Has lo que yo digo no
lo que yo hago
Entender la clase media es uno de los mayores desafíos que
personalmente tengo, muchos son los intentos de estudiar esta clase pero como
un grupo homogéneo, algo de difícil resolución pensando en la cantidad de
aristas que se pueden encontrar sobre entre tema. En algún momento en el
programa de radio abordamos este tema buscando entender el comportamiento y las
razones de esta clase tan particular. Ser clase media no tiene que ver con
razones económicas, ni de edad, ni de formación educativa, ni demográficas, ni
de linaje familiar, sino que es una gran mezcla de todas y a la ves de ninguna,
porque ser clase media en realidad es un sentimiento, una necesidad de sentirse
superior a algo. También se puede pensar en una grupo de personas que buscan
entrar en una porción de la sociedad llamada clase alta, pero ninguna de estos
pensamientos podría generalizarse. La clase media en la teoría es una clase con
ingresos y patrimonio suficientemente alto para tener una vida tranquila
mientras la situación del país acompañe, sus hijos aspiran llegar a tener una
educación universitaria, y ellos a trabajar hasta obtener una jubilación que
les permita culminar su ciclo de vida en condiciones aceptables. En general
aspiran a tener una casa y un vehículo, tomar vacaciones cada cierto tiempo y
mantener una capacidad de ahorro que le permita cubrir sus necesidades
sociales. Estas pueden ser características unificadoras de la clase media, pero
también existen otras características no tan positivas que también deberíamos
entender, en general la clase media tiene origen humilde, basado en el trabajo
y el apoyo del estado, que es un actor principal en esta película. El gobierno
crea el ambiente necesario para que las personas vallan ascendiendo en la pirámide social, pero una
vez que se logra llegar a un nivel aceptable el estado este debe priorizar
continuar este proceso con las capas sociales que aún no llegaron a este nivel mínimo
o aceptable, pudiendo en ocasiones alejarse, en distintos grados, de la clase
media. También es necesario hacer notar que a medida que se escala en esta
pirámide las necesidades cambian y se multiplican, no es lo mismo una persona
que no tiene un vehículo, un aire acondicionado, acceso a internet, teatro, shopping,
dólares, entre miles de necesidades que surgen y es muy favorable que esto
ocurra. También es notoria como las necesidades se asemejan a las de las clases
altas, claramente a una menor escala pero en un acercamiento constante, de esto
podemos desmenuzar que la clase media tiende a parecerse a la clase alta apoderándose
de bienes sociales propios de otro nivel y a alejarse de las clases bajas, con
un curioso terror de volver a ser parte de ella y perder su estatus social
obtenido, los nuevos hábitos no son solamente materialmente sino en todos los
ámbitos sociales, y desgraciadamente también en las ideas y los comportamientos
para con las clases bajas. No se puede generalizar este aspecto pero
desgraciadamente es un común en gran parte de la clase media. La situación
actual tiene mucho de este panorama, pero históricamente es un comportamiento
repetitivo, la clase media luego de superar las barreras de ascenso social a través
de medidas gubernamentales orientadas a la redistribución de recursos desde las
clases altas hacia las clases bajas, logrando mejorar los ingresos, los índices
de desempleo, los servicios básicos, y ampliación de derechos orientadas a igualar
oportunidades, comienza un proceso de rechazo hacia la clase política que permitió
el crecimiento, los reclamos por necesidades insatisfechas se tornan cada vez
más recurrentes y variados, la paciencia es cada vez menor y la ambición mayor,
las críticas hacia la ayuda estatal a sectores aun fuera del sistema por
cuestiones estructurales abundan y comienza un proceso de desprecio a todo lo
relacionado a las clases bajas de donde proviene la clase media y un
acercamiento ideológico el pensamiento individualista de la clase alta, el
recuerdo más claro es el derrocamiento de Perón donde gran parte de la clase
media creada en esta etapa histórica de mejoras sociales apoyo un golpe de
estado sin pensar en las consecuencias que le precedieron. Se transforman en
soldados de una lucha no propia que indefectiblemente culminan en el
empoderamiento de la clase dominante que rápidamente recupera el terreno cedido
a la clase media, tirando al tacho el avance y sintiendo en pocos años la
consecuencias de la pérdida de poder social. Un ejemplo más actual fue en 2008,
la clase media salió a defender al campo cuando el estado busco ajustar los
impuestos para redistribuir mejor los ingresos asociados a la exportación cerealera,
principalmente la soja por el aumento de precios a nivel internacional, la
gente exaltada como si los gringos del campo fueran sus patrones y
benefactores, es curioso defender a una clase tan concentrada y poco
nacionalista en desprestigio del estado, pero es un claro ejemplo de cómo en ocasiones
se defienden intereses que no son propios. Sera la propiedad del campo su mayor
anhelo en el acercamiento con las clases altas?. Pasemos a replantear algunas
situaciones específicas.
Con esta introducción podemos comenzar a hablar sobre
ciertos dichos o creencias muy comunes en estos días, es lamentable escuchar
como una porción de la sociedad olvida su origen humilde y comienza a perturbar
con sus pedidos desmedidos la gobernabilidad y el avance redistributivo. Algo
muy común es escuchar como algunas personas se quejan por la cantidad de
feriados, o apoyan estos comentarios mediáticos, con argumentos tan básicos que
dejan mucho por pensar. Macri postulo que los feriados puente afectan a la
economía del país ya que se pierden muchos días de producción y que el en su
gobierno los eliminaría, nos asombraríamos de la cantidad de gente que adhiere
a esta idea, a pesar de ser beneficiario. Mi reflexión que además tiene mucho
que ver con el título, es que una porción de la sociedad con ingresos altos o
dueños de empresas pueden decidir tomarse un avión para disfrutar de su tiempo
vacacionando en varios momentos del año, no solo por sus ingresos sino porque
tiene la oportunidad de hacerlo, ahora ¿es tan grave que dos o tres veces al
año el trabajador cuente con la oportunidad de subirse al auto, que logro
comprarse con su trabajo estos años y antes era impensado, y salga con su
familia a disfrutar y descansar?, el ocio se asocia a la salud, es una
necesidad para el trabajador que puede desconectarse 4 días y tomarse unas
minivacaciones, incluso quedándose en su casa. Porque esta primera idea es
socialmente aceptada de una forma preocupante y la segunda que es una
ampliación de derechos hacia la clase media y en menor medida baja, digo esto
porque muchas veces no se respeta y el trabajador precarizado no puede ni
pensar en esta oportunidad, es rechazada de una forma discriminatoria, tiendo a
pensar que la idea es que el pobre tiene que trabajar solo el rico puede
disfrutar de su familia y su ocio, este cambio irrita a la clase alta y aquellos
que creen pertenecer, y los argumentos son de fácil derribo, solo de pensar que
millones de personas se mueven de sus centros urbanos, en general las grandes
capitales, hacia destinos del interior favoreciendo ampliamente al turismo
interno, que es una actividad que sufre su temporalidad y se ve muy beneficiada
con esta medida, esto además permite un crecimiento de las ciudades orientadas
hacia el turismo, lo que siempre es positivo para una ciudad, que debe mejorar
su infraestructura, su limpieza y su calidad social para recibir a los
visitantes. Todo este movimiento turístico ayuda no solo a la economía, sino a
la salud, a los niveles de estrés, y la vida familiar, que en muchos casos es
mínima por la exigencia laboral. Este es un típico caso de clase media que no acepta
que personas de menores recursos puedan acceder a idénticas oportunidades, es
tan descabellada la idea o la envidia y el individualismo son más fuertes.
Otro ejemplo de comportamiento clásico de la clase media se
orienta al servicio doméstico, y al avance que se está llevando a cabo en este
rubro donde los niveles de informalidad rondan el 80% y el 90%, algo
despreciable si pensamos que en general es un trabajo que llevan a cabo
personas de clase baja o jóvenes que aún no entran en el trabajo formal, en general
afecta mayoritariamente al sexo femenino, nadie podría oponerse ideológicamente
a reducir el índice de informalidad en este rubro, ahora cuando pasamos a los
hechos la situación es diferente, y otra vez se me viene el título a la cabeza
y pienso en toda esa gente que tiene servicio doméstico y le paga lo menos
posible y se niega a blanquear por no gastar doscientos pesos más, o mejor
dicho para no pagar horas extras, o quizás piensan que son una categoría de
personas diferente, ya que la pregunta es simple si yo no puedo vivir con un
sueldo de 10 o 15 mil pesos, como puedo pretender que una persona viva con
$2.500 por mes. Claramente existe una controversia en ocasiones comprensibles
ya que si se mejoraría de forma sustancial el sueldo no convendría trabajar,
pero mínimamente se debería aspirar a formalizarla y mejorarle el sueldo hasta
los niveles de convenio determinados por el gremio, pero es una característica
de la clase media que en los países en desarrollo como argentina pueden aspirar
a tener servicio doméstico, algo que solo se da en las clases altas o
medias-altas en cualquier país que solemos ver como modelo. Valorar a la
persona que cuida nuestros hijos o cocina la comida que comemos debería ser la
normalidad, pero siempre se tiende a demonizar y precarizar la actividad
aprovechando la necesidad laboral de un sector con necesidades y falta de
oportunidad.
Otro ejemplo de la clase media argentina se da en el rubro
tributario, nadie es feliz de pagar impuestos pero es lo que permite avanzar y
mantener el país, y lo que permite seguir combatiendo la desigualdad social, la
evasión impositiva está en el ADN argentino, el evasor se observa como un “vivo”
no como un delincuente, los niveles de evasión del país superan el 50%, esto
tiene muchos efectos en la sociedad, el principal es que el estado no pueda
brindar la calidad de servicios públicos como educación, salud y seguridad, que
tanto reclamamos, y secundariamente lleva al estado a cobrar más impuesto a
aquellos que no pueden evadir tan libremente los impuestos, es el caso del IVA,
que tiene un costo social muy importante y es altamente regresivo. Criticamos
al gobierno que nos aumenta los impuestos pero no exigimos factura a los
negocios donde compramos, que en su precio tienen incluido el impuesto y al no
recibir factura se transforma en ganancia para ellos. Un caso muy actual es el
de los argentinos que fueron a ver la pelea en la vegas, que impositivamente se
encuadran como monotributistas, lo que no permite explicar como cuentan con los
ingresos suficientes, una inconsistencia tributaria que en otros países se
castiga con la cárcel, pero en este país se traduce mediáticamente en
“Persecución de la AFIP”, es decir que la investigación de personas que están
incumpliendo la ley en perjuicio de los argentinos, quedándose con los fondos
que deberían redistribuirse en la sociedad, el evasor es la víctima en la película,
incluso da a pensar mucho este razonamiento, ya que si tengo mis cuentas en
orden no debería preocuparme porque la AFIP me investigue, salvo que tenga algo
que esconder, y que ese algo sea muy grande, porque de otra forma no es muy
comprensible la queja, también aclarar que esta cultura no es para nada
escondida, ya que los medios de comunicación reflejan exactamente esta preocupación,
desvirtuando al bueno del malo.
Analizar los comportamientos de la clase media es un tema apasionante,
especialmente en el sentido de cómo olvidan sus orígenes humildes en ocasiones
para apersonarse de un estatus social superior pero sin hacerse cargo de las
obligaciones de entrar en una nueva categoría de ciudadano a nivel impositivo.
Hasta la próxima…

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