lunes, 17 de noviembre de 2014

5 Años de la Asignación Universal por Hijo

Distribución del ingreso y avances sociales luego de 5 años de la AUH.

Audio de la radio

5 años de asignación universal por hijo PPA 29-14 

 

Distribución del ingreso


Serie “Cuenta de generación del ingreso y distribución funcional del ingreso”. Este indicador muestra cómo es el reparto de la riqueza producida durante un año entre el capital y el trabajo. Es un dato que dejó de publicarse de manera oficial en 1974, y el Indec volvió a hacerlo con una revisión inicial para el período 1993 y 2005, para luego informarlo cada año. El último fue para 2013 con el siguiente resultado: el trabajador asalariado se apropió del 51,4 por ciento del PIB. Es una participación muy elevada en términos históricos, en línea con otros máximos alcanzados en 1954 y 1974. Es una cifra que facilita la comprensión acerca del origen de las actuales tensiones económicas.

La serie “Cuenta de generación del ingreso y distribución funcional del ingreso”. Este indicador muestra cómo es el reparto de la riqueza producida durante un año entre el capital y el trabajo. Es un dato que dejó de publicarse de manera oficial en 1974, y el Indec volvió a hacerlo con una revisión inicial para el período 1993 y 2005, para luego informarlo cada año. El último fue para 2013 con el siguiente resultado: el trabajador asalariado se apropió del 51,4 por ciento del PIB. Es una participación muy elevada en términos históricos, en línea con otros máximos alcanzados en 1954 y 1974. Es una cifra que facilita la comprensión acerca del origen de las actuales tensiones económicas.
El reparto del “valor agregado bruto a precios básicos” (PIB) en 2005 era de 31,9 por ciento para la “remuneración al trabajo asalariado” y el 62,3 por ciento para el “excedente bruto de explotación” (retribución al capital).
En ese sentido el sistema de seguridad social se ha convertido en un potente redistribuidor de ingresos hacia los sectores más vulnerables. Lo hizo a través de la moratoria previsional, los aumentos de las jubilaciones, las asignaciones familiares (del régimen general y la universal por hijo) y el más reciente plan Progresar.
El gasto social beneficia en una magnitud varias veces superior a los tramos de ingresos más bajos, mientras que esta proporción decrece a lo largo de los deciles. Esto se refleja en la evolución del índice de Gini, indicador que cuanto más cercano a 1 sea el valor mayor es la desigualdad en la distribución del ingreso. El gasto público y los impuestos pueden intervenir además para mejorarlo.
Un Estado interventor, que cobra impuestos y gasta en magnitud, incentiva el desarrollo en lugar de trabarlo. A esa conclusión permite llegar un reciente estudio de Cepal llamado “Pactos para la igualdad: hacia un futuro sostenible”. Indica que en América latina el coeficiente de Gini (que mide de 0 a 1 el grado de desigualdad) se reduce entre un 2 y un 14 por ciento con la intervención estatal. Argentina en esa medición está segunda, con el 12 por ciento, detrás de Uruguay. A nivel global, el primer lugar es para Finlandia, donde el Estado corrige en un 46 por ciento el Gini “de mercado”. En Alemania la intervención estatal lo reduce en un 42 por ciento, similar a Dinamarca y Noruega (41), Francia (40) y Suecia (39).
Por ejemplo, la Asignación Universal por Hijo involucra el 0,6 por ciento del PIB. Un informe de la OIT indica que en comparación con los programas de transferencias condicionadas en otros países de la región, la Argentina es el país que más recursos destina en relación con su PIB. Ese 0,6 por ciento deja en segundo lugar a Uruguay, con el 0,5 por ciento, y luego se ubica Brasil, con el 0,4 por ciento. México invierte 0,2, Perú 0,1 y Chile 0,06 por ciento de sus respectivos PBI en ese tipo de cobertura social.
La convención política postula el deseo colectivo de mejorar la distribución del ingreso. Pero cuando las palabras pasan a los hechos emergen tensiones porque empiezan a colisionar las frases políticamente correctas de querer un país con menos pobres, de mayor inclusión social, con la realidad de quienes deben disminuir un poco sus privilegios en términos relativos para poder alcanzar el objetivo redistributivo.

 


Informe “Evaluación del Impacto de la Asignación Universal por Hijo para la Protección Social (2013-2014)”

Mayor acceso a alimentos y mejores ingresos

La AUH permitió elevar hasta 26 por ciento el acceso a la comida y representa el 40 por ciento del ingreso de hogares pobres.
Ello ha permitido asegurar la alimentación y un incremento en la cantidad y calidad de los mismos entre los beneficiarios de la asignación.” Esta es una de las principales conclusiones del, elaborado por la Universidad de Tres de Febrero y la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS), a pedido de la Anses y la bajo la supervisión de Bernardo Kliksberg.. El 80 por ciento de los niños y niñas de 4 años asisten al colegio.
 “En el marco familiar, debe reconocérsele a la AUH una importante capacidad para atenuar la desigualdad dentro de los hogares de menores ingresos. Es decir que eleva más en términos relativos y absolutos los ingresos de los más pobres, igualando hacia arriba. De no existir esta política, los hogares más vulnerables incrementarían su pobreza en un 36 por ciento”, puede leerse en el informe.
Respecto a la maternidad adolescente, el 42 por ciento de las menores de 20 años que reciben la AUH fueron madres en el período 2010-2014, mientras que, dentro del mismo grupo social y etario, el 53,5 por ciento lo habían sido entre 2005 y 2009."El embarazo adolescente tiene una altísima correlación con el nivel educativo:

Además, el informe revela un impacto positivo también en el cuidado de la salud de quienes reciben la AUH: el 99,9 por ciento de las madres de menores de 2 años se realizaron controles durante el embarazo y el 98, 7 por ciento de los niños, niñas y adolescentes tienen completo su calendario de vacunación.

Para este especialista en temáticas de igualdad social, “el país tendrá una generación de chicos jóvenes humildes con más educación, con madres empoderadas, con muchos mejores indicadores de salud y con menos embarazo adolescente”.
En 2015 habrá un total de 3.377.654 beneficiarios según los cálculos del Presupuesto. Para el total de las asignaciones familiares, por embarazo, nacimiento, matrimonio, maternidad, el Estado invertirá 53.348.852.997 de pesos.

Asimismo, el estudio demuestra que el acceso a la AUH potencia la inserción en el mercado de trabajo, ya que, en el caso de las titulares, se observa un mayor poder de selectividad en sus búsquedas de empleo (registrado y estable) en un contexto de incremento de la actividad.
En relación al empleo, el estudio señala que "El análisis de los impactos macroeconómicos sugieren que el programa habría consolidado 206.629 empleos desde su puesta en marcha. Ello implica una relación de 17 titulares de derecho por puesto de trabajo, con un costo promedio anual de 48.600 pesos por empleo".

El poder adquisitivo de la Asignación Universal por Hijo (AUH) "más allá de la inflación, está por encima de su valor de 2009, cuando se lanzó", destacó un informe de la Fundación "La Voz Pública", publicado a través de su sitio web Chequeado.com.
"Tal es así que ascendió 23,5 por ciento en términos reales desde que se instituyó la AUH en noviembre de 2009", precisó el análisis del Cifra. 

En el apartado sobre el comportamiento laboral adulto, el informe de la CEPAL sostiene que el programa no ocasionó desincentivos importantes, "pues no desalentó el trabajo de los adultos ni originó una reducción del número de horas trabajadas en el sentido de alentarlos a dejar la fuerza laboral o a  reducir el número de horas de trabajo.

Según el estudio, basado en la encuesta anual que realiza la UCA, entre los menores de entre 5 y 17 años que son beneficiarios de la AUH (en una muestra de más de 3500 casos) trabajaba el 14,3% en el promedio de los tres años considerados (2010 a 2012).

De acuerdo a los resultados relevados, a partir de la AUH, se redujo en un 14% el riesgo de que los chicos trabajen por motivos económicos y entre el 2010 y 2012 hubo una caída de la tasa de trabajo infantil. El informe también remarcó que "se redujo en más de 60% el riesgo de no asistencia escolar".

Según el informe, el 80,9 por ciento de los niños y niñas de 4 años que reciben este beneficio ya asisten al sistema educativo, mientras que el porcentaje de asistencia para niños de esa edad en el total urbano es de 74,8 por ciento y de 68,7 por ciento entre los niños de sectores vulnerables que no reciben AUH.

"Los chicos que reciben la AUH ganaron un año más de escolaridad que no tendrían de otra forma. Además, bajó la deserción, la repitencia, el abandono escolar y se modificó toda la relación de la familia pobre con la escuela, porque las familias se sienten muy contentas de cumplir con las condiciones que les el programa", afirmó Kliksberg.


En tanto, en el nivel medio, la AUH contribuyó en incrementar en 8 por ciento los niveles de asistencia, logrando que la tasa supere el 90 por ciento y alcanzando valores que superan a la media nacional.




Niños españoles, grandes víctimas de la crisis

El informe que difundió una ONG, basándose en datos de Unicef y Cáritas, sostiene que el 36,3 por ciento de los niños es pobre. El gobierno conservador de Rajoy ajustó en prestaciones por desempleo y ayudas sociales.
Las estadísticas socioeconómicas de España la ubican casi en el fondo de la tabla entre las naciones europeas. El informe que difundió una ONG basado en datos recogidos por Unicef y Cáritas es lapidario, sobre todo en lo que se refiere a la infancia. Sostiene que el 36,3 por ciento de los niños es pobre –el porcentaje subió desde el 28,2– y que esa cifra sigue en aumento. No es la única, entre un fárrago de números que ubican al país segundo entre los más desiguales de su continente y sólo superado por Letonia en ese incómodo ranking.
Estos guarismos se ubican en un contexto más amplio, donde el 10 por ciento más rico tiene una renta superior al 90 por ciento restante (cerca de 42 millones de personas). El trabajo de Oxfam titulado “Iguales: acabemos con la desigualdad extrema. Es hora de cambiar las reglas” analiza la situación en casi 50 países, pero hace eje en España. Se acaba de dar a conocer cuando el gobierno de Mariano Rajoy quedó manchado por varios casos de corrupción y recibe críticas muy duras contra su reforma fiscal.
Con 11.746.000 excluidos, España muestras índices negativos altísimos en temas como la pobreza infantil, la tasa de desempleo juvenil, el aumento de las necesidades insatisfechas en los niños o de la cantidad de jóvenes llamados “nini”, que ni estudian ni trabajan. Estos items son analizados en el informe de Unicef “Los niños de la recesión: el impacto de la crisis económica en el bienestar infantil en los países ricos”, conocido la semana pasada.
Los datos difundidos por la organización para la infancia arrojaron que, desde la crisis económica desatada en 2007, unos 800 mil niños pasaron a vivir bajo la línea de pobreza. Eran tiempos en que gobernaba el Partido Socialista. Entre 2009 y 2010, bajo la política de ajuste de su primer ministro, José Luis Rodríguez Zapatero, se incrementó la pobreza infantil del 23,7 al 26,2 por ciento. El Partido Popular –que ganó las elecciones en noviembre de 2011– acentuó el porcentaje hasta llevarlo hoy al 36,3.
La Unicef critica las políticas de Rajoy porque –dice– “en España se han ajustado las prestaciones por desempleo, se han reducido las ayudas para la atención de los hijos y se ha eliminado la asignación universal por nacimiento”. Octubre fue un mes de ebullición, ya que varias ONG reunidas en la Alianza Española contra la Pobreza se movilizaron por las calles del país para denunciar que la reforma fiscal del gobierno “viola los derechos humanos y amenaza la democracia”.
El gobernante derechista intentó defender sus decisiones: “Algunas cosas positivas no sería malo reconocer, como por ejemplo que ya nos podemos financiar sin problemas, que llevamos cinco trimestres en crecimiento económico o que por primera vez en muchos años se está creando empleo. Queda muchísimo por hacer, pero las cosas están cambiando y eso nadie lo puede negar”, dijo como si las estadísticas no lo desmintieran.
El presidente de Unicef España, Carmelo Angulo, citado por medios locales, señaló: “Se necesitan con urgencia leyes para proteger a la infancia y a la población más vulnerable, un pacto de Estado por ellos es crucial”. También describió que “los menores están sufriendo más y con mayor intensidad el impacto de una crisis de la que no son culpables”. Uno de cada cuatro es pobre.
“Millones de niños padecieron los efectos inmediatos y directos de la recesión (más que otros grupos vulnerables como los ancianos) y muchos de ellos sufrirán sus consecuencias de por vida”, indica el informe de Unicef. También dice que “el mayor incremento de la pobreza infantil se ha producido en los países del sur de Europa –España, Grecia e Italia–, así como en Croacia, los tres Estados bálticos y otros tres Estados muy castigados por la recesión: Irlanda, Islandia y Luxemburgo”.
El Día Universal del Niño se cumplirá el 20 de noviembre y no habrá demasiados motivos para festejarlo. El estudio de Unicef se pregunta: “¿Tienen los niños del país la oportunidad de crecer y aprender?”. Las respuestas dieron como resultado que España sólo superaba a Chipre y a Grecia en aquella expectativa.
José María Vera, el director general de Oxfam, dijo que el problema se agrava porque “el gobierno va en dirección contraria al promover una reforma fiscal que no servirá para recaudar de una manera más justa, y porque presentó unos presupuestos generales del Estado que no apuestan por un incremento del gasto social”. También pidió que España “deje de ser el segundo país más desigual de la Unión Europea”.
Ya en junio de 2014, Unicef había aportado otro dato alarmante sobre la infancia en el país que gobierna el PP: el número de hogares con niños y todos los adultos desempleados se triplicó desde 2007 y se acerca al millón. Durante los últimos años, los informes de la organización se convirtieron en una referencia insoslayable para medir las consecuencias de la crisis.
El de 2012 anticipaba en buena medida lo que vendría: “Cuando se acentuó la crisis económica en 2010, una de las primeras medidas de reducción del gasto público en España fue la eliminación de la única ayuda universal a las familias con hijos que existía en nuestro país: la prestación por nacimiento o adopción aprobada por la Ley 35/2007. Esta prestación, conocida como ‘los 2500 euros’, sólo estuvo en vigor tres años y medio y su supresión fue acompañada, en el mismo decreto, por la reducción de la prestación por hijo a cargo de la Seguridad Social para menores de 3 años, de 500 euros hasta 291”. Estas medidas sólo podían traer consecuencias demoledoras.
En España, casi 3 millones de niños viven hoy por debajo de la línea de pobreza. La reforma fiscal aprobada por el gobierno del PP el 9 de octubre viene a profundizar esa estadística, ya que desgrava progresivamente a los más ricos. La relatora sobre Pobreza Extrema y Derechos Humanos de la ONU, Magdalena Sepúlveda Carmona, fue muy contundente en su último informe: “España incumple con su obligación de destinar el máximo de los recursos disponibles para garantizar los derechos humanos, económicos, sociales y culturales”. Y sobre todo a su población más vulnerable: los más pequeños


No hay comentarios:

Publicar un comentario