Distribución del ingreso y avances sociales luego de 5 años de la AUH.
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5 años de asignación universal por hijo PPA 29-14
Distribución del ingreso
Serie
“Cuenta de generación del ingreso y distribución funcional del ingreso”. Este
indicador muestra cómo es el reparto de la riqueza producida durante un año
entre el capital y el trabajo. Es un dato que dejó de publicarse de manera
oficial en 1974, y el Indec volvió a hacerlo con una revisión inicial para el
período 1993 y 2005, para luego informarlo cada año. El último fue para 2013
con el siguiente resultado: el trabajador asalariado se apropió del 51,4 por
ciento del PIB. Es una participación muy elevada en términos históricos, en
línea con otros máximos alcanzados en 1954 y 1974. Es una cifra que facilita la
comprensión acerca del origen de las actuales tensiones económicas.
La serie
“Cuenta de generación del ingreso y distribución funcional del ingreso”. Este
indicador muestra cómo es el reparto de la riqueza producida durante un año
entre el capital y el trabajo. Es un dato que dejó de publicarse de manera
oficial en 1974, y el Indec volvió a hacerlo con una revisión inicial para el
período 1993 y 2005, para luego informarlo cada año. El último fue para 2013
con el siguiente resultado: el trabajador asalariado se apropió del 51,4 por
ciento del PIB. Es una participación muy elevada en términos históricos, en
línea con otros máximos alcanzados en 1954 y 1974. Es una cifra que facilita la
comprensión acerca del origen de las actuales tensiones económicas.
El
reparto del “valor agregado bruto a precios básicos” (PIB) en 2005 era de 31,9
por ciento para la “remuneración al trabajo asalariado” y el 62,3 por ciento
para el “excedente bruto de explotación” (retribución al capital).
En ese
sentido el sistema de seguridad social se ha convertido en un potente
redistribuidor de ingresos hacia los sectores más vulnerables. Lo hizo a través
de la moratoria previsional, los aumentos de las jubilaciones, las asignaciones
familiares (del régimen general y la universal por hijo) y el más reciente plan
Progresar.
El gasto
social beneficia en una magnitud varias veces superior a los tramos de ingresos
más bajos, mientras que esta proporción decrece a lo largo de los deciles. Esto
se refleja en la evolución del índice de Gini, indicador que cuanto más cercano
a 1 sea el valor mayor es la desigualdad en la distribución del ingreso. El
gasto público y los impuestos pueden intervenir además para mejorarlo.
Un Estado
interventor, que cobra impuestos y gasta en magnitud, incentiva el desarrollo
en lugar de trabarlo. A esa conclusión permite llegar un reciente estudio de
Cepal llamado “Pactos para la igualdad: hacia un futuro sostenible”. Indica que
en América latina el coeficiente de Gini (que mide de 0 a 1 el grado de
desigualdad) se reduce entre un 2 y un 14 por ciento con la intervención
estatal. Argentina en esa medición está segunda, con el 12 por ciento, detrás
de Uruguay. A nivel global, el primer lugar es para Finlandia, donde el Estado
corrige en un 46 por ciento el Gini “de mercado”. En Alemania la intervención
estatal lo reduce en un 42 por ciento, similar a Dinamarca y Noruega (41),
Francia (40) y Suecia (39).
Por ejemplo, la Asignación
Universal por Hijo involucra el 0,6 por ciento del PIB. Un informe de la
OIT indica que en comparación con los programas de transferencias condicionadas
en otros países de la región, la Argentina es el país que más recursos destina
en relación con su PIB. Ese 0,6 por ciento
deja en segundo lugar a Uruguay, con el 0,5 por ciento, y luego se ubica
Brasil, con el 0,4 por ciento. México invierte 0,2, Perú 0,1 y Chile 0,06 por
ciento de sus respectivos PBI en ese tipo de cobertura social.
La convención política postula el deseo colectivo de mejorar la
distribución del ingreso. Pero cuando
las palabras pasan a los hechos emergen tensiones porque empiezan a colisionar
las frases políticamente correctas de querer un país con menos pobres, de mayor
inclusión social, con la realidad de quienes deben disminuir un poco sus
privilegios en términos relativos para poder alcanzar el objetivo
redistributivo.
Informe “Evaluación del Impacto de la Asignación Universal por Hijo para la Protección Social (2013-2014)”
Mayor acceso a alimentos y mejores ingresos
La AUH permitió elevar
hasta 26 por ciento el acceso a la comida y representa el 40 por ciento del
ingreso de hogares pobres.
Ello ha permitido
asegurar la alimentación y un incremento en la cantidad y calidad de los mismos
entre los beneficiarios de la asignación.” Esta es una de las principales conclusiones
del, elaborado por la Universidad de Tres de Febrero y la Organización
Iberoamericana de Seguridad Social (OISS), a pedido de la Anses y la bajo la
supervisión de Bernardo Kliksberg.. El
80 por ciento de los niños y niñas de 4 años asisten al colegio.
“En el marco familiar, debe reconocérsele a la
AUH una importante capacidad para atenuar la desigualdad dentro de los hogares
de menores ingresos. Es decir que eleva más en términos relativos y absolutos
los ingresos de los más pobres, igualando hacia arriba. De no existir esta política, los hogares más vulnerables incrementarían
su pobreza en un 36 por ciento”, puede leerse en el informe.
Respecto a la maternidad adolescente,
el 42 por ciento de las menores de 20 años que reciben la AUH fueron madres en
el período 2010-2014, mientras que, dentro del mismo grupo social y etario, el
53,5 por ciento lo habían sido entre 2005 y 2009."El embarazo adolescente
tiene una altísima correlación con el nivel educativo:
Además, el informe revela un impacto positivo también en el cuidado de la salud de quienes reciben la AUH: el 99,9 por ciento de las madres de menores de 2 años se realizaron controles durante el embarazo y el 98, 7 por ciento de los niños, niñas y adolescentes tienen completo su calendario de vacunación.
Además, el informe revela un impacto positivo también en el cuidado de la salud de quienes reciben la AUH: el 99,9 por ciento de las madres de menores de 2 años se realizaron controles durante el embarazo y el 98, 7 por ciento de los niños, niñas y adolescentes tienen completo su calendario de vacunación.
Para
este especialista en temáticas de igualdad social, “el país tendrá una generación de chicos jóvenes humildes con más
educación, con madres empoderadas, con muchos mejores indicadores de salud y
con menos embarazo adolescente”.
En 2015 habrá un total de
3.377.654 beneficiarios según los cálculos del Presupuesto. Para el total de
las asignaciones familiares, por embarazo, nacimiento, matrimonio, maternidad,
el Estado invertirá 53.348.852.997 de pesos.
Asimismo, el
estudio demuestra que el acceso a la AUH potencia la inserción en el
mercado de trabajo, ya que, en el caso de las titulares, se observa un mayor
poder de selectividad en sus búsquedas de empleo (registrado y
estable) en un contexto de incremento de la actividad.
En relación al
empleo, el estudio señala que "El análisis de los impactos
macroeconómicos sugieren que el programa habría consolidado 206.629
empleos desde su puesta en marcha. Ello implica una relación de 17
titulares de derecho por puesto de trabajo, con un costo promedio anual de
48.600 pesos por empleo".
El poder adquisitivo
de la Asignación Universal por Hijo (AUH) "más allá de la inflación, está
por encima de su valor de 2009, cuando se lanzó", destacó un informe
de la Fundación "La Voz Pública", publicado a través de su sitio web
Chequeado.com.
"Tal es así
que ascendió 23,5 por ciento en términos reales desde que se instituyó la AUH
en noviembre de 2009", precisó el análisis del Cifra.
En el apartado sobre el comportamiento laboral adulto, el
informe de la CEPAL sostiene que el programa no ocasionó desincentivos
importantes, "pues no desalentó el
trabajo de los adultos ni originó una reducción del número de horas trabajadas en
el sentido de alentarlos a dejar la fuerza laboral o a reducir el número de horas de trabajo.
Según el estudio, basado
en la encuesta anual que realiza la UCA, entre los menores de entre 5 y 17 años
que son beneficiarios de la AUH (en una muestra de más de 3500 casos) trabajaba
el 14,3% en el promedio de los tres años considerados (2010 a 2012).
De acuerdo a los
resultados relevados, a partir de la AUH, se redujo en un 14% el riesgo de que
los chicos trabajen por motivos económicos y entre el 2010 y 2012 hubo una
caída de la tasa de trabajo infantil. El informe también remarcó que "se
redujo en más de 60% el riesgo de no asistencia escolar".
Según el
informe, el 80,9 por ciento de los niños
y niñas de 4 años que reciben este beneficio ya asisten al sistema educativo,
mientras que el porcentaje de asistencia para niños de esa edad en el total
urbano es de 74,8 por ciento y de 68,7 por ciento entre los niños de sectores
vulnerables que no reciben AUH.
"Los chicos que reciben la AUH ganaron un año más de escolaridad que no tendrían de otra forma. Además, bajó la deserción, la repitencia, el abandono escolar y se modificó toda la relación de la familia pobre con la escuela, porque las familias se sienten muy contentas de cumplir con las condiciones que les el programa", afirmó Kliksberg.
En tanto, en el nivel medio, la AUH contribuyó en incrementar en 8 por ciento los niveles de asistencia, logrando que la tasa supere el 90 por ciento y alcanzando valores que superan a la media nacional.
"Los chicos que reciben la AUH ganaron un año más de escolaridad que no tendrían de otra forma. Además, bajó la deserción, la repitencia, el abandono escolar y se modificó toda la relación de la familia pobre con la escuela, porque las familias se sienten muy contentas de cumplir con las condiciones que les el programa", afirmó Kliksberg.
En tanto, en el nivel medio, la AUH contribuyó en incrementar en 8 por ciento los niveles de asistencia, logrando que la tasa supere el 90 por ciento y alcanzando valores que superan a la media nacional.
Niños
españoles, grandes víctimas de la crisis
El informe que difundió una ONG, basándose en
datos de Unicef y Cáritas, sostiene que el 36,3 por ciento de los niños es
pobre. El gobierno conservador de Rajoy ajustó en prestaciones por desempleo y
ayudas sociales.
Las estadísticas socioeconómicas de España la ubican casi en el
fondo de la tabla entre las naciones europeas. El informe que difundió una ONG
basado en datos recogidos por Unicef y Cáritas es lapidario, sobre todo en lo
que se refiere a la infancia. Sostiene que el 36,3 por ciento de los niños es
pobre –el porcentaje subió desde el 28,2– y que esa cifra sigue en aumento. No
es la única, entre un fárrago de números que ubican al país segundo entre los
más desiguales de su continente y sólo superado por Letonia en ese incómodo
ranking.
Estos guarismos se ubican en un contexto más amplio, donde el 10
por ciento más rico tiene una renta superior al 90 por ciento restante (cerca
de 42 millones de personas). El trabajo de Oxfam titulado “Iguales: acabemos
con la desigualdad extrema. Es hora de cambiar las reglas” analiza la situación
en casi 50 países, pero hace eje en España. Se acaba de dar a conocer cuando el
gobierno de Mariano Rajoy quedó manchado por varios casos de corrupción y
recibe críticas muy duras contra su reforma fiscal.
Con 11.746.000 excluidos, España muestras índices negativos
altísimos en temas como la pobreza infantil, la tasa de desempleo juvenil, el
aumento de las necesidades insatisfechas en los niños o de la cantidad de
jóvenes llamados “nini”, que ni estudian ni trabajan. Estos items son
analizados en el informe de Unicef “Los niños de la recesión: el impacto de la
crisis económica en el bienestar infantil en los países ricos”, conocido la
semana pasada.
Los datos difundidos por la organización para la infancia
arrojaron que, desde la crisis económica desatada en 2007, unos 800 mil niños
pasaron a vivir bajo la línea de pobreza. Eran tiempos en que gobernaba el
Partido Socialista. Entre 2009 y 2010, bajo la política de ajuste de su primer
ministro, José Luis Rodríguez Zapatero, se incrementó la pobreza infantil del
23,7 al 26,2 por ciento. El Partido Popular –que ganó las elecciones en
noviembre de 2011– acentuó el porcentaje hasta llevarlo hoy al 36,3.
La Unicef critica las políticas de Rajoy porque –dice– “en España
se han ajustado las prestaciones por desempleo, se han reducido las ayudas para
la atención de los hijos y se ha eliminado la asignación universal por
nacimiento”. Octubre fue un mes de ebullición, ya que varias ONG reunidas en la
Alianza Española contra la Pobreza se movilizaron por las calles del país para
denunciar que la reforma fiscal del gobierno “viola los derechos humanos y
amenaza la democracia”.
El gobernante derechista intentó defender sus decisiones: “Algunas
cosas positivas no sería malo reconocer, como por ejemplo que ya nos podemos
financiar sin problemas, que llevamos cinco trimestres en crecimiento económico
o que por primera vez en muchos años se está creando empleo. Queda muchísimo
por hacer, pero las cosas están cambiando y eso nadie lo puede negar”, dijo
como si las estadísticas no lo desmintieran.
El presidente de Unicef España, Carmelo Angulo, citado por medios
locales, señaló: “Se necesitan con urgencia leyes para proteger a la infancia y
a la población más vulnerable, un pacto de Estado por ellos es crucial”.
También describió que “los menores están sufriendo más y con mayor intensidad
el impacto de una crisis de la que no son culpables”. Uno de cada cuatro es
pobre.
“Millones de niños padecieron los efectos inmediatos y directos de
la recesión (más que otros grupos vulnerables como los ancianos) y muchos de
ellos sufrirán sus consecuencias de por vida”, indica el informe de Unicef.
También dice que “el mayor incremento de la pobreza infantil se ha producido en
los países del sur de Europa –España, Grecia e Italia–, así como en Croacia,
los tres Estados bálticos y otros tres Estados muy castigados por la recesión:
Irlanda, Islandia y Luxemburgo”.
El Día Universal del Niño se cumplirá el 20 de noviembre y no
habrá demasiados motivos para festejarlo. El estudio de Unicef se pregunta:
“¿Tienen los niños del país la oportunidad de crecer y aprender?”. Las
respuestas dieron como resultado que España sólo superaba a Chipre y a Grecia
en aquella expectativa.
José María Vera, el director general de Oxfam, dijo que el
problema se agrava porque “el gobierno va en dirección contraria al promover
una reforma fiscal que no servirá para recaudar de una manera más justa, y
porque presentó unos presupuestos generales del Estado que no apuestan por un
incremento del gasto social”. También pidió que España “deje de ser el segundo
país más desigual de la Unión Europea”.
Ya en junio de 2014, Unicef había aportado otro dato alarmante
sobre la infancia en el país que gobierna el PP: el número de hogares con niños
y todos los adultos desempleados se triplicó desde 2007 y se acerca al millón.
Durante los últimos años, los informes de la organización se convirtieron en
una referencia insoslayable para medir las consecuencias de la crisis.
El de 2012 anticipaba en buena medida lo que vendría: “Cuando se
acentuó la crisis económica en 2010, una de las primeras medidas de reducción
del gasto público en España fue la eliminación de la única ayuda universal a
las familias con hijos que existía en nuestro país: la prestación por
nacimiento o adopción aprobada por la Ley 35/2007. Esta prestación, conocida
como ‘los 2500 euros’, sólo estuvo en vigor tres años y medio y su supresión fue
acompañada, en el mismo decreto, por la reducción de la prestación por hijo a
cargo de la Seguridad Social para menores de 3 años, de 500 euros hasta 291”.
Estas medidas sólo podían traer consecuencias demoledoras.
En España, casi 3 millones de niños viven hoy por debajo de la
línea de pobreza. La reforma fiscal aprobada por el gobierno del PP el 9 de
octubre viene a profundizar esa estadística, ya que desgrava progresivamente a
los más ricos. La relatora sobre Pobreza Extrema y Derechos Humanos de la ONU, Magdalena
Sepúlveda Carmona, fue muy contundente en su último informe: “España incumple
con su obligación de destinar el máximo de los recursos disponibles para
garantizar los derechos humanos, económicos, sociales y culturales”. Y sobre
todo a su población más vulnerable: los más pequeños

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