a mejorar la relación entre los
votantes y el gobierno para mantener el apoyo a una fuerza política.
En resumen el Kirchnerismo deja un país mucho mejor del que encontró,
luego de 12 años de trabajar a favor de sacar al país adelante, en este camino
hubo muchos mas aciertos que errores, pero cuando un estado avanza en la
posibilidad de desarrollo los desafíos son cada vez más duros y obligan a
redoblar los esfuerzos para lograr el acompañamiento del pueblo, algo que este
gobierno no hizo nada mal para lograr mantener un 50% de los votos al cavo de
tantos años, ahora tenemos un periodo de alternancia que será sano en el
sentido de bajar el nivel de conflictividad que se estaba viviendo y permitirá al
actual gobierno a través del fuerte acompañamiento cuidar los avances logrados
como una oposición que trabaje en mejorar la situación del país y no como todos
en estos años vimos una oposición preocupada por ganar una elección sin medir
las consecuencias de los actos. El kirchnerismo tiene la posibilidad de
repensar, de ordenar filas y volverse a convertir en la fuerza política que
mejor representa al pueblo para en dos años empezar a ganar elecciones
nuevamente, pero mientras tanto como oposición tiene que ayudar al actual
gobierno a terminar su mandato sin provocar conflictos innecesarios, la
democracia es sabia y la única decisión soberana, puede ser mejor o peor para
otros pero es la única que se debe hacer cumplir.
