jueves, 28 de noviembre de 2013

YPF la energía del futuro

YPF la energía del futuro

Introducción
Petróleo y Soberanía
Un poco de historia
YPF y la privatización
YPF vuelve al estado
Entredichos políticos
Nueva administración que promete
Resultados, acuerdos y denuncia del CIADI

Introducción
Pocos temas son tan apasionantes como la soberanía energética, y específicamente el caso de YPF, una empresa que nació grande y por más que muchos gobiernos intentaron hundirla su peso y su riqueza no lo permiten. Recorrer la historia de YPF es correr la historia del país, como un espejo de la economía nacional, cuando a YPF le iba bien al país le iba bien y viceversa.
En este pequeño ensayo vamos a hacer una recorrida de la historia, luego iremos a dos momentos clave para entender la actualidad, que son la privatización y luego la estatización, pasando por las luchas mediáticas que rodearon cada momento y finalmente pasaremos a los últimos avances de la empresa, tanto en resultados como en asociación para futuros proyectos y en definición de conflictos internacionales.
No comprender la importancia que conlleva estos temas, es sinónimo de no entender el futuro como un espacio de soberanía en el que todos los argentinos pueden ser parte. Es casi una muestra patriótica seguir esta lucha como uno de los máximos logros que se vienen posponiendo hace más de 100 años.

Petróleo y Soberanía
Los Estados modernos pueden tener, a grandes rasgos, tres clases de gobiernos según su organización económica. Pueden ser socialistas, donde el gobierno planifica su economía e interviene para ello a través de empresas estatales; pueden ser capitalistas, donde el Estado deja a la libre iniciativa privada la actividad empresarial; o por fin pueden ser mixtos, mezclando los dos conceptos. A comienzos de la década de los ’90, la Argentina decidió ser un moderno Estado capitalista y por consiguiente debió emprender una intensa etapa de privatizaciones.
La petrolera YPF, ya privatizada, corre el mismo peligro que Aerolíneas: quebrar luego de un feroz vaciamiento. Pero todos los Estados serios, incluyendo los capitalistas por cierto, tienen definido lo que se denomina el interés nacional. Esto no es otra cosa que lo que es vital para una Nación, algo que sin eso el país no podría vivir, y que por consiguiente trasciende a los gobiernos. Si bien hay una larga lista, según el país, de intereses nacionales, deben ser pocos los Estados, por no decir ninguno, que no incluya en estos una política energética.
En efecto, ya sea por iniciativa privada o por intervención estatal, la economía de un país necesita de energía, en cualquiera de sus formas, para subsistir y crecer. Sin embargo, la Argentina tomó la decisión de llevar a cabo la privatización de la única empresa estatal petrolera sin tener primero definido para qué, por qué, o para quién; es decir, sin una política energética.
Una política energética es establecer cómo va a crecer un país a partir de los recursos con que cuenta. Si no tiene ninguno, será un país importador de energía (gas, petróleo, electricidad), con lo que su costo de producción será más alto y deberá buscar la reducción de los costos en algún otro eslabón de la cadena productiva (eximiendo de algunos impuestos, por ejemplo). Pero si es productor de energía, sus planteos serán sobre cómo conservarlos, cómo hacerlos más eficientes, más accesibles, etc. Si dentro de diez años se agota el petróleo en la Argentina, como lo suponen los estudios, tendremos que plantearnos cómo ser más competitivos importando crudo, si es que queda alguna empresa que lo demande. O, tratando de prevenir ese lamentable suceso, podemos plantearnos hoy que, en lugar de seguir exportando todo el petróleo que se pueda, hay que asegurar el abastecimiento interno para nosotros y para nuestros hijos

Un poco de historia
Yacimientos Petrolíferos del Estado, es una empresa que nació en los primeros años del siglo XX, es decir, que en cierta forma y ubicándolo en el tiempo es coincidente con los primeros intentos de industrialización del país. El 13 de diciembre de 1907, en Comodoro Rivadavia una cuadrilla del ministerio de agricultura que buscaba agua, en esta zona poco explorada en ese momento. La sorpresa fue que se encontró petrolero, y con ello se dio ingreso a la Argentina al pequeño grupo de países petroleros, fue el primer país de América del sur en encontrar petróleo, y el estado supo entender la importancia de este recurso, pero inicialmente solo la administración fue estatal porque la explotación la llevaban a cabo empresas extranjeras que eran las verdaderas beneficiadas de estos descubrimientos. Con la presidencia Hipólito Irigoyen, quien impulso el desarrollo del recurso a través de mayor presupuesto, sentó las bases de la explotación estatal en junio de 1922, creo por decreto la Dirección General de Yacimiento Petrolíferos Fiscales, creando la primera empresa petrolera estatal del mundo occidental, iniciando un periodo de puja con las empresas extranjeras que tenían intereses en el recurso. En el gobierno de Alvear se eligió la figura de un coronel del ejército, Enrique Mosconi para dirigir la empresa que manejaría este recurso estratégico. Ya en esta época el petróleo cubría el 12% del consumo energético, con 16 refinerías entre privadas y estatales. Mosconi cambio la impronta de la empresa, con el objetivo de romper los trust privados, que ya habían copado las líneas políticas y tenían enormes influencias, se inició la nacionalización del recurso en busca del autoabastecimiento. La lucha no fue fácil ya que el congreso no acepto este cambio, pero se modificaron de igual forma mediante decreto presidencial. En poco tiempo ya se vieron cambios notables, ya que la explotación estatal estaba en crisis, el avance fue total, creando pueblos donde se encontraban reservas y se colocaron estaciones propias en todas las ciudades del país. La producción sufrió un aumento anual de 21% entre 1922 y 1926 pasando de tener 89 pozos a 353 en estos años. Creo todo un sistema de construcción de ciudades en zonas petroleras, como Comodoro Rivadavia o Plaza Huincul, creando viviendas, hospitales y escuelas para los obreros. La parte oscura de esta época fue la poca aceptación de las actividades gremiales que comenzaron con la llegada de inmigrantes, lo que llevo a grandes represiones de las protestas, modificando la población extranjera por obreros nacionales. Otro avance muy importante de la época fue la construcción de la primera refinería estatal en 1925, que permitió retener los ingresos que antes iban a las empresas extranjeras que refinaban el petróleo y luego lo vendían al público. Este paso fue el inicio de la gran guerra por el petróleo ya que se intervino en la parte de la cadena productiva que más ingresos generaba. Las ventas de kerosene y nafta crecieron exponencialmente gracias a la red de surtidores de la empresa estatal. La gestión de Mosconi en países limítrofes permitió la creación de empresas petroleras en países como Bolivia, Uruguay, Brasil e incluso Mexico. Todas las medidas lanzadas desde el gobierno buscaban limitar el crecimiento de las multinacionales en el rubro. Irigoyen regresa a la presidencia en 1928 con la idea de monopolizar el rubro a la empresa estatal, pero el senado con mayoría conservadora no permitieron hacer realidad estas iniciativas. La crisis del 29 puso a la economía en jaque, con una situación política nacional en crisis que enfrentaba a Mosconi, que apoyaba la idea de empresas mixtas, con Irigoyen, que buscaba el monopolio en el estado. En 1930 llega el primer golpe de estado del país que rompe la legalidad democrática destituyendo el gobierno de Irigoyen. La relación entre los golpistas y las multinacionales era denunciada ya desde esa época, fue tan así que el golpista se rodeó de figuras con intereses extranjeros que habilitaron nuevamente el negocio de las multinacionales en el petróleo.
La década infame fue todo un éxito para YPF, permitió muchos avances en el crecimiento de la empresa estatal, votándose en 1935 una ley de hidrocarburos que daban la propiedad de las zonas petroleras a las provincias, obligando a las empresas a negociar contrato con cada provincia en igualdad de condiciones con YPF. La gran lucha se dio en Salta donde la Standard Oil venía desarrollando el negocio hacia varios años. YPF era líder en producción de crudo, pero el negocio de los combustibles líquidos (nafta, kerosene) seguía en manos de las transnacionales, que continuaban importando el crudo y refinándolo en el país, esto trajo una sobreoferta de crudo que desato una guerra de precios entre las empresas. Pero el presidente justo tomo una medida muy importante, le dio a YPF el control de las importaciones de petróleo, terminando con el negocio de traer el petróleo de afuera y no desarrollar la actividad en el país. Esto le permitió a YPF en 6 años abarcar el 48% del mercado, dejando rezagadas a las empresas multinacionales. Esto permitió nuevos desarrollos de la estatal en otras provincias aumentando la producción anualmente en 16% y se instalaron tres nuevas refinerías que permitieron triplicar la refinación del petróleo en 6 años. La asociación con el ACA permitió a la empresa aumentar la red de estaciones de servicio a todo el país para cubrir los grandes desarrollos de rutas impulsados por el gobierno. YPF empezó a competir en nuevos rubros y ya contaba con más de 15.000 empleados.
Argentina era el noveno país en cantidad de automotores pero estaba poco industrializado y aun no llegaba al autoabastecimiento. La segunda guerra mundial cambio el panorama mundial del petróleo, restringiendo la importación y provocando una crisis energética, ya que YPF había llegado al máximo de su capacidad operativa. La empresa estaba descapitalizada por el crecimiento que había sufrido, y choca con la realidad de que no había en el país la cantidad de petróleo de fácil acceso que se había estimado. El petróleo representaba el 65% del consumo energético del país y la debilidad de YPF obligo a desarrollar el negocio del Gas y al gobierno de buscar nuevas fuentes de energía como el carbón en Santa cruz, en pos de dar respuesta al consumo. De igual forma la economía debió racionalizar el consumo energético. En 1943 Silveira renuncio a su cargo como director de YPF luego de 11 años al frente. La política Peronista en el petróleo no modifico las estructuras que ya poseía YPF, el gran avance fue a través de la empresa Gas del Estado, que traía el gas natural desde Comodoro Rivadavia a Buenos Aires mediante un gasoducto, que fue el más largo del mundo en su momento. El sindicalismo creció mucho en esta época, aumentando el gasto salarial de la empresa y por primera vez en la historia YPF se había convertido en una empresa deficitaria. Con la modificación de la constitución del 49, el estado se convierte en el propietario de las zonas petroleras, como lo enuncia el art. 40. EL modelo peronista que mejoro las condiciones económicas de la población llevo al aumento de la cantidad de autos y el consumo hogareño, obligo a importar cantidades crecientes de combustible que llevo a escases de divisas, ya que YPF no estaba en posición de aumentar sus producciones. La negociación del gobierno de Perón con la Standar Oil para aumentar la producción de petróleo a través de inversiones extranjeras, lo que se oponía claramente a su visión nacionalista, llevo a que las tensiones políticas aumentaran por la firma de un contrato que entregaba la concesión por 40 años de las zonas concesionadas, esto sumado a los conflictos ya existentes desembocaron en el golpe de estado de 1955, y la nulidad del contrato negociado. La revolución libertadora no modifico positivamente la crisis de hidrocarburos, lo más notorio fue la derogación de la constitución del 49 y la devolución de la propiedad a las provincias, con el ascenso del gobierno de Frondizi en 1958 se comienza un plan de autoabastecimiento con el apoyo de capitales privados y una ley que daba la propiedad de las zonas petroleras nuevamente al estado. Genero diversos contratos tanto para explotar las zonas de YPF ya descubiertas como para la búsqueda de nuevas zonas petroleras. Estas medidas dieron rápidos resultados, en el país había en 1960 112 equipos de perforación, era el tercer país en cantidad detrás de EEUU y Canadá, y la producción de crudo aumento de 5,6 millones de metros cúbicos en 1958 a 15,6 millones en 1962 y por primera vez en la historia se había alcanzado el autoabastecimiento. Pero la tensión política de la época provoco el derrocamiento del gobierno democrático y la anulación de los contratos por parte del gobierno de Ilia, dándole nuevamente el control a YPF, pero provocando el descontento de los privados, obligando al estado a resarcir las inversiones llevadas a cabo. YPF no pudo garantizar el autoabastecimiento y la actividad petrolera decayó en pocos años. La idea de estatizar todo el negocio petrolero resurgió, pero un nuevo golpe de estado anulo estas estrategias. El gobierno defacto sanciono una nueva ley de hidrocarburos que otorgaba el pago de regalías a las provincias pero mantenía la propiedad de las zonas petroleras en el estado. Durante esto años hubo un gran desarrollo de empresas petroleras nacionales como Bridas y Perez Companc. La producción creció notablemente con el apoyo privado, la poca exploración hizo caer las reservas petroleras. YPF era una empresa sobredimensionada, ineficiente y con problemas de financiamiento, era un gigante en crisis. El conflicto entre los diferentes contratos firmados en cada etapa del proceso, llevo a la empresa a tener grandes pérdidas en las diferentes etapas. En 1973 comienza la crisis del petróleo que provoco un aumento de los precios mundiales, que se multiplica por cuatro, afectando a los países que no tenían autoabastecimiento, como argentina. La corrupción de YPF era notoria y los problemas gremiales no permitían remontar la empresa que en 1975 poseía 50.000 empleados, de los cuales solo 2.300 eran profesionales y 32.000 eran personal de maestranza. Detrás de esto llega un nuevo golpe de estado en 1976, las medidas del ministerio de economía fueron en desmedro de la industria nacional y especialmente a YPF, devuelve las refinerías y las bocas de expendio que habían sido estatizadas por Isabel a la salida de su gobierno. También comienza la batalla mediática para opacar el rol estratégico de la empresa estatal que la mostraban como poco importante para la soberanía, y le dio grandes ventajas a las empresas privadas. La producción subió a partir del apoyo de los contratistas, se había llegado a los 28 millones de metros cúbicos. La empresa que en esos momentos estaba descapitalizada, es obligada por el banco central a tomar prestamos en moneda extranjera que fueron principalmente a la hacienda para los negocios financieros del estado defacto o simplemente para acumular reservas. Los niveles de deuda eran altísimos, llegaban a casi dos años de venta, casi 6 mil millones de dólares que nunca llegaron a la empresa, esto hizo perder el rumbo provocando que la empresa sea deficitaria por largos periodos, además toda la inversión social de YPF en las ciudades petroleras era contempladas como perdida y no como inversión. Sumada a las dificultades existentes, YPF por ser una empresa estatal, no entro en el salvataje de empresas que permitió licuar la deuda en dólares a las grandes empresas, y sociabilizar su deuda principalmente en la empresa estatal.
El peso de la deuda asfixio a la empresa durante los años de democracia por el peso de los intereses de la deuda que alcanzaban al 70 % de los ingresos, el estancamiento en el consumo permitió a Alfonsín encontrar un país que podía autoabastecerse. Esta fue el peor momento de la empresa con una situación muy precaria, la salida que decidió Alfonsín fue acudir al capital privado para ayudar a recuperar las reservas. A pesar de los importantes beneficios otorgados el efecto fue mínimo y la empresa siguió los rumbos del gobierno radical. YPF toca fondo y con el gobierno menemista se abre el capítulo de la privatización.  

YPF y la privatización
La ola privatizadora de principios de los 90, llego hasta los hidrocarburos durante  el gobierno de Menen, aduciendo a que esta empresa estatal venía dando pérdidas durante muchos años y tenía serios problemas de eficiencia relacionados con conflictos gremiales que se generaban por la concentración de trabajadores en esta empresa. La realidad es que la empresa estaba en crisis financiera por el pago de una deuda que no solicito. Se comenzó entregando zonas petroleras de YPF a empresas extranjeras a través de decretos presidenciales, y se culminó con la privatización de la empresa a conglomerados nacionales asociados con empresas extranjeras, que ahora poseían la mayoría accionaria, el precio de venta fue de 1.300 millones de dólares. La constitución de 1994, le dio la propiedad de los recursos nuevamente a las provincias. La desregulación de precio fue una gran ventaja para estas empresas y se licitaron zonas de exploración que otorgaban el derecho a explotar los recursos descubiertos por 25 años, pero YPF no competía en igualdad de condiciones por su situación financiera, poniéndola en gran desventaja. En 1995 YPF se convirtió en sociedad anónima y comenzó a vender sus activos. La gran mayoría política estaba de acuerdo con estas medidas, solo quedaron una pequeña cantidad de acciones en manos de las provincias petroleras y el estado. Las inversiones prometidas por la empresa privada nunca llego al país sino que se aboco a hacer negocios fronteras afuera, comprando e invirtiendo en empresas petroleras de otros países y todos los avances en el país se vincularon a negocios de exportación aprovechando los precios internacionales. La regalías eran mínimas por tanto poco de esos negociados quedaron para el país. La producción tuvo un gran crecimiento aumentando un 84% entre 1989 y 1998, la de gas en el mismo periodo subió 60%, pero la poca inversión en reservas llevó a reducir los años cubiertos. Para 1997 se producían 47 millones de metros cúbicos, el 42% de la producción se exportaba, YPF mantenía el 50% del mercado, incluso se construyeron gasoductos a países limítrofes para enviar el recurso, esto exigió las reservas al máximo en este periodo. El poco control estatal sobre el recurso llevo al abuso de las empresas concesionadas, también cabe aclarar que más de 31.000 empleados fueron desvinculados de la empresa hasta el año 1995. A fines de la década los conglomerados petroleros nacionales vendieron sus activos a empresas extranjeras, incluyendo al estado y las provincias que en 1998 vendieron las acciones que aun poseían a Repsol por u$s13.000 millones, que quedo con casi el 100% de la empresa. A partir de 1999 la producción comenzó a caer por la falta de inversión con una situación que se extendería por muchos años más. Las políticas de los próximos años no fueron diferentes, el estado permitió en 2007 la compra del grupo Petersen de parte de las acciones de YPF, con la posibilidad de pagarlas con las ganancias futuras, lo que ayudo aún más al giro de dividendos por parte de Repsol a su casa matriz, se siguieron renovando las concesiones petroleras a las demás empresas extranjeras y a partir del 2011 la balanza comercial de energía comenzó a ser deficitaria, trayendo serios problemas de divisas al país. Abriendo una nueva página en la historia de los hidrocarburos argentinos, y es triste pero necesario decir que Argentina fue el único país que dentro de la locura neoliberal privatizo los hidrocarburos, es decir entrego parte de su soberanía.

YPF vuelve al estado
Ya a partir del año 2010, comenzaron los conflictos entre las petroleras y el estado. Las empresas solicitaban aumentar los precios de los combustibles pero el estado no lo aceptaba por la falta de inversión de estas empresas, el nivel de reservas había caído abruptamente, desde el año 1998 habían caído un 54% en petroleo, los reservorios de gas natural cayeron un 97%, además la empresa había dedicado solo el 0.2% de sus ingresos a la exploración de nuevas reservas. La producción de crudo había caído un 32% y 12% la de gas desde el pico de 1998. Se comenzaron a quitar zonas concesionadas a YPF por falta de inversión y se comenzó un plan de estatización de la empresa. En 2011 el déficit energético alcanzo los u$s3.124 millones. El 16 de abril de 2012 aprobó la ley la expropiación del 51% de las acciones de YPF en manos de Repsol, dándole el control mayoritario a la Argentina, repartido 49% a las provincias y 51% al estado. El senado aprobó la ley con 63 votos a favor y 3 en contra, la cámara de diputados la aprobó por 207 a favor y 32 en contra, mostrando el apoyo de casi la totalidad de las fuerzas políticas a la medida del estado.

Entredichos políticos
Las repercusiones de la media desnudaron gran parte del arco político opositor, los reclamos tenían un claro tinte defensor de los capitales extranjeros, con denuncias de abuso de poder por parte del estado, hablando de corrupción en la medida y un gran escepticismo a que la situación cambiara por cambiar la titularidad de la empresa. Se habló de que se espantaría la inversión extranjera en el país y que luego de YPF seguirían otras empresas privatizadas en el gobierno menemista, generando un miedo innecesario en la sociedad. La gran apuesta mediática para poner al gobierno como el malo de la política tuvo gran expansión a nivel nacional e internacional, logran que parte de la sociedad, en la locura generada, defienda intereses que no les son propios. A nivel internacional las repercusiones fueron importantes, especialmente en España donde se demonizo la figura de Cristina de Kirchner diciendo que era un ataque a la sociedad española que debería ser debidamente castigado, aduciendo que una empresa de capitales extranjeros de nula participación estatal del gobierno español representaba a la sociedad de ese país. Este ataque fue desvaneciéndose conforme fue pasando el tiempo, el gobierno resistió los embates políticos hasta lograr equilibrar la situación y comenzar la recuperación de una empresa emblema para el país. El acuerdo con Chevron, mostro la debilidad del discurso opositor, que al principio comenzó criticando la medida porque espantaba las inversiones y cuando estas llegaron cambiaron el discurso comenzaron a atacar desde el ámbito de la protección del medio ambiente la medida, lo que no es criticable porque se debe llevar a cabo una explotación seria del recurso para no provocar daños irreparables, esto se hizo coherentemente ya que el acuerdo tuvo que pasar por la legislatura de Neuquén, que tiene la legislación más exigente de todas las provincias, en ella se exigen estudios ambientales por cada pozo que se va a realizar. Se puede observar como cada medida que se toma es criticada sin ver el trasfondo de la misma.

Nueva administración que promete
La designación de Miguel Galuccio al frente de YPF, por su gran experiencia en el rubro,  fue la primera muestra de que el objetivo de la estatización de la empresa no fue solo un capricho político, sino que se busca dar la mejor estructura posible para poder cumplir con los objetivos propuestos. Además cada provincia petrolera tiene la posibilidad de poner un consejero que intervendrá en el directorio de la empresa y en la toma de decisiones hacia futuro, los resultados están a la vista a menos de dos años de gestión, y es destacable que se halla abierto el panorama de juego a favor de YPF.    

Resultados, acuerdos y denuncia del CIADI
El acuerdo con la empresa Chevron para la explotación de petróleo no convencional, fue el primer avance importante de esta gestión, se logra encontrar un socio que asuma el riesgo de invertir en un recurso novedoso para el país con gran potencial hacia el futuro. A pesar de ser un acuerdo secreto entre los socios, las bases del mismo se conocen, lo más destacable es que la administración y desarrollo lo llevara a cabo la YPF, invirtiendo en igual cuantía con Chevron que además de la inversión pondrá a disposición su experiencia en este tipo de desarrollo desde un lugar pasivo en el proyecto. Los ingresos re repartirán en partes iguales y la empresa extranjera tendrá la posibilidad a partir del quinto año de inversión de exportar el 20% de la producción que le corresponde sin pagar derechos de exportación. La inversión inicial es de u$s1.240 millones en 5 años por parte de Chevron, de los cuales ya se invirtieron u$s300 millones. El objetivo es la perforación de 100 pozos en una zona piloto de 20 km2, que se puede extender a 290 km2 y 1000 pozos perforados. Vaca Muerta es un zona de alrededor de 30.000 km2, de los cuales YPF tiene asignado 12.000. 
Otras empresas ya acordaron la para comenzar a explotar la zona, la empresa Dow Argentina acordó para explotar Shale Gas en una zona de 41 km2. La empresa Bridas buscara petróleo con YPF en un área de 663 km2, también la empresa Pemex se mostró interesada en invertir en esta zona.
Recordemos que la argentina cuenta con el segundo reservorio mundial de Gas no convencional, y el cuarto en petróleo no convencional, a pesar de que estas son estimaciones técnicas las oportunidades de desarrollo son muy importantes y prometen un futuro promisorio.
Los últimos datos presentados por YPF referidos al tercer trimestre del año 2013 muestras como en menos de dos años se logró frenar la caída en la producción e incluso se la está aumentando, y a la vez generando resultados financieros positivos que son reinvertidos en la compañía. La producción de crudo creció 3,4% en el trimestre y en octubre creció 6,6%, la producción de gas aumento 4,7% en el trimestre, en octubre la suba fue de 5,4%. Es el cuarto trimestre consecutivo de crecimiento interanual. La inversión de julio a septiembre fue de $8.028 millones con un aumento de 94% interanual, los primeros 9 meses la inversión alcanza los $18.820 millones, lo que superaría los u$s3.000 millones. La empresa reporto utilidades 34% mayores a las del año anterior. Esto demuestra que la gestión es sólida y tiene grandes posibilidades de cumplir con los objetivos planificados inicialmente.
Esta última semana trascendió un acuerdo entre la empresa Repsol y el estado Argentino por el monto de indemnización de la estatización, se habla de un monto cercano a los U$S5.000 millones a pagar en bonos parcialmente y en activos en futuras explotaciones de petróleo no convencional, esto fue un trabajo de negociación del equipo económico de la presidenta y también por la presión de Pemex, la petrolera mejicana que tiene participación en Repsol y que tiene gran interés en participar del desarrollo de combustibles no convencionales en el país. Este acuerdo y algunos que se cerraron en este tiempo, en referencia a empresas que tenían litigios en el CIADI, abren la posibilidad de buscar financiamiento en el exterior para el desarrollo de la actividad petrolera, además demuestra que el país está trabajando con transparencia y responsabilidad, lo que debería provocar la entrada de nuevas inversiones.

Con esta líneas damos por terminado el ensayo del tema de la semana, es un tema apasionante que tuvo implicancias en cada momento de la historia de este país, y seguramente pasara lo mismo en el futuro, cerrar la brecha energética es parte del desafío para convertirse en un país soberano, lo importante es lograr que los beneficios de estos recursos logre llegar al grueso de la población y no sea un nuevo intento de repartir los ingresos entre pocos.




No hay comentarios:

Publicar un comentario