jueves, 22 de mayo de 2014

La industria de la cultura

La industria de la cultura y sus avances
No te pierdas este sábado en PATAS PARA ARRIBA por la 100.3 FM la Isla el debate sobre el tema.



Debate sobre la industria de la cultura de PPA 7

-Creación del ministerio de cultura http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-246133-2014-05-13.html
Flamante funcionaria de un flamante ministerio, Parodi delinea una acción que buscará profundizar y ampliar una política que, dice, estuvo presente desde el primer día: “No es casual que tanta gente de la cultura se haya sentido escuchada, valorada”.
"La creación del Ministerio de Cultura es una noticia extraordinaria, y estoy muy emocionada y honrada de que la Presidenta piense que yo puedo trabajar desde allí para seguir haciendo la gestión cultural que ya lleva este Gobierno y que vamos a seguir construyendo", dijo Parodi. En cuanto a los detalles de su designación, mencionó que "la señora Presidenta me llamó anoche y me dijo que asumía hoy: no me dio miedo porque formar parte de un Gabinete y un Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, al que adhiero desde el primer momento, me dio la seguridad y la certeza de que voy a poder trabajar en esta construcción colectiva".
El decreto agrega que "la trascendencia que la cultura representa como inductora del desarrollo y de la cohesión social, de su relevante papel ante la cuestión de la diversidad cultural y de la integración de comunidades minoritarias, así como en los procesos de igualdad de género y de las vinculaciones entre las comunidades urbanas y rurales".

-Industria de la cultura http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/13243304/Industrias-Culturales-en-Argentina.html
Asociar el concepto de arte al de industria puede llegar a ser una contradicción en sus propios términos, al punto que el origen y desarrollo del capitalismo implicó el desplazamiento de la producción de tipo artesanal y de la subjetividad del productor directo. Pero el arte pasó a tener su rol en el marco de la sociedad moderna. Se refiere al producto cuyo valor de uso, es decir la utilidad que brinda en su consumo, es el símbolo en sí mismo, y por ello se trata de la producción de la propia consciencia del que lo consume. De aquí la relevancia económica, política e histórica de tal tipo de producción, y de su concurrente vinculación a la noción de identidad. 
El valor agregado por este tipo de producción, es decir, el trabajo social destinado a la reproducción de ese símbolo, aborda más allá de lo tradicionalmente considerado como producción artística, especialmente a partir de la consideración del desarrollo tecnológico en su propio soporte. Por lo que incluye las artes plásticas, escénicas, diseño, música, audiovisual, radiofonía, editorial y videojuegos. Esto incorpora desde la producción de diarios a la realización de las típicas fiestas culturales regionales.
Las industrias culturales aportan valor económico a un territorio, servicios, generan empleo, aportan visibilidad a un lugar y son sectores subsidiarios del turismo. Son el sector más dinámico del desarrollo social y económico de la cultura.
Son un factor de lucro importante y se deben considerar como un sector estratégico dentro de la economía.
Se puede definir a la industria cultural como el conjunto de actividades productoras y promotoras de contenidos simbólicos, a partir de un proceso creativo dado, destinadas al mercado de consumo cultural. Pueden considerarse parte del sistema de producción a los medios de radio, los medios editoriales, la industria discográfica, las compañías de teatro y danza, entre otros. Estas representan el área con mayor dinamismo de desarrollo socio-económico de la sociedad contemporánea, generando una creciente cantidad de empleos, atrayendo inversores e influyendo en los sectores más diversos.
En el proceso de generación de bienes y servicios de carácter simbólico, logra combinar la creación, producción, comercialización y comunicación de contenidos de alto valor social a gran escala, favoreciendo una tendencia de difusión creciente, masificando el acceso tanto a nivel nacional como internacional.

-Importancia económica y social:
Es un sector atractivo a capitales con efecto social que escapan del propio mundo cultural para impactar en la estructura tanto económica, como en la estructura social y política.
Política porque se advierte que en las industrias culturales aparecen implícitos temas como la equidad en el acceso y/o el acceso a lo público o la proliferación por ejemplo. (Así, el estudio de estos es fundamental para la toma de decisiones en cuanto a políticas que lleven a acabo a su buen desarrollo)
En cuanto a lo económico se destaca principalmente por el aporte al PBI (representación, en valor monetario, de todos los bienes y servicios finales producidos por una economía, en un periodo determinado) al generar ventas, ingreso de capitales, e inversiones y por desarrollar, más allá de las tradicionales, a otras industrias vinculadas (como las de publicidad y diseño), industrias auxiliares y conexas (como las que generan insumos para reproducir o permiten el consumo del “producto cultural”) las cuales, todas, constituyen al crecimiento económico del país. Apostando al comercio interno y externo. En nuestro país presentan una concentración tanto económica como geográfica dentro de la ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires.
Si hablamos del impacto social tanto en el ámbito internacional como también en el gobierno nacional han empezado a asignarle creciente importancia al papel que tiene la cultura como instrumento de desarrollo social (y económico, dado que estan íntimamente ligados) de una comunidad. Es usual destacar la importancia de la cultura como refuerzo de la identidad de un pueblo y como instrumento de cohesión social, pero también es muy importante focalizar en la contribución que otorgan a la inserción social. Se han comenzado a publicar informes oficiales y privados que resaltan el impacto que generan distintas actividades culturales (editorial, discográficas, producción de películas) dentro de un territorio, pues, crean y contribuyen al empleo en una sociedad. Generadoras de una importante demanda de mano de obra y empleo calificado, generan un gran desarrollo e interés.

-Datos económicos de la industria cultural
– Micsur Es el primer encuentro de productores culturales que se hace en Suramérica.
–¿Qué porcentaje representa en el PBI nacional, el mercado de industrias culturales?
–En la región está entre el 2% y el 4%. En la Argentina es el 3,8%. Es muy interesante, porque es tres veces más el aporte de la minería. Diez años atrás, estaba en 2,2%. En términos de empleo representa el 2% del total, si bien reconocen que el rubro presenta un alto grado de informalidad. La industria cultural creció en términos económicos más que la economía argentina. Hay varias razones: el talento, el rescate del mercado interno y el avance de las nuevas tecnologías que facilitaron mucho la producción cultural y abrieron nuevos formatos de producción.
–¿Cuáles son las provincias más fuertes en producción cultural?
–Es muy asimétrico. El 75% está en la región metropolitana. Por tal motivo, hicimos los Premica para buscar promover y cruzar a los distintos productores de las regiones del país, federalizando la experiencia.
La industria cultural en Argentina continúa creciendo y se fortalece, es el quinto año consecutivo que esta industria muestra índices de crecimiento.
El director nacional de Industrias culturales, Rodolfo Hamawi, atribuye este crecimiento a una “mejor situación económica que permite un mayor consumo de bienes culturales, lo que demuestra claramente que además de ser un  sector referido a bienes simbólicos, de identidad, de contenido cultural, también es una formidable estructura para generar empleos y recursos para el país”.
Un aspecto a destacar es que a través del ofrecimiento de créditos por parte de la industria se posibilitará a las pequeñas empresas culturales, el acceso a un crédito para comprar bienes de capital con tasa fija de hasta 9,5% anual con 5 años de plazo.
En 2012 el gasto en programas culturales ejecutados por la Secretaría de Cultura fue del 0,22% del total del presupuesto público, similar al de Brasil (0,27%), mayor al de Colombia (0,13%) y Perú (0,14%), pero por debajo de los más altos de la región, como Venezuela (0,53 por ciento). Asimismo, la participación del presupuesto cultural de las provincias y la CABA es del 0,82% para este mismo año. Según el análisis de la Secretaría de Cultura, si bien existe un crecimiento en este concepto en el período 2003-2012, estos gastos aún son menores al 1% recomendado por la Unesco.
La región exporta productos de la industria cultural (básicamente libros, películas, música) por aproximadamente 250 millones de dólares, lo que corresponde a la mitad del volumen importado de más de 500 millones de dólares para el mismo concepto (datos 2011), a lo que se suma una pronunciada dependencia tecnológica en términos de los insumos requeridos.
Los países que más venden a Sudamérica, tanto bienes característicos como conexos o auxiliares, son extrarregionales, siendo en orden de importancia Estados Unidos, China, España y el Reino Unido (entre los cuatro explican alrededor del 40% de las importaciones culturales de la región), mientras que el destino de las exportaciones es fundamentalmente la propia región
La Encuesta Nacional de Consumos Culturales publicada por el SInCA para el año 2013, reveló que prácticamente todos los hogares tienen televisión  y radio; específicamente, un 99% tiene aparato de TV y 95% un transmisor de radio.
En promedio, los hogares argentinos poseen 82 libros y 76 CDs de música. La mitad de los argentinos, aproximadamente,  compró al menos un disco, un libro  y una película para ver en su casa durante el último  año.
De los CDs de música que se compraron durante el último año, alrededor del 41% son originales y, de las películas alquiladas o compradas en DVD o VHS, el 12%. De los discos de música que hay en los hogares un poco más de la mitad son copias (42 de 76).
En cuanto a la inversión cultural, una de las primeras cuestiones a destacar es que la compra o alquiler de películas en DVD o VHS es el que más gente incluye pero en el que menos se gasta. Los libros, en cambio, tienen menos cantidad de compradores al año (39%), y lo hicieron por montos mayores, de $ 178 en promedio.
Si se considera a Internet como un gasto cultural, en tanto ofrece contenidos audiovisuales, musicales y escritos, y es en gran parte por ello que se paga mensualmente un abono, se observa que es el gasto más alto en materia de cultura (en promedio $ 1236 anuales). En cuanto al gasto total en cultura, el promedio anual asume $ 1690 excluyendo a Internet, y a $ 2926 si se lo considera, lo que significa alrededor del 5% y del 9% de un salario mínimo vital y móvil respectivamente.

Industria televisiba. En la actualidad, Argentina es el cuarto exportador del mundo en contenidos televisivos luego del Reino Unido, EE UU y los Países Bajos. La exportación de formatos televisivos de programas como Caiga quien Caiga, Rebelde Way, Chiquititas o Mujeres asesinas fueron ubicando al país en este lugar.

Rubro de videojuegos es uno de los más dinámicos del país, muestra altas tasas de crecimiento y sus desarrolladores y diseñadores gozan de gran reconocimiento internacional. Según el funcionario, este sector "hasta ahora tuvo mucha autonomía, alcanzando un nivel de exportaciones en 2012 por 95 millones de dólares".

Industria de los libros http://www.telam.com.ar/notas/201404/61284-industrias-culturales-produccion-brasil-argentina-colombia.html
Brasil, Argentina y Colombia son los grandes productores de libros en Sudamérica. En el país existen una librería cada 20 mil habitantes, lo mismo en Venezuela, pero en el resto de la región es una cada 50 mil habitantes.
De los títulos registrados en el ISBN en América Latina, el peso de la producción nacional es más que remarcable y asciende a un  77 por ciento.
Aun así, la Secretaría de Cultura advierte sobre el alto grado de concentración y transnacionalización de la industria argentina del libro, en gran parte explicado por la adquisición en los años '90 por parte de holdings, principalmente españoles, de varios de los tradicionales sellos editoriales argentinos, lo que significa que sólo 20 empresas detenten casi el 70% de la producción total (dato 2012). Sin embargo, es un sector en el que existen 450 pequeñas y medianas editoriales que poseen el resto del mercado.


-Industria del Cine http://www.escribiendocine.com/noticia/0008038-balance-2013-record-de-estrenos-y-entradas-vendidas-para-el-cine-argentino/
En cuanto a cines, América del Sur cuenta con aproximadamente 2.070 salas, muchas de las cuales son complejos multipantallas y esta es la base de infraestructura con que cuenta la región para la comercialización de películas
El cine argentino, por su parte, también fue ocupando su lugar en el consumo local e internacional. En el año 2013 se estrenaron 166 producciones nacionales, una cifra récord que más que cuatriplica la cantidad del año 2002, alcanzando así la producción nacional el 43% del total de los estrenos. Fue un año en que volvió a ser récord la recaudación y cantidad de espectadores, con cuatro films argentinos (coproducciones) en el ranking de las 15 películas más taquilleras con Metegol, Corazón de León, Tesis sobre un homicidio y Séptimo.
Los números dicen que en promedio se estrenaron tres películas argentinas por semana. La cantidad de estrenos internacionales fue de 196 películas sumado a los estrenos nacionales ¡Casi una película por día!
Según Hamawi, "con el tema audiovisual lo que existe es una dificultad de exhibición. Por ejemplo, cuando se estrenó Piratas del Caribe, tomó el 60% de las pantallas locales, hecho relevante también en términos regionales, siendo que Argentina prácticamente concentra el 40% de las pantallas latinoamericanas". Como indicador, sólo seis empresas exhibidoras, acaparan el 87% de los espectadores.
Según la consultora Ultracine en 2013 se vendieron en total 46.871.014 millones de entradas, un 1% más a lo logrado en 2012, aunque esta cifra no contempla varias salas del circuito alternativo como tampoco cines del interior del país. De esos casi 47 millones de entradas 7.089.168 corresponden a películas argentinas lo que hace un respetable 15% del total de la taquilla, cuando en 1994 no llegaban al 5 %.
No vamos a negar que la mayor parte de la taquilla quedara en unas pocas películas, ni que hace falta en profundizar en las políticas de distribución y difusión para que la gente se entere de que el cine argentino está en las salas. El Cine Gaumont, comprado este año por el INCAA, es una clara prueba de que la gente concurre a ver películas nacionales y no solo las taquilleras. Tal vez habría que pensar en entradas más económicas en los complejos para films cuyo presupuesto no sea el mismo al de un tanque hollywoodense o en campañas de promoción más agresivas y eficaces. Hay muchas cosas para mejorar y otras para profundizar. Pero tener un año récord en venta de entradas, en cantidad de películas argentinas estrenadas y en espectadores que concurrieron a ver cine argentino merece que veamos el vaso medio lleno y celebremos que así sea.

-Era de oro del cine argentino (1930-1950) http://www.taringa.net/posts/arte/12083747/La-edad-de-oro-del-cine-argentino-1930-1950.html
Hacia finales de la década de 1920, la Argentina había tenido un desarrollo cinematográfico tan rápido y marcado que era el principal exportador de cine de Latinoamérica, únicamente rivalizado por México. Con la depresión de los años 30, el país se vio obligado a reemplazar los insumos y maquinarias traídas del exterior, dando lugar al auge de la industria cinematográfica nacional. Impulsadas por esta situación, una tras otra fueron apareciendo las grandes productoras, que generaban películas en forma ininterrumpida. Tal vez el ejemplo más claro es el de Angel Mentasti, quien organizó industrialmente su negocio mediante la producción en serie de películas para obtener mejores condiciones de exhibición: si una película fracasaba, tenía lista la siguiente para compensar. Al mismo tiempo, se levantaron los gigantescos estudios Lumiton, emulando a sus pares de Hollywood como sitio de filmación.               
Fue Ferreyra quien, en 1931, tuvo el mérito de estrenar el primer filme argentino con sonido: “Muñequitas porteñas”. A éste le siguió el notable éxito de “Tango”, de Moglia Barth (1933), que reportó cuantiosas ganancias a Mentasti. El crecimiento fue vertiginoso: mientras que en 1932 se estrenaron apenas dos filmes, para 1939 la cifra había crecido a 50. El historiador del cine Octavio Getino sostiene que las razones de este éxito se deben a la existencia previa de una experiencia industrial, técnica y comercial en el país, que se sumaron a las temáticas dirigidas a la sensibilidad popular, que lograron ganarse el favor de las masas de trabajadores urbanos recién llegados del interior o provenientes de la inmigración europea.
La década de los años 30 nos otorga importantes ejemplos del cine como respuesta a la realidad social. Conviviendo con una producción destinada al consumo de las clases medias y altas, caracterizada por comedias livianas, protagonistas ingenuas y escenarios fastuosos –el llamado “cine de teléfonos blancos”‐; encontramos a realizadores preocupados por los valores populares y la identidad nacional. A esta línea perteneció el gran Mario Soffici, la principal figura de este período. Su afán de indagar en temas nacionales puede verse en obras como “Viento del norte” (1937), drama sobre los conflictos de la vida en el campo, “Kilómetro 111” (1938), sobre la explotación rural en el marco del manejo extranjero de los ferrocarriles nacionales, y “Prisioneros de la tierra” (1939), abierta denuncia de la explotación en los yerbatales de Misiones. Soffici incluso se atrevió a denunciar el fraude electoral, nefasto protagonista de la “década infame”, en películas como “Ya tiene comisario el pueblo” (1936) y “Héroes sin fama” (1940).
Como la otra cara de la misma moneda, y en respuesta a las temáticas rurales de Soffici, encontramos el cine de Leopoldo Torres Ríos, dedicado básicamente a la vida urbana y su problemática. Su filme más destacado de esta etapa fue “La vuelta al nido”, de 1938. Por último, “La guerra gaucha”, de Lucas Demare, fue la primera obra épica sobre episodios de la historia nacional. Para el investigador y periodista Eduardo Kimel: “‘La guerra gaucha’ define en sí misma una serie de cualidades que no podía proveer otro cine que no fuera argentino: escrita por un argentino, la geografía es argentina, el director es argentino, la historia es un tema argentino. No es casual su éxito”.
Otro de los cineastas que se preocuparon por la identidad nacional y la problemática cotidiana del argentino medio fue Manuel Romero. Para Kimel, las obras de este director mostraron problemas concretos de la vida cotidiana y construyeron arquetipos totalmente realistas. Esto se ve, por ejemplo, en el amplio espacio que el cineasta otorgó a la nueva mujer, aquella que en los 40 se integraba al mundo laboral y adquiría nuevos derechos.
1942 marcó el punto más alto de la historia del cine argentino a nivel producción. Hacia ese año, funcionaban en el país cerca de 30 estudios, que daban trabajo a más de cuatro mil personas, y los 56 filmes realizados marcaron un hito que no volvería a ser alcanzado. Hacia mediados de los años 40 se produjeron en el país importantes convulsiones sociales. La llegada de Perón al poder permitió que grandes sectores populares adquirieran por primera vez en la historia protagonismo en la vida política nacional y que la “Argentina invisible” –según las palabras de Leopoldo Marechal‐ hiciera su irrupción en el escenario social. Este fenómeno generó en muchos casos el rechazo de las clases medias y altas y una oposición política irreductible, que negó sistemáticamente legitimidad al régimen gobernante.
Así, pese a que existió un cine propagandístico, destinado a difundir la obra peronista, la producción comercial buscó mantener el favor de las clases pudientes, dando lugar a la proliferación del “cine de teléfonos blancos”, en las sofisticadas películas de realizadores como Francisco Mugica u otros directores dedicados a la comedia ligera. De más está decir que no hay en estas películas “descamisados” ni “cabecitas negras” (calificativos con los que se denominó a los trabajadores peronistas).
En franca oposición a esta tendencia encontramos a “Las aguas bajan turbias” (1952), la principal obra de Hugo Del Carril, uno de los pocos cineastas que explicitó su militancia peronista. Con su profunda crítica social y su denuncia de la explotación de los trabajadores, la película es heredera de la tradición de Soffici. Sobre ella, Kimel dirá que “describía una situación de explotación abrumadora y mostraba la rebelión frente a esa explotación. Fue percibida por el colectivo social como una síntesis de una situación que le había pasado al país y de la cual estaba saliendo, la de los trabajadores”.
A su vez, el proteccionismo gubernamental, que obligaba a la exhibición de películas nacionales en todos los cines del país, permitió a la industria mantener elevados niveles de producción. Sin embargo, tras el derrocamiento de Perón se eliminaron las disposiciones proteccionistas y comenzó el ingreso en torrente de filmes extranjeros. El impacto en la industria local fue inmediato: en 1956 se filmaron sólo 12 películas, a la vez que creció la cantidad de extranjeras, que alcanzaron en 1957, la nunca antes vista cifra de 697 estrenos.
De este modo se cerraban dos décadas en las que la población argentina se inclinó en masa por las películas nacionales. Como había ocurrido en forma incipiente con Yrigoyen, pero ahora consolidado con Perón, un gran sector de la población –básicamente los estratos obreros y populares‐ concurría al cine para encontrar reflejos de su realidad cotidiana. Pero a mediados de los 50 se abriría una nueva etapa: el cine de las dictaduras y el declive de la producción nacional.

-Oscar a mejor película extrajera
Argentina ha sido nominada seis veces al Oscar a la mejor película extranjera; no obstante sólo ha sido merecedora del premio en dos ocasiones (primero en 1986 con La historia oficial, de Luis Puenzo, y en 2010 con El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella), siendo el único país de Latinoamérica en ganar el premio.

-Argentina, potencia en Cannes  http://cultura.elpais.com/cultura/2014/05/15/actualidad/1400164441_102110.html
Las seleccionadas
Relatos salvajes : compite por la Palma de Oro en la sección oficial. La dirige Damián Szifrón y actúan Ricardo Darín y Leonardo Sbaraglia, entre otros.
Jauja. Dirigida por Lisandro Alonso. Protagonizada y producida por Viggo Mortensen. Participa en la sección Una Cierta Mirada
Refugiado, del director Diego Lerman. En La Quincena de Realizadores.
Ardor, de Pablo Fendrik. En la sección oficial fuera de concurso
“Naturaleza Muerta”,
Hace solo dos años el director del festival de Cannes, Thierry Frémaux, hablaba así del cine argentino: “Esperábamos más, tras un gran inicio. Pero nunca creció. Los cineastas argentinos se suicidaron. En referencia a la participación del 2009 con 9 peliculas.
Pero, a pesar de este lamento, esta semana concurren cuatro películas argentinas a la 67ª edición del festival de Cannes. Y una de ellas, Relatos salvajes, tercer largometraje de Damián Szifrón, disputará la Palma de Oro en la sección Oficial junto a 18 obras de autores tan consagrados como el canadiense David Cronenberg, el francés Jean-Luc Godard o los británicos Ken Loach y Mike Leigh.

-Gran ovación para la película Relatos salvajes de Damián Szifrón en Cannes
La película Relatos salvajes del director Damián Szifrón fue presentada con muy buenos resultados en el Grand Théâtre Lumière del festival de Cannes. Como había ocurrido en el pase previo a la prensa, el film fue ovacionado por el público que aplaudió a lo largo de toda la proyección.






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