jueves, 29 de mayo de 2014

Plan PROCREAR y Deficit habitacional

Plan PROCREAR y Deficit habitacional










PRO.CRE.AR BICENTENARIO es una iniciativa del Gobierno Nacional que proyecta la entrega de 400 mil créditos hipotecarios para la construcción, ampliación, terminación y refacción de viviendas, como así también para adquirir aquellas que son construidas por el Programa a través de desarrollos urbanísticos.
PRO.CRE.AR. tiene como meta:
•             Atender las necesidades habitacionales de los ciudadanos de todo el territorio nacional, contemplando las diferentes condiciones socioeconómicas y la multiplicidad de situaciones familiares con líneas de crédito para la construcción de viviendas particulares y desarrollos urbanísticos de alta calidad.
•             Impulsar la actividad económica a través del incentivo a la construcción de viviendas y su efecto dinamizador.
•             Generar empleo en todo el país mediante mano de obra directa e indirecta.
Los trámites son de carácter personal, por lo tanto no demandan los servicios de gestores.
•             GRAN IMPULSO AL EMPLEO Y LA PRODUCCIÓN.
•             PLAZOS DE ENTRE 20 Y 30 AÑOS.
•             MONTOS DE HASTA $500.000.
•             LA RELACIÓN CUOTA-INGRESO PUEDE LLEGAR HASTA EL 40%.
•             LAS TASAS VAN DEL 2% AL 14%, REALMENTE MUY BAJAS.
•             LOS SOLICITANTES DEBEN TENER ENTRE 18 Y 65 AÑOS.
•             LA ADJUDICACIÓN DE LOS CRÉDITOS SE REALIZA MEDIANTE SORTEOS REALIZADOS POR LOTERÍA NACIONAL, COMO GARANTÍA DE CONFIABILIDAD Y TRANSPARENCIA.
•             CADA LÍNEA DE CRÉDITO FUE DISEÑADA PARA QUE SEA ACCESIBLE Y PUEDA SALDARSE EN SU TOTALIDAD.

FINANCIAMIENTO
CÓMO ES EL FINANCIAMIENTO DEL PROGRAMA. El financiamiento de PRO.CRE.AR. BICENTENARIO - Programa de Crédito Argentino del Bicentenario para la Vivienda Única Familiar - se realizará con la participación de diferentes organismos públicos, entre ellos ANSES y el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, como así también otros inversores privados interesados.
El Tesoro nacional realiza un aporte inicial para la conformación del patrimonio del Fondo Fiduciario PRO.CRE.AR. BICENTENARIO y garantiza todas las emisiones de deuda del mismo. A su vez, el Estado nacional otorga tierras fiscales urbanas de gran valor patrimonial para la conformación inicial del patrimonio de ese fondo.
El Fondo Fiduciario PRO.CRE.AR.BICENTENARIO emite deuda por oferta pública, calificada, por cotización en el MERVAL, con garantía del Estado Nacional, y tendrá una duración de 30 años.
ANSES invierte a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) en el Fondo Fiduciario de acuerdo a criterios de rentabilidad y seguridad adecuados durante los primeros 5 años. Además, cualquier inversor privado podrá invertir, dado que se trata de una oferta pública.
El Banco Hipotecario implementa el otorgamiento y cobro de los créditos, garantizando la ejecución del programa y constituyéndose legalmente en el fiduciario del Fondo.
Sorteos y repechajes
OCTAVO SORTEO Y REPECHAJE
 Fecha de realización: 22 de octubre de 2013
•        Familias participantes: 364.868 / Familias sorteadas: 158.176 / Línea Construcción: 41.979 sorteados / Línea Compra de vivienda a estrenar: 20.000 sorteados / Línea Compra de terreno y construcción: 60.001 sorteados
 SÉPTIMO SORTEO
 Fecha de realización: 19 de julio de 2013
•        Familias participantes: 70.588 / Familias sorteadas: 35.833 / Línea Construcción: 20.062 sorteados / Líneas Ampliación-Terminación / Refacción: 15.771 sorteados
 SEXTO SORTEO Y REPECHAJE
 Fecha de realización:  26 de abril de 2013
•        Familias participantes: 52.655 / Familias sorteadas: 28.072 / Línea Construcción: 20.770 sorteados / Líneas Ampliación-Terminación / Refacción: 7.302 sorteados
  QUINTO SORTEO
Fecha de realización: 22 de marzo de 2013
•        Familias participantes: 36.444 / Familias sorteadas: 19.001
SEGUNDO REPECHAJE
Fecha de realización: 25 de enero de 2013
•        Familias participantes: 18.053 / Familias sorteadas: 9.358
 CUARTO SORTEO Y REPECHAJE
Fecha de realización: 26 de octubre de 2012
•        Familias participantes: 42.304 / Familias  sorteadas: 24.251
 TERCER SORTEO
Fecha de realización: 21 de septiembre de 2012
•        Familias participantes: 17.809 / Familias sorteadas: 9.463
  SEGUNDO SORTEO
Fecha de realización: 24 de agosto de 2012
•        Familias participantes: 25.572/ Familias  sorteadas: 13.813
 PRIMER SORTEO
Fecha de realización: 20 de julio de 2012
•        Familias participantes: 21.968 / Familias  sorteadas: 11.659

Pro.Cre.Ar generará 104 mil nuevos puestos de trabajo
El impacto macroeconómico de las 110 mil viviendas del plan Pro.Cre.Ar derivaría en la creación de 104 mil empleos y un crecimiento de dos puntos porcentuales en el Producto Bruto Interno (PBI).
La inversión de $ 36 mil millones generada por el plan de créditos hipotecarios impulsado por la ANSES implica así una potencial masa recaudable para el Estado de unos $ 20.400 millones.
Del total de la inversión, $ 19.300 millones se destinarán a construcción individual de viviendas y $ 16.700 millones a desarrollos urbanísticos que implicarán una suba del 9,7% para el sector de la construcción,  un 3,5% para explotación de minas y canteras, un 2,1% para la actividad de inmobiliarias y un 1,9% para la industria manufacturera.
Por ejemplo, se demandarán 1,8 millones de toneladas de cemento, 190 millones de ladrillos, 37.500 toneladas de acero y 1,7 millones de metros cúbicos de hormigón. El volumen de esta demanda implica un impulso fundamental para una industria que necesita una tracción de esa magnitud para reactivarse y que por su naturaleza tiene una amplia variedad de efectos indirectos sobre otros sectores.
Esta información fue elaborada por el Ministerio de Economía y presentada ayer durante la conferencia de prensa que el ministro Axel Kicillof dio en el microcine del Palacio de Hacienda. Diego Bossio, titular de la ANSES, estuvo junto al jefe de la cartera económica y señaló que ya hay 101.015 viviendas en marcha, con 76.243 créditos asignados a familias; 33.772 a viviendas en desarrollo y 30.463 obras finalizadas. Además subrayó que en el primer trimestre aumentó un 16% el comienzo de obras en comparación interanual.

Financiar el crecimiento  http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/43-7624-2014-04-29.html
Cuando funcionó un capitalismo basado en la desregulación de capitales, sin la presencia de una política activa del Banco Central, el crédito hipotecario decreció.
Se implementó una política de cédulas hipotecarias que funcionaron en el financiamiento del crédito hipotecario mediante la canalización del ahorro interno para otorgar préstamos para la adquisición de viviendas. Los registros históricos marcan un pico de créditos hipotecarios sobre PIB del 15,10 por ciento en 1940. Pero esas cifras no se sostuvieron y rápidamente cayeron en 1945 al 9,31 por ciento. Esto se debió a la fragilidad de dicho sistema y a su sensibilidad a los shocks económicos en la actividad interna y externa.
El segundo modelo se verificó de 1946 a 1955 y representó una política del Banco Central totalmente contrapuesta al primer modelo. La reestructuración bancaria dispuesta durante la primera presidencia de Perón hizo que el financiamiento al sector privado fuese orientado en forma directa por el Estado. Ejerciendo esa competencia, el Central reguló el redescuento a bancos públicos y privados así como las prioridades, magnitudes y condiciones con que se desarrolló el crédito en general. La garantía de la Nación a los depósitos bancarios, establecida a poco de nacionalizarse el Banco Central, fue el segundo paso de las reformas y dio lugar al registro de todos los depósitos a nombre del Banco Central, a la vez que convirtió al redescuento en el recurso normal de los bancos para la continuidad de sus operaciones de crédito. La medición del impacto de estas políticas fue que se pasó en 1946 de 6,98 por ciento de créditos hipotecarios sobre el PIB al 12,95 por ciento en 1956, marcando en 1955 el 12,83 por ciento.
Con el golpe de Estado de 1955 se precedió a una nueva reforma del sistema financiero y bancario. Se sostenía en ese gobierno que no había que confundir la dirección superior y supervisión del sistema privado con “el régimen de perversión burocrática” a que se lo había sometido. Para “corregir” ese régimen y dar el máximo de eficacia a todo el sistema, el golpe de Estado de 1955 dispuso la reorganización del Banco Central de acuerdo con los siguientes principios: autonomía técnica y administrativa, retorno a los bancos de los depósitos transferidos al Central y libertad de los bancos para decidir sus propias operaciones. El redescuento se mantuvo, pero no como un instrumento para orientar centralizadamente el crédito privado, sino como una forma de financiación a la cual el sistema podría recurrir, pero “independiente de la decisión del Estado nacional y según sus propias decisiones de necesidad del uso de los recursos del redescuento”. Con esta política, los créditos hipotecarios comenzaron a disminuir hasta llegar a representar el 1,55 por ciento del PIB en 1965, y concluir en el 2,75 por ciento del PIB en 1972.
Con la llegada de Perón nuevamente a la presidencia (1973-1975), el rol del Banco Central fue la asignación de los recursos crediticios mediante los redescuentos regulados por el Banco Central, como un instrumento de la política económica. Los créditos hipotecarios pasaron del 2,36 por ciento del PIB en 1973 al 3,47 por ciento en 1975.
El programa económico anunciado el 2 de abril de 1976 estableció entre sus metas la introducción de reformas profundas en el sistema financiero vigente. Dijo entonces el ministro de Economía: “... será indispensable devolver al sistema bancario y financiero su flexibilidad y eficiencia, eliminando el sistema de la nacionalización de los depósitos, que resulta inoperante desde el punto de vista del control oficial del crédito, a la par que atenta contra el desarrollo y la agilidad de la actividad financiera”. Los redescuentos pasaron a ser herramienta de asistencia a los bancos únicamente en caso de que las entidades privadas no cumpliesen con los requisitos mínimos de encaje, esto es, el dinero que debían mantener en sus carteras según disposiciones del Central. En 1976, el crédito hipotecario fue del 2,41 por ciento del PIB, para terminar el proceso militar con un mínimo histórico del 0,28 por ciento, en 1982.
Entre 1983 y 1987 se continuaron aplicando las normas relativas a redescuento para atender situaciones transitorias de iliquidez. La democracia aumentó los créditos hipotecarios del 0,73 al 2,64 por ciento del PIB en 1988.
Durante la convertibilidad, luego de sancionada la Carta Orgánica en 1992, y en línea con lo dispuesto en su artículo 17, se reglamentó un nuevo régimen de adelantos y redescuentos por razones de iliquidez transitoria, operatoria con un plazo máximo de 30 días para cada instrumento. Esto hizo que si una entidad, en caso de afrontar una crisis de liquidez, pudiera obtener financiamiento efectivo por 60 días, instrumentado mediante un adelanto por iliquidez por igual plazo, pudiera a su vencimiento tomar un redescuento adicional por el mismo período. En 1990 el crédito hipotecario se situó en el 2,11 por ciento del PIB y pasó, a fines de la convertibilidad, en 2001, al 5,97 por ciento de total de préstamos para vivienda sobre el Producto.
Las operaciones de asistencias por iliquidez durante la crisis producida en el transcurso del fin de la convertibilidad, cuyas manifestaciones de irreversibilidad comenzaron a mediados de 2001, ascendieron al 31 de diciembre de 2003 a 19.457 millones de pesos. Hasta el 2010, antes del cambio de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, el sistema siguió funcionando con los redescuentos para asistencia de liquidez del sistema. Los créditos hipotecarios descendieron del 3,65 por ciento del PIB en 2002 al 1,46 por ciento del PBI en 2010.

"RIFAN EL FUTURO DE LOS JUBILADOS" http://www.taringa.net/posts/noticias/17274203/El-peligroso-plan-Procrear.html
Lo atamos con alambre: El 'peligroso' plan Procrear
Según un reciente informe de IDESA, la Anses perderá más de la mitad de los fondos asignados al plan de préstamos para viviendas Procrear. "Además de parcial e inequitativo, el plan acelera la aparición de una próxima crisis previsional como ya ocurrió con iniciativas similares en el pasado", asegura el informe, que advierte: "el beneficio que disfrutan las familias elegidas en el sorteo es equivalente al perjuicio que sufren los actuales y futuros jubilados por la desvalorización de los ahorros previsionales". El rol de la inflación.
Según el Censo 2010, en la Argentina hay más de 12 millones de hogares de los cuales 3,4 millones, o sea el 28%, no posee vivienda propia. Un 16% (2 millones de familias) son inquilinos y el otro 12% (1,4 millones de familias) son ocupantes por diferentes modalidades (préstamo, trabajo, ilegales, etc.). En un contexto en que 1 de cada 4 familias no tiene vivienda propia, las solicitudes de créditos son muy superiores a los cupos previstos en el plan y, por eso, se apela al azar para definir los posibles beneficiarios.
Según la ANSES, el monto promedio de los préstamos otorgados hasta el momento es de $266 mil, la cuota promedio de $2.524 y el plazo promedio es de 22 años. Esto implica que:
• Si la tasa de inflación en la Argentina bajara a un promedio del 15% anual las familias devolverán sólo el 77% del valor real del préstamo.
• Con una tasa de inflación del 25% promedio anual el recupero se reduce al 50%.
• Con una tasa de inflación del 35% promedio anual las familias terminarán devolviendo apenas el 37% del valor real del préstamo.

Este ejercicio de simulación, si bien aproximado, permite ilustrar cómo actúa la inflación sobre el recupero de los préstamos otorgados con el PROCREAR. Si la inflación se mantiene en el futuro en los niveles actuales, por cada $2 que la ANSES destina al financiamiento del PROCREAR el sistema previsional sólo recuperará $1. En otras palabras, para lograr que la cuota del crédito sea accesible se le impone a la ANSES una operación financiera muy ruinosa. Prueba de ello es que, aun bajo escenarios de reducción de la inflación, con el paso del tiempo el valor de la cuota también se desvaloriza, erosionando la sustentabilidad del sistema previsional.


Deficit habitacional en America Latina
LA VIVIENDA SOCIAL EN LA AGENDA DE LOS ESTADOS LATINOAMERICANOS
En los últimos 12 años, más de 30 millones de personas han superado condiciones de viviendas insalubres. Programas como “Mi Casa, Mi Vida” en Brasil, “Comprar tu Vivienda” en Chile o “Mi Lote” en Perú son ejemplos concretos de políticas habitacionales que ayudan a explicar los avances obtenidos.
√ 110 millones viven aún en barrios marginales dentro de
la región.
√ La población que habita en asentamientos precarios en
Argentina se redujo más del 30% durante la última
década.
√ Más de 1 millón de viviendas fueron otorgadas en Brasil
bajo el plan “Mi Casa, Mi Vida”.
√ 72 billones de reales (cerca de 35 billones de dólares)
es el presupuesto designado para la segunda etapa de
dicho plan, que intenta sumar 2 millones de viviendas
construidas como objetivo para 2014.
√ 1 millón de viviendas sociales se planean construir en
Colombia al 2014.
√ La ley 18.795 otorga exenciones impositivas

De acuerdo a este mismo informe, Argentina, Colombia y República Dominicana en la última década han conseguido reducir la población en asentamientos precarios en más de un 30%, convirtiéndolos en los países que han exhibido mejores resultados. De los países relevados por el estudio, Bolivia es el único país de la región donde más de un 40% de la población continuaba viviendo en barrios marginales.
En el caso de Brasil, el fuerte proceso de urbanización experimentado ha provocado que el 87% de la población resida en ciudades y, como consecuencia, el segmento de menores recursos ha sido expulsado hacia zonas periféricas precarias, popularmente conocidas como “favelas”. A partir de la presidencia de Luis Ignacio Da Silva, se ha buscado modificar la realidad existente, aspirando a transformar las favelas en barrios que cuenten con cobertura de servicios básicos, infraestructura adecuada, seguridad y áreas de recreación. Como política de gobierno para el desarrollo y la inclusión social, se lanzó en 2009 el programa “Mi Casa Mi Vida” que ha logrado desde su inicio entregar más de un millón de unidades a personas con escasos recursos. El gobierno de Dilma Rousseff anunció una segunda etapa para dicho programa, que contará con un presupuesto de 72 billones de reales (cerca de 35 billones de dólares) y buscará entregar dos millones de hogares hasta 2014.

El alquiler: opción para el déficit de vivienda en Latinoamérica y el Caribe
http://dinero.univision.com/bienes-raices/article/2014-04-09/el-alquiler-opcion-para-el-deficit-de-vivienda-en-latinoamerica-y-el-caribe
Se Busca Vivienda en Alquiler, una nueva publicación del Banco Interamericano de Desarrollo, destaca que uno de cada cinco hogares en América Latina alquila su morada; esto equivale a 30 millones de familias.
Este también una relación directa entre la edad de una persona y la posibilidad de que alquile una vivienda, pues, dependiendo del país, un joven entre 25 a 34 años tiene entre tres y ocho veces más probabilidades de alquilar su vivienda, en comparación con un adulto mayor.
“Lo que este estudio propone es abrir una veta nueva, no explorada, en políticas de vivienda”, cita el comunicado a Vicente Fretes, el jefe de la División de Gestión Fiscal y Municipal del BID, también coautor del informe. “No se trata de sustituir el foco en la casa propia, sino de complementarlo. Es una buena recomendación si consideramos las ventajas para la sostenibilidad fiscal y para desincentivar el desarrollo periférico de la ciudad.


Déficit habitacional en argentina

Funcion social de la Propiedad
 http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-7449-2014-02-16.html
La función social de la propiedad reconoce la existencia de un límite en el derecho de propiedad, cuando su ejercicio perjudica a terceros. Esto es lo que ocurre cuando una vivienda no se usa. Se perjudica a otros, al colectivo social urbano. Lo cual, dada la forma en que la vivienda se modula en el espacio urbano y las características particulares de la localización de las personas en éste (en relación con los servicios requeridos) tendrá enorme gravitación en las oportunidades para el desarrollo de la vida. Por lo que no ocupar la vivienda es una práctica habitual que implica una “retención especulativa” que vulnera derechos de otros habitantes (de localización, de costos de habitar, de relación con la economía urbana).
En Argentina predomina el paradigma de política pública que, si existe un “déficit”, el Estado debe construir más viviendas, pero no regular los mercados de la vivienda (y el suelo). Entonces el problema siempre se reduce a cuestiones de financiamiento y/o de ejecución de programas de construcción. Por lo que a la manifiesta desigualdad socioespacial –que el Censo expresa– se plantea como solución agregar más viviendas a un parque que mantiene la cuarta parte ocioso.

En varios países de la Unión Europea, la vivienda vacía se considera un serio problema urbano, económico, social y medioambiental. En esta concepción –la función social de la propiedad– significa que el derecho propiedad es un derecho-deber y por lo tanto afectado en relación con el interés general. Pues la vivienda vacía, en tanto constituye una externalidad colectiva, demanda que la actuación del Estado centre el foco en evitar que este fenómeno se produzca, y así propender a equilibrar la relación entre población y vivienda, asegurando una ocupación plena y por lo tanto evitando la especulación.
En Europa se ha propuesto abordar esta cuestión mediante dos grandes tipos de medidas:
1)      La penalización de la permanencia voluntaria en desuso; y 2) el fomento público de su rehabilitación, alquiler o venta.
Esta experiencia europea muestra la necesaria articulación con la planificación y la existencia de límites al ejercicio de los derechos individuales sobre los bienes, para así posibilitar la ampliación de los derechos (socioespaciales) sin afectar el de propiedad en sí, sino condicionándolo a una relación armónica en simultáneo con el interés social y colectivo.
En el caso de la CABA, el enorme volumen de viviendas vacías hace necesario tener en cuenta el artículo 27 de su Constitución, que establece el desarrollo en forma indelegable de una política de planeamiento y gestión del ambiente urbano integrada a las políticas de desarrollo económico, social y cultural, y específicamente el artículo 31 que (muy vagamente) auspicia la incorporación de inmuebles ociosos.
La profunda inequidad social y espacial de nuestras ciudades demanda que el deber de ocupación derivado de la función social de la propiedad constituya un principio fundamental para un desarrollo más justo.
Ejemplos de medidas del primer mundo
Para un país como Suecia –que ha tenido una sostenida política social de vivienda basada en la desmercantilización de una parte del stock–, la existencia de viviendas vacías implica un aumento del gasto para los municipios. Pues ello incrementa el precio oficial de los alquileres de la vivienda protegida; como estos alquileres están garantizados por las autoridades locales (siendo los municipios los que pagan la diferencia entre el precio oficial y el social abonado por el inquilino), por lo cual el aumento de viviendas privadas vacías implica un mayor gasto en alquiler público para los gobiernos locales. Para evitarlo, ellos ofertan viviendas en alquiler más baratas (pública propia o concertada privada) para poder reducir el número de viviendas vacías y sus costos presupuestarios, y llegado el caso –como medida extrema– demuelen las viviendas vacías cuando son edificios enteros.
En Dinamarca es aun más extrema la acción pública, pues desde mediados del siglo pasado en los municipios de mayor tamaño se imponen multas a los propietarios de viviendas que las mantengan vacías más de seis semanas. Las cuales de hecho, se pueden imponer simplemente por no informar al municipio cuando una vivienda lleva más de seis semanas vacía.
En los Países Bajos, hay –como en casi toda la UE– importantes subsidios públicos para que personas o familias hagan frente a sus gastos mensuales de alquiler (privado o público); al tiempo que hay numerosos programas de ayudas públicas a la rehabilitación de viviendas destinada a su posterior puesta en alquiler. La legislación que consentía la ocupación de viviendas vacías (en forma legal) y su devolución al propietario, si demostraba que ésta no volvería a estar vacía (pudiendo ponerla en venta o alquiler) cambió a partir de 2010. Pues fue muy polémico que el hecho de no poder expulsar (al okupa) o los acuerdos arrendaticios con éstos también influenciaban en el aumento de la oferta en alquiler. En octubre de 2011, la Corte Suprema sentó precedentes con un fallo en el que sólo se puede desocupar un inmueble siempre y cuando sus ocupantes tuvieron el debido proceso judicial.
En el caso de Francia, existen dos tipos de medidas públicas para favorecer el alquiler de las viviendas vacantes. Por una parte, hay subvenciones y desgravaciones fiscales para los propietarios privados de vivienda vacía que la rehabiliten y pongan posteriormente en alquiler; y por otro lado se obliga a alquilar a las entidades sin ánimo de lucro aquellas viviendas sociales mediante la modalidad de alquileres concertados con las administraciones públicas.
Además se cobra un canon sobre viviendas vacías en las ciudades de más de 200.000 habitantes, cuando la tasa de vacancia sea superior a la media. El dinero recaudado se destina a un instituto público que rehabilita viviendas. La tasa es del 10 por ciento del valor catastral de la vivienda el primer año, el 12,5 por ciento el segundo y 15 por ciento el tercero y posteriores. En Francia se realizan requisas gubernamentales de viviendas que lleven más de 18 meses vacías y cuyos propietarios –sólo personas jurídicas– no hayan puesto medios para alquilarlas en municipios en los que haya necesidad de vivienda en alquiler de precios moderados. Requisa que podrá extenderse a 12 años.
En el caso de Alemania, para las viviendas vacías y deterioradas, se obliga a los propietarios a realizar trabajos de rehabilitación; en caso de incumplimiento, caben las multas, la administración sustitutiva de la vivienda por el Estado (alquiler forzoso) e incluso la expropiación. En municipios con más del 10 por ciento de viviendas vacías, la Administración procede a demoler las viviendas vacías que no se pueden alquilar, siempre que lo que esté vacío y no sea alquilable o sea un edificio entero.
En el caso del Reino Unido existe una Agencia Estatal de la vivienda vacía, que impulsa a los municipios a reducir el número de viviendas vacías, y media entre éstos y los propietarios privados de viviendas. Ello tiene por función movilizar el parque inmobiliario existente y evitar que se deterioren los barrios. Existen incentivos fiscales para los propietarios privados por la compra y rehabilitación de las viviendas vacías y además existe un presupuesto público dedicado a comprar viviendas privadas vacías para ponerlas en alquiler social.
Existen penalizaciones impuestas a los propietarios que mantengan voluntariamente vacías sus viviendas, por parte de las autoridades locales, quienes están obligadas además a publicar anualmente información sobre el número de viviendas privadas vacías. Llegando los municipios a que se efectúe el alquiler o venta forzosa de las viviendas privadas que lleven más de seis meses vacías, salvo que sea una segunda residencia, su propietario esté enfermo o recién fallecido y se esté tramitando la herencia, esté trabajando en otra ciudad o la utilice de forma esporádica. Esto alcanza a unas 600 mil viviendas en Inglaterra.

Viviendas vacias en CABA con porcentaje por zona
CABA, el último Censo Nacional de Población y Vivienda (realizado en octubre de 2010) sorprendió con datos muy abultados de viviendas vacías, que promedió el 24,91 por ciento. Más allá del sorprendente 39,84 por ciento de la zona central que seguro tiene departamentos que son oficinas, los distritos residenciales más tradicionales, como Recoleta (34,50 por ciento), Palermo (29,47), San Cristóbal y Balvanera (25,20), tienen un alto registro. Lo mismo que Belgrano, Colegiales y Núñez (24,58) y Caballito (21,85 por ciento). Habiendo cinco comunas más que rondan de 18 a 20 por ciento, e incluso los barrios populares del sur cuyas dos comunas tienen no menos del 17 por ciento de viviendas vacías. Es decir que en la CABA, de 1.425.840 viviendas censadas, hay 340.975 vacías.
Si se recuerda que el informe Buenos Aires sin Techo de la Legislatura de la Ciudad (realizado en 2007) y del análisis de los datos censales de 2010, los hogares –que se pueden considerar que habitan en condiciones deficitarias– rondan la cifra de 140 mil. Es decir que las viviendas desocupadas en la CABA superan dos veces y medio el déficit.

La guerra de los datos http://www.latecla.info/3/nota_1.php?noticia_id=53357
La Tecla accedió a un documento que libró el organismo bonaerense, basado en el último censo, del año 2010, sobre cuál es el faltante de casas en Buenos Aires. Este relevamiento marca que en la Provincia hay un déficit de 1.085.865 casas, lo que significa que cerca de cuatro millones de bonaerenses sufren este flagelo. Teniendo en cuenta que la población es de 15.594.428 habitantes, cerca del 25 por ciento convive con esta problemática habitacional.
Según información oficial, 859.015 casos responden a viviendas recuperables u hogares en condiciones de hacinamiento por cuarto. El resto, 226.850, son viviendas que deben ser reemplazadas por nuevas unidades habitacionales.
La administración de Scioli tiene dividida a la Provincia en siete regiones, con diferentes realidades cada una. La región I es un cuadrado virtual que une los distritos de Tordillo, Rauch, Lobos y Magdalena. Posee un déficit de 28.165 viviendas: 22.903 son estructuras recuperables o con hacinamiento y 5.262 son necesarias edificar.

Informe del CELS
 http://thetgpost.com/index.php/general-491/sociedad/23581-1-de-cada-4-ninos-vive-en-un-deficit-habitacional-en-la-ciudad-de-buenos-aires
Por último, un artículo refiere al capítulo dedicado al déficit habitacional. A pesar de los esfuerzos estatales, que el libro celebra, persiste un problema estructural que condena al hacinamiento al 12% de los hogares del país. Los temas, como se verá, son parte de una agenda pendiente que es necesario discutir y hacer visible.
El censo que cada 10 años lleva adelante el INDEC define “hacinamiento familiar” como "aquellos hogares que comparten viviendas con otro hogar” mientras que “hacinamiento en el hogar” refiere a la cantidad de personas que viven en una misma casa. En ese sentido, “hacinamiento crítico”, es cuando más de 3 personas comparten una misma habitación y “moderado” cuando conviven entre dos y tres. El último informe del CELS sobre los Derechos Humanos en Argentina propone un análisis del censo de 2010 para determinar el alcance del denominado “déficit habitacional”.
Entre 2001 y 2010, el número de hogares se incrementó un 20,8%, por encima del aumento de la cantidad de viviendas. De ese modo, en una década, el “hacinamiento familiar” pasó de representar el 6,5% del total de hogares al 12% actual. En números: 1,4 millones hogares compartiendo vivienda con otro. En el mismo período se redujo levemente el “hacinamiento crítico” al interior de los hogares: de 4,8% a 4%. Con relación al “hacinamiento moderado”, también se achicó: del 19% al 18%, diez años después.
La comparación entre censos permite observar una disminución del porcentaje de hogares que son propietarios: del 70,6%, del 2001, al 67,7%, del 2010. Esos números no necesariamente soslayan la intervención estatal durante la década, aunque señalan su insuficiencia.
Según el último relevamiento oficial, los arriendos de casa tipo B (ranchos, casillas, cuartos de hotel, pensiones), que pueden considerarse alquileres informales, alcanza al 2% de los hogares del país, es decir, casi 300 mil. En Capital Federal, ese porcentaje llega al 4% de los hogares: ese tipo de vivienda se concentra en villas y asentamientos porteños.
En el informe presentado por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) señalaron: “1 de cada 4 chicos, menores de 4 años vive en situación de déficit habitacional y 1 de cada 5 en condiciones sumamente precarias”. niños que, en un 60 por ciento residen en villas de emergencia.

Mientras que en el resto del país, según destacó el CELS, la cantidad de viviendas precarias descendió, de 628.580 en 2001, a  561.015 en 2010 (del 6,2 al 4,6 por ciento) Sin embargo, en la ciudad autónoma de Buenos Aires, las cifras son muy diferentes. De este déficit habitacional el “60 por ciento reside en villas de emergencia y el 40 por ciento en inquilinatos, hoteles y pensiones”.
“Las villas de emergencia han crecido al ritmo del déficit y la emergencia habitacional mientras que las políticas vinculadas a su tratamiento se han manifestado ineficientes e ineficaces para el cumplimiento de sus metas formales”, destacó el informe titulado “Infantilización del déficit habitacional: una temática invisible”.

"Penalizar el déficit habitacional no le sirve a nadie, deja sin derechos a los niños, que al no tener una casa, no tienen escuela, salud y espacio de juego" Esto es en referencia a la toma de tierras en Buenos Aires.

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