martes, 4 de febrero de 2014

Donde está el estado, el pueblo necesita nuevos logros que festejar

Donde está el estado, el pueblo necesita nuevos logros que festejar


A pesar de ser un título fuerte no es la intención final mostrar una falta de estado sino la esperanza de volver a vivir esas hazañas que la historia recordara de este gobierno frente a los dueños del capital. La actualidad Argentina es agitada, lo sentimos todos el aire que respiramos esta tenso, pero a diferencia de otros más asustados yo tengo fe que la situación es solucionable y no es más compleja que muchas otras ya superadas, algunas desde la victoria otras desde la derrota pero siempre con la frente en alto y siguiendo la línea que caracterizo siempre a este gobierno, poniendo la política por sobre la economía. Mi postura frente a este gobierno es de total apoyo, porque a pesar de tener muchas críticas y sugerencias propias, sería muy necia la postura de no ver los tremendos avances que tuvo este país en muchos aspectos que el país adolecía o simplemente había olvidado tras el sueño neoliberal de una época muy oscura de este país.

En la entrada anterior hablaba sobre la falta de responsabilidad como ciudadanos que muchas veces forma una postura incorrecta frente a lo que necesita el país para seguir los caminos del crecimiento con integración social. En esta nota vamos a hablar de la otra parte importante en esta discusión, el estado es una parte importante en el entendimiento de la actual situación, por definición el estado representa a los habitantes del país, quizás no en forma total pero si bajo los criterios asumidos en la constitución, lo que en cierta medida da forma al acto democrático socialmente aceptado. En última postura el estado representa los intereses de la mayoría, por tanto debe equilibrar la situación para que los menos favorecidos bajo el criterio económico de capitalismo o el libre mercado, puedan tener las mismas oportunidades de crecimiento que las personas con mayores riquezas de la nación, esta es la principal función del mismo. Al espectáculo que hoy asistimos es la verdadera lucha de poderes, la denominada puja distributiva, el estado defendiendo los derechos de los más menos favorecidos y las grandes empresas y monopolios, con apoyo logístico y económico de las potencias mundiales, del otro lado buscando seguir siendo los más favorecidos del crecimiento. La riqueza que genera año a año el país son limitadas, es decir que los distintos actores del país deben luchar pacíficamente y con las herramientas naturales que da este actual sistema económico, para lograr una parte mayor de estos ingresos adicionales en su favor. La problemática es evidente, las armas con las que cuenta cada parte dentro de esta lucha son muy diferentes, la burguesía nacional y los capitales extranjeros en el país son los que tienen las mejores armas incluso para una lucha individual por la ata concentración, pero las clases sociales con menores recursos incluida la clase media no tienen la posibilidad de participar de la lucha individualmente, solo tienen una opción ya que la mayor ventaja es la presión que pueden generar si todos están unidos y con objetivos colectivos que buscan el bienestar general, dejando de lado los intereses individuales, al menos mientras se reciben los peores embates de la clase dominante, es decir que si la lucha encuentra a sociedad dividida es muy difícil que el resultado favorezca a la mayoría de la población. Las clases dominantes ya no se conforman con la parte de los ingresos que obtienen de la sociedad porque son seres insaciables siempre desean más y no se detienen a mirar a los costados o hacia atrás para saber de dónde vienen, el único objetivo es el dinero. El estado, es decir los grupo sociales mayoritarios al que representa, son el único freno a la avaricia de los grupos económicos, pero necesitan del apoyo y la unión para poder definir objetivos y recorrer el camino hacia ellos. Los sectores dominantes saben que si esto ocurre ellos pierden la batalla, por eso son incansables y tienen los recursos a su disposición para definir las estrategias y lograr la mayor cantidad de soldados dispuestos a perder sus derechos obtenidos en pos de la promesa de una situación mejor, a pesar de que las pruebas históricas de que estas se cumplan son nulas, esta es la famosa clase media que defiende ideas que ni siquiera son propias, sino impuestas desde los medios de prensa, y además son poco razonadas o puestas en discusión socialmente. La memoria histórica es básica para salir victoriosos en esta lucha, pero la sociedad argentina está poco educada en este ámbito, no por azar sino que son años de trabajo duro de las clases dominantes que pusieron las dictaduras militares e incluso falsos gobiernos peronistas y radicales (Menem y de la Rua), que si uno analiza la base de estos partidos no comprende como la sociedad acepto tanta mentira. Esta es la estrategia a largo plazo, pero en el corto plazo se busca dividir a las clases sociales haciendo un trabajo de segmentación que pone a luchar pobres contra pobres, o mejor dicho pobres contra pobres que tienen gran necesidad de pertenecer a una clase alta que no les pertenece. Esta estrategia es muy clásica y es doloroso ver como después de más de 500 años, seguimos siendo comprados con espejitos de colores, modificándose estos por otras maravillas imaginarias, como el dólar, viajes al exterior, autos con tecnología de punta, y tantos productos importados, nadie critica al acceso a estas opciones, festejo que las oportunidades se hallan extendido a la clase media, el problema es que precio y hasta donde podemos arriesgar la sustentabilidad del país para seguir teniendo acceso a estos, no podemos razonar que si faltan dólares y que de forma egoísta vamos a los bancos y presionamos para que nos vendan dólares para guardar bajo el colchón, sabiendo que el estado está apostando fuerte para resolver los problemas energéticos y de sustitución de importaciones que enfrentamos, y necesita los dólares, podemos criticar las formas y los usos que hace el estado pero lo que no podemos es perder el sentido y apostar al sálvese quien pueda, que ya tantas veces hundió al país en crisis que nos terminaron afectando a “todos”. No creamos que los problemas económicos que tiene el país son generados únicamente por malas políticas estatales, ya que la mayoría de ellos son complicaciones por las que pasan todos los países donde el nivel de vida mejora, donde aumenta el nivel de consumo y de necesidades de la población. El crecimiento implica responsabilidad y esta premisa no escapa a los niveles estatales, debemos tener prioridades claras, es decir políticas de estado que se deben respetar para continuar el proceso de crecimiento sustentable.

El actual proceso requiere de responsabilidad ciudadana, cada uno debe saber que dependemos de nosotros mismos para superar la crisis. Dando un cambio hoja tenemos que hablar de la responsabilidad del estado en estos procesos, muchos errores se cometieron en estos años acompañando los logros, esto llevo a la perdida de acompañamiento social de clases que en cierta forma fueron menos beneficiadas en estos últimos años. La credibilidad es algo importante para gobernar y las estrategias deben apuntar a mantener este equilibrio. Hoy en día tenemos un estado fuerte en muchos sentidos pero las reglas de juego son un limitante para tener soluciones agiles a problemas que siguen girando en la sociedad, las leyes actuales son pensadas para un proyecto de país poco inclusivo y con una clara orientación a la primarizacion de la producción, algo que estimo nadie desea para este país. Se puede poner de metáfora que hoy en día tenemos un motor de Ferrari puesto en una carrocería de Fiat 600, es decir que por más que las posibilidades de ir más rápido estamos obligados por las características de la carrocería a ir a una velocidad prudencial porque cada vez que queremos acelerar la carrocería (el marco normativo) falla, se pincha una rueda, fallan las suspensiones o simplemente el tanque es demasiado pequeño y nos quedamos sin combustible, es decir que a pesar de que el núcleo o motor este andando bien (nivel de industrialización, niveles de consumo, desocupación, etc) siempre tenemos que frenar para reparar las otras partes del auto que fallan. Esta comparación metafórica muestra en mi opinión la problemática nacional. Las leyes, no todas porque algunas se fueron modificando, en general datan o de la dictadura militar o de los gobiernos neoliberales de los 90’, es decir que por más que se tengan las mejores ideas y que las posibilidades estén todas a favor nuestro, dependemos que el marco normativo permita aprovecharlas de la mejor manera, esto no suele ocurrir porque la mayor parte de las leyes le dan una protección discriminatoria a los capitales extranjeros y la burguesía nacional,  terratenientes agropecuarios, bancos, y mercado financiero en general, lo que a su vez se refleja en injerencia excesiva para las decisiones que toma el ejecutivo, esto obliga a ser muy creativos en las estrategias políticas, ya que estos sectores tienen mucha protección a nivel judicial, mediático y político de partidos conservadores, todo esto a través de las coimas y demás formas de corrupción a las que tienen acceso por ser los dueños de los recursos. Vamos a dar un ejemplo de el gran poder y la diferencia de oportunidades, el sector agrario se opone a liquidar la cosecha restante del año anterior, y presiona para que ocurra una gran devaluación y lo están logrando pero no les alcanza desean más devaluación, es decir más beneficios porque ellos ganan más a medida que el tipo de cambio sube. Vamos a analizar un poco esta situación para poder tomar alguna postura frente al conflicto de intereses que están en pugna. El estado depende de los dólares para su normal desenvolvimiento, la forma en que el estado se hace de esta moneda es en gran parte a través de la producción primaria y la industria alimenticia, en ambos casos por la ventaja comparativa que posee, ya que su clima y características geográficas le dan gran rendimiento en estas actividades. Al ser una actividad privada los productores y empresarios que llevan a cabo la actividad tienen injerencia en la rentabilidad obtenida lo que es justo, en parte, si ellos habrían generado las condiciones necesarias para obtener esa rentabilidad, lo que en el sector agrario no ocurre, porque las características del país posibilita el rendimiento, además los precios se manejan a nivel internacional y ellos tienen poca injerencia tienen en este aspecto. Tampoco son dueños legítimos de las tierras que trabajan, no se puede generalizar en este aspecto pero la historia argentina es la clara prueba de la injusta distribución de las tierras fértiles concentradas en pocas manos por algunas familias aristocráticas ancestrales, en el censo de tierras extranjeras hecho hace muy poco, todavía se observa que la mayor parte las tierras sigue en manos argentinas a contrario de lo que se pensaba, pero también se observa la gran concentración de la propiedad. Se puede agregar que muchas tierras son arrendadas encareciendo aún más los productos a costas de renta perpetua de las familias terratenientes. Además en el caso del producto que más se exporta, la soja, 8 empresas extranjeras altamente cartelizadas concentran el 80% de la comercialización por su capacidad de acopio, otorgándole un poder de mercado excepcional, sin olvidarse de rentabilidad en dólares. Entonces recapitulando un poco la rentabilidad extraordinaria del campo debe ser capturada en parte por el estado ya que su ventaja natural forma parte del patrimonio nacional y debe ser redistribuida entre la población, esto lo regulan las retenciones a las exportaciones que además cumplen otra función muy importante desacoplando los precios internos a los internacionales, ya que no es justo que un producto producido en argentina dolarice su precio en el mercado interno, este es otro mal que afecta al país históricamente, ya que el productor como es de esperar prefiere vender sus productos al exterior para obtener mayor rentabilidad, esta situación no es incorrecta pero al tratarse de un bien de acceso público deben cumplir una función social y venderse a precios razonables en el mercado de donde provienen, el mismo caso se da con el petróleo. Esto provoca una puja importante entre los productores y el estado que debe regular el mercado interno para que la población tenga acceso a los productos producidos por el país, a pesar del interés monetario de los productores, esto se soluciona asignando cupos obligatorios antes de poder exportar, lo cual también es razonable ya que la producción adicional a la consumida en el país es la que se debería exportar. Las retenciones cumplen una función adicional equilibrando los precios y las rentabilidades de los productos primarios, evitando que en el país se cultive por ejemplo soja a gran escala, la cual tiene un consumo marginal en el mercado interno, y se deje de cosechar trigo o girasol que son básicos en la cadena alimenticia del argentino. Las reglas en ese sentido son claras al menos en los papeles, porque estos grupos con capacidad de presionar decisiones gubernamentales buscan estrategias para cumplir su objetivo de obtener una renta adicional, por ejemplo guardando en silobolsas los cultivos a la espera de un tipo de cambio más favorable, lo cual no sería tan grave si la mayor parte de los especuladores serian productores pequeños o medianos, ya que esta estrategia no se podría mantener por largos periodos, ya que estos productores necesitan comprar insumos y pagar sueldo para volver a cosechar, haciendo que al poco tiempo la situación cambiaria vuelva a equilibrarse, el problema se da cuando las empresas que poseen los cereales están concentradas y a la vez tienen el capital suficiente para extender esta situación anormal por largos periodos, lo que obliga al estado a depreciar la moneda en desmedro de la población y del asalariado, en una economía con alta inflación pero controlada como se venía dando en los últimos años, estas medidas son disparadores de la espiralizacion de la inflación desajustando los salarios e imposibilitando a tomar medidas que opaquen los efectos, es claro que la inflación debe ser reducida pero debemos tener claro cuáles son las medidas a tomar para bajarla, porque este objetivo no debe anteponerse a otros mucho más importantes como la baja desocupación y buen poder adquisitivo, como ya sucedió en la década de los 90’, es decir se debe saber que la inflación es un problema real pero se debe atacar las raíces del problema, los que realmente sacan provecho de esta situación y no hacer pagar al trabajador por actitudes poco patrióticas de los sectores concentrados y supermercados que se asocian para remarcar los precios casi sin control estatal, el estado busca a través de las paritarias reducir los efectos inflacionarios, pero no se puede correr siempre detrás del mercado, el estado debe tener un papel activo regulando tanto los precios como los salarios para mantener un equilibrio entre los actores de la economía para que todos tengan tasas de ganancias pre pactadas a través de un pacto social en donde no se dejen estas variables atadas a la fortuna o a la fuerza del mercado simplemente. Pensemos un ejemplo casero, cuantas posibilidades tengo de acercarme a mi jefe y decirle que quiero ganar 3 veces mi sueldo pero haciendo la misma tarea, sin entregar nada de más ni de menos, incluso poniéndome en una postura conflictiva y de arrogancia, las posibilidades son nulas pero estos grupos económicos están a punto de salir airosos de este pedido frente al estado nacional, si lo logran o no va a depender de nosotros como pueblo y del estado como representante. 
Necesitamos que el estado y los ciudadanos se pongan al país a las espaldas y salgan a enfrentar a las fuerzas especulativas que rompen el equilibrio e hipotecan el desarrollo a largo plazo, este gobierno, que supo defender incansablemente en muchas ocasiones los intereses de las clases más necesitadas, está perdiendo la batalla por el control del país, hace ya algunos años está cometiendo errores económicos y de exceso de oportunidades a estos sectores que desde hace tiempo se sabe conspiran en contra del país, pero no se los ataca de la forma en que se los culpa verbalmente, no creo que a este gobierno le tiemble el pulso para tomar medidas que resten poder a ciertos grupos económicos, ni creo que le falte legitimidad social para comenzar la batalla, es cierto que algunos sectores de la clase media que años atrás defendían este proceso se han puesto en el bando contrario olvidando la situación en la que se encontraban y perdiendo la brújula de quien junto a ellos mismos, pusieron las herramientas para que la situación actual sea favorable al pueblo. El gobierno en este último tiempo flaquea a la hora de tomar la decisión, es cierto que la erosión mediática está en un nivel nunca antes visto en la historia argentina, la ley ya es constitucional hagámosla respetar y regulemos los limites, el camino se va acabando, los años de gobierno pasan y los logros se van diluyendo en el tiempo, el pueblo necesita nuevos logros que festejar, las clases dominantes actúan como lo que son, las conocemos incluso las conocemos tanto que en cada discurso se las nombra, mi pregunta es cuándo va a ser el momento para dejar de decir… sabemos que hacen esto, sabemos que hacen lo otro!! Y van pasar a la etapa de actuar como estado activo, es claro que tenemos que cuidar la democracia y evitar conflictos que dividan la sociedad y pongan en jaque la gobernabilidad, pero no podemos seguir esperando eternamente que que nos permita volver a equilibrar la balanza, o que estos poderes recapaciten y empiecen a tirar para el mismo lado que el resto de la población, las oportunidades ya se vienen dando hace años, sin resultados a la vista, incluso con mayores inconsistencias, el kirchnerismo se caracteriza por atacar los problemas, por definir estrategias y ponerlas a girar, tiene una militancia joven con energías y necesidad de recuperar un liderazgo que el tiempo y los hechos desgastaron. En mi humilde posición pido como ciudadano que el estado empiece a intervenir y a defender al pueblo de estos insaciables del dinero, de otra forma la gobernabilidad está perdida porque este sector ya está poniendo todas las herramientas en esta contienda, el estado aun no, no sé si por miedo a otra 125 o a un triste 8N, la situación no es la misma, hoy la sociedad sabe quienes son el verdadero enemigo y está dispuesto a acompañar al estado en la lucha, debemos domesticar nuevamente a los poderes facticos con capacidad de quitarnos todos los avances sociales obtenidos, el pueblo y especialmente la militancia de todos los partidos necesitan dar esta lucha, las estructuras sociales aún están fuertes, los gremios y las cooperativas populares serán los más grandes defensores de los logros obtenidos, los pequeños y medianos productores, las pymes saben que estos fueron años complicados pero también saben que este gobierno hizo el milagro de sacar al país de la mayor crisis y van a acompañar las medidas, el pueblo maduró y sabe que a pesar de las diferencias políticas el estado y la democracia están mucho más arriba de esas luchas políticas, deben dialogar todas las fuerzas políticas que también estarán dispuestas a defender el país, ya los monstruos salieron del placar, ya los reconocemos, son visibles es momento de tomar el control a través de un liderazgo fuerte no de una persona sino de un grupo que nuclee a todos los interesados en que este país supere la barrera que siempre nos lleva a lo más profundo del pozo, el tiempo es tirano el pueblo necesita medidas que le devuelvan el poder, que sean sofisticadas y eficientes a la hora de unir para defender, sin colores ni partidos, para peleas mediáticas y políticas va a haber tiempo en el 2015, acá lo urgente es preparar el camino para que la nueva dirigencia política no sea un simple títere de los poderes que hoy están en pugna y en abrupto avance, ya los golpes militares pasaron de moda hoy el mercado son los cuarteles y los precios los fusiles con los que pueden tomar el poder y doblegar al pueblo para quitarle sus riquezas, está en nosotros evitar que este golpe de mercado sea como el de Alfonsín donde por no corregir algunos problemas a través del consenso y por tener una sociedad dividida que le dio la espalda a un gobierno cuando más lo necesito, terminamos entregando las llaves del país a los grupos concentrados que se adueñaron de 40 años de crecimiento y dejaron un país sublevado, abrumado por el miedo y domesticando en el sálvese quien pueda tan actual como los problemas con el dólar. Quiero terminar estas líneas con dos frases claras que espero sean bien comprendidas, primero “Si las crisis perjudicarían a todos solo hubiera habido una sola crisis”, no creamos el cuento de que la crisis la sufrimos todos hay gente muy interesada en marcarle el ritmo al próximo gobierno, no van a dejar que el humilde poder democrático se le valla nuevamente de las manos. Y la otra es muy simple “El que quiera oír que oiga, el que quiera ver que vea”, podemos tener muchas diferencias con este gobierno incluso yo soy muy crítico de muchas medidas que se tomaron y especialmente de aquellas que no se tomaron, pero tenemos que entender que es un momento clave en la historia como pocos, la democracia está más viva que nunca en menos de dos años vamos a poder elegir nuevamente un presidente, el que nosotros deseemos porque somos libres de elegir, lo único importante es que razonemos, respetemos la decisión del pueblo y la democracia, miremos para atrás y seamos agradecidos por lo que hoy tenemos porque mucho de esto es porque la lucha social dio frutos, no nos arriesguemos  por un par de dólares de ahorro perder un futuro que hoy está cerca, quizás más cerca que en cualquier momento de nuestra historia, depende de nosotros defender lo que hoy tenemos.

Hasta la próxima…
                       


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