Circulo de medidas neoliberales, ¿las vamos a aceptar una vez más?
Muchos argentinos con una dialéctica sorpresiva aceptan que
cada 10 años tenemos una crisis profunda, de forma cíclica y sin una lógica
explicación, como si fuera un fenómeno aislado que nos envían los dioses. Es
inevitable razonar sobre si esto se usa como una forma de aceptar las épocas de
vacas flacas desde la resignación, sin mínima posibilidad de enfrentar la
situación en pos del cambio positivo, sería algo así como sentarse a esperar
que las cosas mejoren. Podríamos decir que es una postura pasiva frente a la
situación, esta resignación no es buena desde el punto de vista político ya que
le da una ventaja al gobierno para tomar decisiones en contra de las mayorías
sin lograr la resignación que debería generar para lograr una oposición social
que obligue a repensar las medidas.
Los medios juegan un rol importantísimo en
la construcción del ideario y la aceptación de una medida, deformar la información
para hacerla más potable a las mayorías cuando esconden grandes posibilidades,
en un futuro cercano, de tener un efecto negativo en los derechos de estas mayorías.
Una editorial muy clara se preguntaba si los pueblos se
suicidan?, si pueden enamorarse de esas piedras que en la historia nos dañaron
tanto?, si las ganas de tener y formar parte de una elite de ricos es más
fuerte que las ganas de construcción colectiva que nos lleven a romper esa
barrera ideológica que nos aleja de lo que somos y nos lleva a lo que querríamos
ser, sin pasar por el camino de la construcción democrática más allá del voto
sino con participación activa comprendiendo la importancia de las medidas que
se vallan tomando. La editorial partía de la idea que comparto sobre los
modelos de felicidad armados a través de la hegemonía de los ricos sobre los
pobres, aquella que no necesita armas para mantener en un estado pasivo al
pueblo, un pueblo que no logra identificar los cebos o las zanahorias que nos
ponen en el camino para mantenernos ocupados, desde lo material vemos que el
consumismo es una excelente forma de mantener a las clases medias con una satisfacción
suficiente como para que no se conviertan en parte de una revolución, es decir
y esto va por mi cuenta, que en lugar de ver los padecimiento de sus hermanos
pobres, están perdidos en el mundo de los ricos con ansias de ser cada vez más
parecidos a ellos, incluso con total desprecio usan el termino meritocracia
como justificativo de porque los pobres están tan lejos de este modelo mental
de felicidad armado por los ricos donde el tener y el pertenecer es la base de
la felicidad.
Hasta acá la pasividad de las clases medias, en crecimiento
en el mundo durante la última década y media, en un claro proceso de aumentar
la brecha clasista a través de la recomposición del poder adquisitivo de los países
en desarrollo que vivieron el boom de los precios en los comoditis, también impulsado
por el crecimiento de los BRICS, aunque los grupos más concentrados son los que
más crecieron en este tiempo. Esto en periodos de crecimiento parece más fácil de
explicar como fenómeno clasista que dificulta tener como país una visión integral
de las medidas económicas en pos de favorecer a las clases pobres, en
definitiva el clase media que viene muy probablemente de ser pobre, ahora se
olvida de su origen humilde incluso critica este segmento social y va
directamente a un mundo de clase alta, sin darse cuenta que le queda muy lejos
ese mundo y lo más probable es que nunca haya un lugar reservado en el, incluso
es mas probable que vuelva al mundo del pobre que por mas que su ideario sea
distinto le queda muy cerca, tan cerca como un tarifaso y una perdida de poder
adquisitivo, y aca estamos frente a un conflicto social nuevamente ya que la
parte de la clase media que perdió sus beneficios excepcionales podríamos decir
ya que depende de que el gobierno genere las condiciones económicas para que se
puedan dar caso contrario pasa lo que vemos hoy, esa parte de la clase media
sigue siendo discriminada por los que aun pueden “ser”. Claramente nadie puede
pensar que en 6 meces la meritocracia cambio, somos los mismos habitantes en el
mismo país pero con un gobierno que tiene vocación de gobernar para los ricos, ¿o
acaso ese millón y medio de nuevos pobres dejaron de cumplir con los meritos
para pertenecer?, no creo, simplemente las condiciones no están dadas.
Este enorme enriedo de clases muestra que la hegemonía es
tan importante que puede hacer que dos clases hermanas como la clase baja y la
media puedan no comprender que sus objetivos de gobierno deben ser muy
similares y su brecha debe ser marcada hacia los sectores concentrados, la
lucha debe enfocarse a retraer parte de los beneficios para redistribuirlos.
Sin embargo se logro a través de las estrategias mediáticas, de campaña y a
errores propios del gobierno anterior, convencer a gran parte de la clase media
a votar a políticos que no los cuidarían como prometían en campaña, que se sabía
de antemano lo que pensaba hacer con el poder político a su favor, quizás más
claro que nunca en nuestra historia, sin embargo la hegemonía y los desajustes
del kirchnerismo, dieron como resultado un gobierno que está destrozando los
logros conseguidos, y que busca ir mas allá llevarnos a un país como el que teníamos
previo a la crisis del ’29, un país agroexportador con dos tipos de habitantes
el rico y el pobre, con un agregado mas a todo esto, que es la explosión de los
negocios financieros como ocurrió en los ’90, es decir tenemos entre nosotros a
lo peor de estos dos momentos de la historia donde los beneficiados nunca
fueron ni los trabajadores, ni los pobres, ni las clases medias.
Recomponer los liderazgos
en esta circunstancia va a ser importante si no se quiere caer en una situación
donde las masas presionen de tal forma por un rol activo que busquen nuevas
formas de organización, una situación similar a la del 2001, donde el pueblo
tomo cartas y salió a tomar la calle sin la necesidad de gremios que los
organicen. Es una situación compleja de analizar ya que no creo que sea deseo
de nadie que se rompa el mandato democrático, sin embargo tampoco es soportable
que un gobierno rompa todas las promesas de campaña y no demuestre intenciones
por retomar la senda de recomponer la capacidad de consumo de las clases bajas
y medias. El daño puede ser gigante no solo por la división que generaría sino
porque pondría nuevamente en jaque la credibilidad de la política para resolver
los problemas del pueblo. Algo muy contrario a lo que estaba sucediendo donde
el estado y la política habían tomado un protagonismo que durante décadas venia
en decadencia.
Cuidar la democracia es una necesidad en este marco, cuidar
el bienestar del pueblo es lo que debe apremiar, no es lo mismo que la sociedad
tenga problemas para comprar dólares o enojo por el impuesto a las ganancias, a
que el consumo de carne se derrumbe o que la leche se transforme en un consumo
de lujo para los sectores más pobres, distinto es quejarnos de la falta de
inversiones y generación de puestos de trabajo a que cantidades importantes de
trabajadores pierdan su fuente laboral o estén en riesgo de hacerlo, distinto
es que tengamos que soportar altas inflaciones a ver como se multiplican los
chicos que deben acudir a comedores escolares para tener al menos un alimento diario.
Debemos mantener la cordura y pensar las estrategias que nos
lleven a mejorar la situación rompiendo lo menos posible la paz de los
argentinos.
Hasta la Proxima…
-El gobierno no habla de sus malos cálculos y de las citicas
de campaña

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