miércoles, 26 de marzo de 2014

Reclamos en educación, seguridad y salud, su relación con los impuestos

Reclamos en educación, seguridad y salud, su relación con los impuestos



Vivimos en un país democrático, al intentar hacer una relación de esta palabra con la realidad automáticamente se piensa en tres palabras educación, salud y seguridad, nuestro país es uno de los pocos donde estos tres derechos básicos deben ser brindados por el estado a toda su población y a todos aquellos extranjeros que decidan habitar el país sin un costo directo, comparándolo con otros estados se puede ver el nivel aceptable con el que se brindan. Al ser bienes públicos es difícil cumplir con los requerimientos de todas aquellas personas que acceden a estos servicios, ahí su alta complejidad sistémica e imagen muchas veces denostada por una sociedad exigente, en ocasiones más de lo necesario. Vamos a hablar de los problemas gremiales de estos sectores, principalmente asociados al salario y la falta de claridad en una escala de valoraciones muchas veces desvirtuada en el ideario social, pero en esta ocasión quiero hablar de una duda que me surgió luego de ver estas interminables luchas entre el gobierno, tanto nacional como provincial, que se tornan eternas dejando en el centro de la tormenta a los beneficiarios de estos servicios. Como sociedad democrática y como estado, responsable de resolver los conflictos que dificulten el normal desenvolvimiento de sus habitantes, me pregunto ¿no estamos dejando fuera del conflicto a algunos actores que son parte indirectamente del conflicto?, una parte de esta repuesta la encontré en la recaudación tributaria, es decir en la fuente de los recursos para brindar servicios de calidad a la sociedad, porque si todos los años tenemos conflictos en los mismos sectores que se solucionan temporalmente y sin contentar ninguna de las partes hasta la próxima paritaria, que indefectiblemente terminara en paros y marchas contra el gobierno, y así religiosamente cada año, la rueda no se detiene. Por costumbre la postura es o del lado del reclamo gremial o del lado del estado, pero siempre criticando a una de las partes en conflicto, a los gremios diciendo que son vagos que no quieren trabajar, que cobran demasiado para lo que hacen y tantas otras generalizaciones que no se condicen con la realidad, o sino al estado que nunca tiene fondos porque se lo llevan los altos sueldos de los legisladores o desaparece en el oscuro mundo de la corrupción. A pesar de ser difícil abstraerse del manejo mediático del conflicto (Digo mediático porque es la fuente de información y análisis que todos consumimos), intente asumir una nueva posición haciendo un simple análisis, los maestros, los médicos e incluso los policías, (digo incluso porque tengo una postura asumida en este tema que en las próximas editoriales voy a ir describiendo), merecen tener buenos sueldos porque brindan un servicio esencial para el cual se debieron preparar y es justo un plus salarial que los mantenga motivados para poder exigirles nuevos proyectos y su conclusión satisfactoria, pero del otro lado, es decir del lado del estado, también creo que tienen razón en el sentido de que tu presupuesto es limitado si rompen con las partidas asignadas a estos servicios deberían dejar de brindar otros que también son importantes, como la cultura, la ayuda a los sectores más necesitados, etc. Ya en este punto me encuentro en una encrucijada, porque no puedo tomar parte en el conflicto, pero si puedo razonar que el problema es simplemente la falta de fondos adicionales que podrían dejar a ambas partes en equilibrio. Acá aparece la cuestión de los recursos tributarios, es decir del pacto colectivo supremo que todos los habitantes del país firmamos imaginariamente al nacer o al aceptar vivir en este sistema nacional, donde debemos pagar impuestos para que, a través de una gestión acorde, entre todos mantengamos y mejoremos los servicios básicos a los que todos tenemos acceso, esto es una república democrática porque tenemos la potestad de elegir los administradores de esos fondos. Hasta acá nada nuevo, el segundo paso es determinar cuánto de nuestros ingresos serán direccionados al estado, y como la sociedad busca el bien colectivo y la equidad social por sobre el individualismo económico desmedido, esto es lo que predican las fuerzas políticas que gobiernan históricamente el país, al menos de Perón para adelante descartando los gobiernos defactos. Una traducción de estas palabras a veces poco claras (Equidad social o igualdad social), que además figuran en la constitución nacional Art. 16, postula que a equidad horizontal de ingresos, patrimonio y consumo se debe aportar en igual medida al fisco,  nos dice que los que más ganan deben aportar más en impuestos, buscando un equilibrio que a pesar de mantener diferencias de clase (así es el capitalismo), sea socialmente aceptable y evite conflictos sociales relacionados a la desigualdad, en definitiva se puede resumir en que el estado debe otorgar idénticas oportunidades a la población, poniendo un piso mínimo de derechos a las personas y permitiendo un desarrollo personal atado a las cualidades, los deseos y necesidades que cada individuo crea correcto. Todo esto que mencionamos es la antesala del razonamiento al que llegue y me llevo a analizar quien paga los impuestos que luego financian estos sectores en constante conflicto, mi pregunta en definitiva fue ¿si realmente pagan los impuestos los que tienen más recursos? Y ¿si existe posibilidad de mejorar los niveles tributarios para dar por terminada la eterna lucha?. Lo primero, nobleza obliga, como casi en un 95% de las oportunidades hablo mal del menemismo en este tema tengo que hacer un descargo positivo y uno negativo, el primero es que a partir de una importante reforma y principalmente actualización de la forma de determinar y cobrar los impuestos, se lograron mejoras sustanciales en la cantidad de impuestos cobrados, la parte negativa es la inclinación impositiva hacia una estructura mayormente regresiva, es decir que el mayor peso cae sobre impuestos que no diferencian entre la situación económica de cada persona, por ejemplo el IVA, no diferencia entre el nivel de ingreso, esto provoca que los sectores de menores recursos deban hacer mayores esfuerzos proporcionales. Por ejemplo un medicamento que cuesta $100 con un IVA al 21%, estaría pagando como impuesto $21. Si gano $500 esos $21 representan un 4,2% del ingreso disponible. Pero si gano $5000 representa solo 0,42% del ingreso. Es decir que a pesar de que la tasa es fija tiene efecto diferente en el esfuerzo económico según la categoría de ingreso. Vamos a analizar alguno números adicionales, mucho se escucha sobre la presión tributaria del país (recaudación /PBI), ésta fue para 2012 del 36,5%, un número que no es menor pero tampoco debe preocupar si se piensa que algunos países con servicios públicos de calidad rondan el 50% como Suecia o Noruega, si nos comparamos en el continente estamos apenas un escalón más arriba que Brasil (36,2%). El porcentaje se puede separar en dos categorías, los impuestos nacionales representa el 29.4% y los impuestos provinciales y municipales 7.9%. Lo importante es la conformación y donde está la mayor presión, los impuestos que hacen mayor aporte al estado son el IVA (29%), y la seguridad social (26%), es decir que alrededor del 55% de la recaudación proviene de impuestos regresivos que afectan en mayor medida a los de menores recursos. Los ingresos por exportación es decir aquellos que deberían tener mayor presión en referencia a que provienen en mayor medida de las retenciones y extracciones de recursos naturales con grandes ventajas competitivas que se envían a otros países, solo aportan alrededor de 7%. Otros impuesto progresivos como ganancias (21%), bienes personales (1,5%), internos (2%), lo que marca que claramente no tenemos una estructura impositiva progresiva. De estos números se hace claro que proporcionalmente la estructura impositiva afecta a los de menores ingresos, haciendo una marginal detracción de la riqueza de aquellos que acumulan un abultado patrimonio y los que hacen negocios con nuestros recursos naturales. Mi observación es clara, es urgente una reforma tributaria que sea mucho más progresiva y permita mejorar los ingresos en pos de dar por terminados definitivamente el problema salarial de los servicios básicos en pugna. Que sencillo es escribir estas palabras, lo difícil es llevarlo a la realidad tiene que ver con un cambio cultural que quizás nos lleve 100 años, o solo 10, dependerá de que tan preparada este la sociedad para comprender la necesidad del cambio, una sociedad desunida es terreno fértil para que los sectores de mayores ingresos, grandes beneficiarios en este proceso económico, mantengan todo en su lugar, es decir los saque totalmente de la discusión salarial por los servicios públicos que nos merecemos (la famosa lucha entre pobres). En este rubro entran familias con fortunas incalculables dueñas de la mayoría de las empresas concentradas que tenemos en el país, grandes terratenientes, empresas extranjeras que hacen un enorme saqueo de los recursos naturales, pagando sumas marginales de impuestos, por ejemplo el caso del agro, la minería, la pesca y tantas otras.

En esta cuestión me queda un solo análisis para finalizar, al menos en esta editorial ya que es un tema de larga discusión, la evasión fiscal es un flagelo en este país, de difícil solución por lo arraigado en la sociedad y la falta de cultura tributaria que se traduce en la generación de una imagen negativa del estado como administrador de fondos públicos, una total mentira pero esto es otro tema, generada por sectores que tienen gran interés en no modificar la estructura tributaria que hace unas líneas describíamos y que esta manchada por golpes de estado, hiperinflaciones, y crisis muy complejas. Se calcula, muy superficialmente porque es un tema muy complejo, que la evasión alcanza el 50%, un claro ejemplo es la informalidad laboral (superior al 30%), la falta de facturación en los comercios, la falta de actualización en el valor de mercado de los bienes inmuebles (especialmente rurales), y la reducida recaudación por el impuesto a los bienes personales (se sabe que en Argentina vive mucha gente con un excelente pasar económico y un patrimonio acumulado enorme). Estos son ejemplos de temas que no entraron aun en agenda, pero que si queremos tener un estado serio debemos abordar en el corto plazo, al menos comenzar a debatir y proponer como política de estado, para esto precisamos de una sociedad educada y con ideas claras de cuál es la mejor posición a tomar en este fascinante mundo de la historia pasada, presente y futura de argentina.

Saludos hasta la próxima





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