YPF la
energía del futuro
Introducción
Petróleo y Soberanía
Un poco de historia
YPF y la privatización
YPF vuelve al estado
Entredichos políticos
Nueva administración que promete
Resultados, acuerdos y denuncia del CIADI
Introducción
Pocos temas son tan apasionantes como la soberanía
energética, y específicamente el caso de YPF, una empresa que nació grande y
por más que muchos gobiernos intentaron hundirla su peso y su riqueza no lo
permiten. Recorrer la historia de YPF es correr la historia del país, como un
espejo de la economía nacional, cuando a YPF le iba bien al país le iba bien y
viceversa.
En este pequeño ensayo vamos a hacer una recorrida de la
historia, luego iremos a dos momentos clave para entender la actualidad, que
son la privatización y luego la estatización, pasando por las luchas mediáticas
que rodearon cada momento y finalmente pasaremos a los últimos avances de la
empresa, tanto en resultados como en asociación para futuros proyectos y en
definición de conflictos internacionales.
No comprender la importancia que conlleva estos temas, es
sinónimo de no entender el futuro como un espacio de soberanía en el que todos
los argentinos pueden ser parte. Es casi una muestra patriótica seguir esta
lucha como uno de los máximos logros que se vienen posponiendo hace más de 100
años.
Petróleo y Soberanía
Los Estados modernos pueden tener, a grandes rasgos, tres
clases de gobiernos según su organización económica. Pueden ser socialistas,
donde el gobierno planifica su economía e interviene para ello a través de
empresas estatales; pueden ser capitalistas, donde el Estado deja a la libre
iniciativa privada la actividad empresarial; o por fin pueden ser mixtos,
mezclando los dos conceptos. A comienzos de la década de los ’90, la Argentina
decidió ser un moderno Estado capitalista y por consiguiente debió emprender
una intensa etapa de privatizaciones.
La petrolera YPF, ya privatizada, corre el mismo peligro que
Aerolíneas: quebrar luego de un feroz vaciamiento. Pero todos los Estados
serios, incluyendo los capitalistas por cierto, tienen definido lo que se
denomina el interés nacional. Esto no es otra cosa que lo que es vital para una
Nación, algo que sin eso el país no podría vivir, y que por consiguiente
trasciende a los gobiernos. Si bien hay una larga lista, según el país, de
intereses nacionales, deben ser pocos los Estados, por no decir ninguno, que no
incluya en estos una política energética.
En efecto, ya sea por iniciativa privada o por intervención
estatal, la economía de un país necesita de energía, en cualquiera de sus
formas, para subsistir y crecer. Sin embargo, la Argentina tomó la decisión de
llevar a cabo la privatización de la única empresa estatal petrolera sin tener
primero definido para qué, por qué, o para quién; es decir, sin una política
energética.
Una política energética es establecer cómo va a crecer un
país a partir de los recursos con que cuenta. Si no tiene ninguno, será un país
importador de energía (gas, petróleo, electricidad), con lo que su costo de
producción será más alto y deberá buscar la reducción de los costos en algún
otro eslabón de la cadena productiva (eximiendo de algunos impuestos, por
ejemplo). Pero si es productor de energía, sus planteos serán sobre cómo
conservarlos, cómo hacerlos más eficientes, más accesibles, etc. Si dentro de
diez años se agota el petróleo en la Argentina, como lo suponen los estudios,
tendremos que plantearnos cómo ser más competitivos importando crudo, si es que
queda alguna empresa que lo demande. O, tratando de prevenir ese lamentable
suceso, podemos plantearnos hoy que, en lugar de seguir exportando todo el
petróleo que se pueda, hay que asegurar el abastecimiento interno para nosotros
y para nuestros hijos
Un poco de historia
Yacimientos Petrolíferos del Estado, es una empresa que nació
en los primeros años del siglo XX, es decir, que en cierta forma y ubicándolo
en el tiempo es coincidente con los primeros intentos de industrialización del
país. El 13 de diciembre de 1907, en Comodoro Rivadavia una cuadrilla del
ministerio de agricultura que buscaba agua, en esta zona poco explorada en ese
momento. La sorpresa fue que se encontró petrolero, y con ello se dio ingreso a
la Argentina al pequeño grupo de países petroleros, fue el primer país de
América del sur en encontrar petróleo, y el estado supo entender la importancia
de este recurso, pero inicialmente solo la administración fue estatal porque la
explotación la llevaban a cabo empresas extranjeras que eran las verdaderas
beneficiadas de estos descubrimientos. Con la presidencia Hipólito Irigoyen,
quien impulso el desarrollo del recurso a través de mayor presupuesto, sentó
las bases de la explotación estatal en junio de 1922, creo por decreto la
Dirección General de Yacimiento Petrolíferos Fiscales, creando la primera
empresa petrolera estatal del mundo occidental, iniciando un periodo de puja con
las empresas extranjeras que tenían intereses en el recurso. En el gobierno de
Alvear se eligió la figura de un coronel del ejército, Enrique Mosconi para
dirigir la empresa que manejaría este recurso estratégico. Ya en esta época el
petróleo cubría el 12% del consumo energético, con 16 refinerías entre privadas
y estatales. Mosconi cambio la impronta de la empresa, con el objetivo de
romper los trust privados, que ya habían copado las líneas políticas y tenían
enormes influencias, se inició la nacionalización del recurso en busca del
autoabastecimiento. La lucha no fue fácil ya que el congreso no acepto este
cambio, pero se modificaron de igual forma mediante decreto presidencial. En
poco tiempo ya se vieron cambios notables, ya que la explotación estatal estaba
en crisis, el avance fue total, creando pueblos donde se encontraban reservas y
se colocaron estaciones propias en todas las ciudades del país. La producción
sufrió un aumento anual de 21% entre 1922 y 1926 pasando de tener 89 pozos a
353 en estos años. Creo todo un sistema de construcción de ciudades en zonas petroleras,
como Comodoro Rivadavia o Plaza Huincul, creando viviendas, hospitales y
escuelas para los obreros. La parte oscura de esta época fue la poca aceptación
de las actividades gremiales que comenzaron con la llegada de inmigrantes, lo
que llevo a grandes represiones de las protestas, modificando la población
extranjera por obreros nacionales. Otro avance muy importante de la época fue
la construcción de la primera refinería estatal en 1925, que permitió retener
los ingresos que antes iban a las empresas extranjeras que refinaban el
petróleo y luego lo vendían al público. Este paso fue el inicio de la gran
guerra por el petróleo ya que se intervino en la parte de la cadena productiva
que más ingresos generaba. Las ventas de kerosene y nafta crecieron exponencialmente
gracias a la red de surtidores de la empresa estatal. La gestión de Mosconi en
países limítrofes permitió la creación de empresas petroleras en países como
Bolivia, Uruguay, Brasil e incluso Mexico. Todas las medidas lanzadas desde el
gobierno buscaban limitar el crecimiento de las multinacionales en el rubro.
Irigoyen regresa a la presidencia en 1928 con la idea de monopolizar el rubro a
la empresa estatal, pero el senado con mayoría conservadora no permitieron
hacer realidad estas iniciativas. La crisis del 29 puso a la economía en jaque,
con una situación política nacional en crisis que enfrentaba a Mosconi, que
apoyaba la idea de empresas mixtas, con Irigoyen, que buscaba el monopolio en
el estado. En 1930 llega el primer golpe de estado del país que rompe la
legalidad democrática destituyendo el gobierno de Irigoyen. La relación entre
los golpistas y las multinacionales era denunciada ya desde esa época, fue tan así
que el golpista se rodeó de figuras con intereses extranjeros que habilitaron
nuevamente el negocio de las multinacionales en el petróleo.
La década infame fue todo un éxito para YPF, permitió muchos
avances en el crecimiento de la empresa estatal, votándose en 1935 una ley de
hidrocarburos que daban la propiedad de las zonas petroleras a las provincias,
obligando a las empresas a negociar contrato con cada provincia en igualdad de
condiciones con YPF. La gran lucha se dio en Salta donde la Standard Oil venía
desarrollando el negocio hacia varios años. YPF era líder en producción de crudo,
pero el negocio de los combustibles líquidos (nafta, kerosene) seguía en manos
de las transnacionales, que continuaban importando el crudo y refinándolo en el
país, esto trajo una sobreoferta de crudo que desato una guerra de precios
entre las empresas. Pero el presidente justo tomo una medida muy importante, le
dio a YPF el control de las importaciones de petróleo, terminando con el
negocio de traer el petróleo de afuera y no desarrollar la actividad en el
país. Esto le permitió a YPF en 6 años abarcar el 48% del mercado, dejando
rezagadas a las empresas multinacionales. Esto permitió nuevos desarrollos de
la estatal en otras provincias aumentando la producción anualmente en 16% y se
instalaron tres nuevas refinerías que permitieron triplicar la refinación del
petróleo en 6 años. La asociación con el ACA permitió a la empresa aumentar la
red de estaciones de servicio a todo el país para cubrir los grandes
desarrollos de rutas impulsados por el gobierno. YPF empezó a competir en
nuevos rubros y ya contaba con más de 15.000 empleados.
Argentina era el noveno país en cantidad de automotores pero
estaba poco industrializado y aun no llegaba al autoabastecimiento. La segunda
guerra mundial cambio el panorama mundial del petróleo, restringiendo la
importación y provocando una crisis energética, ya que YPF había llegado al
máximo de su capacidad operativa. La empresa estaba descapitalizada por el
crecimiento que había sufrido, y choca con la realidad de que no había en el
país la cantidad de petróleo de fácil acceso que se había estimado. El petróleo
representaba el 65% del consumo energético del país y la debilidad de YPF
obligo a desarrollar el negocio del Gas y al gobierno de buscar nuevas fuentes
de energía como el carbón en Santa cruz, en pos de dar respuesta al consumo. De
igual forma la economía debió racionalizar el consumo energético. En 1943
Silveira renuncio a su cargo como director de YPF luego de 11 años al frente. La
política Peronista en el petróleo no modifico las estructuras que ya poseía
YPF, el gran avance fue a través de la empresa Gas del Estado, que traía el gas
natural desde Comodoro Rivadavia a Buenos Aires mediante un gasoducto, que fue
el más largo del mundo en su momento. El sindicalismo creció mucho en esta
época, aumentando el gasto salarial de la empresa y por primera vez en la
historia YPF se había convertido en una empresa deficitaria. Con la
modificación de la constitución del 49, el estado se convierte en el
propietario de las zonas petroleras, como lo enuncia el art. 40. EL modelo
peronista que mejoro las condiciones económicas de la población llevo al
aumento de la cantidad de autos y el consumo hogareño, obligo a importar
cantidades crecientes de combustible que llevo a escases de divisas, ya que YPF
no estaba en posición de aumentar sus producciones. La negociación del gobierno
de Perón con la Standar Oil para aumentar la producción de petróleo a través de
inversiones extranjeras, lo que se oponía claramente a su visión nacionalista,
llevo a que las tensiones políticas aumentaran por la firma de un contrato que
entregaba la concesión por 40 años de las zonas concesionadas, esto sumado a
los conflictos ya existentes desembocaron en el golpe de estado de 1955, y la
nulidad del contrato negociado. La revolución libertadora no modifico positivamente
la crisis de hidrocarburos, lo más notorio fue la derogación de la constitución
del 49 y la devolución de la propiedad a las provincias, con el ascenso del
gobierno de Frondizi en 1958 se comienza un plan de autoabastecimiento con el
apoyo de capitales privados y una ley que daba la propiedad de las zonas
petroleras nuevamente al estado. Genero diversos contratos tanto para explotar
las zonas de YPF ya descubiertas como para la búsqueda de nuevas zonas
petroleras. Estas medidas dieron rápidos resultados, en el país había en 1960
112 equipos de perforación, era el tercer país en cantidad detrás de EEUU y
Canadá, y la producción de crudo aumento de 5,6 millones de metros cúbicos en
1958 a 15,6 millones en 1962 y por primera vez en la historia se había alcanzado
el autoabastecimiento. Pero la tensión política de la época provoco el
derrocamiento del gobierno democrático y la anulación de los contratos por parte
del gobierno de Ilia, dándole nuevamente el control a YPF, pero provocando el
descontento de los privados, obligando al estado a resarcir las inversiones
llevadas a cabo. YPF no pudo garantizar el autoabastecimiento y la actividad
petrolera decayó en pocos años. La idea de estatizar todo el negocio petrolero
resurgió, pero un nuevo golpe de estado anulo estas estrategias. El gobierno
defacto sanciono una nueva ley de hidrocarburos que otorgaba el pago de
regalías a las provincias pero mantenía la propiedad de las zonas petroleras en
el estado. Durante esto años hubo un gran desarrollo de empresas petroleras
nacionales como Bridas y Perez Companc. La producción creció notablemente con
el apoyo privado, la poca exploración hizo caer las reservas petroleras. YPF
era una empresa sobredimensionada, ineficiente y con problemas de
financiamiento, era un gigante en crisis. El conflicto entre los diferentes
contratos firmados en cada etapa del proceso, llevo a la empresa a tener
grandes pérdidas en las diferentes etapas. En 1973 comienza la crisis del
petróleo que provoco un aumento de los precios mundiales, que se multiplica por
cuatro, afectando a los países que no tenían autoabastecimiento, como
argentina. La corrupción de YPF era notoria y los problemas gremiales no
permitían remontar la empresa que en 1975 poseía 50.000 empleados, de los
cuales solo 2.300 eran profesionales y 32.000 eran personal de maestranza. Detrás
de esto llega un nuevo golpe de estado en 1976, las medidas del ministerio de
economía fueron en desmedro de la industria nacional y especialmente a YPF,
devuelve las refinerías y las bocas de expendio que habían sido estatizadas por
Isabel a la salida de su gobierno. También comienza la batalla mediática para
opacar el rol estratégico de la empresa estatal que la mostraban como poco
importante para la soberanía, y le dio grandes ventajas a las empresas
privadas. La producción subió a partir del apoyo de los contratistas, se había
llegado a los 28 millones de metros cúbicos. La empresa que en esos momentos
estaba descapitalizada, es obligada por el banco central a tomar prestamos en
moneda extranjera que fueron principalmente a la hacienda para los negocios
financieros del estado defacto o simplemente para acumular reservas. Los
niveles de deuda eran altísimos, llegaban a casi dos años de venta, casi 6 mil
millones de dólares que nunca llegaron a la empresa, esto hizo perder el rumbo
provocando que la empresa sea deficitaria por largos periodos, además toda la
inversión social de YPF en las ciudades petroleras era contempladas como
perdida y no como inversión. Sumada a las dificultades existentes, YPF por ser
una empresa estatal, no entro en el salvataje de empresas que permitió licuar
la deuda en dólares a las grandes empresas, y sociabilizar su deuda
principalmente en la empresa estatal.
El peso de la deuda asfixio a la empresa durante los años de
democracia por el peso de los intereses de la deuda que alcanzaban al 70 % de
los ingresos, el estancamiento en el consumo permitió a Alfonsín encontrar un
país que podía autoabastecerse. Esta fue el peor momento de la empresa con una
situación muy precaria, la salida que decidió Alfonsín fue acudir al capital
privado para ayudar a recuperar las reservas. A pesar de los importantes
beneficios otorgados el efecto fue mínimo y la empresa siguió los rumbos del
gobierno radical. YPF toca fondo y con el gobierno menemista se abre el
capítulo de la privatización.
YPF y la
privatización
La ola privatizadora de principios de los 90, llego hasta
los hidrocarburos durante el gobierno de
Menen, aduciendo a que esta empresa estatal venía dando pérdidas durante muchos
años y tenía serios problemas de eficiencia relacionados con conflictos
gremiales que se generaban por la concentración de trabajadores en esta
empresa. La realidad es que la empresa estaba en crisis financiera por el pago
de una deuda que no solicito. Se comenzó entregando zonas petroleras de YPF a
empresas extranjeras a través de decretos presidenciales, y se culminó con la
privatización de la empresa a conglomerados nacionales asociados con empresas
extranjeras, que ahora poseían la mayoría accionaria, el precio de venta fue de
1.300 millones de dólares. La constitución de 1994, le dio la propiedad de los
recursos nuevamente a las provincias. La desregulación de precio fue una gran
ventaja para estas empresas y se licitaron zonas de exploración que otorgaban
el derecho a explotar los recursos descubiertos por 25 años, pero YPF no
competía en igualdad de condiciones por su situación financiera, poniéndola en
gran desventaja. En 1995 YPF se convirtió en sociedad anónima y comenzó a
vender sus activos. La gran mayoría política estaba de acuerdo con estas
medidas, solo quedaron una pequeña cantidad de acciones en manos de las
provincias petroleras y el estado. Las inversiones prometidas por la empresa
privada nunca llego al país sino que se aboco a hacer negocios fronteras
afuera, comprando e invirtiendo en empresas petroleras de otros países y todos
los avances en el país se vincularon a negocios de exportación aprovechando los
precios internacionales. La regalías eran mínimas por tanto poco de esos
negociados quedaron para el país. La producción tuvo un gran crecimiento
aumentando un 84% entre 1989 y 1998, la de gas en el mismo periodo subió 60%,
pero la poca inversión en reservas llevó a reducir los años cubiertos. Para
1997 se producían 47 millones de metros cúbicos, el 42% de la producción se
exportaba, YPF mantenía el 50% del mercado, incluso se construyeron gasoductos
a países limítrofes para enviar el recurso, esto exigió las reservas al máximo
en este periodo. El poco control estatal sobre el recurso llevo al abuso de las
empresas concesionadas, también cabe aclarar que más de 31.000 empleados fueron
desvinculados de la empresa hasta el año 1995. A fines de la década los
conglomerados petroleros nacionales vendieron sus activos a empresas
extranjeras, incluyendo al estado y las provincias que en 1998 vendieron las
acciones que aun poseían a Repsol por u$s13.000 millones, que quedo con casi el
100% de la empresa. A partir de 1999 la producción comenzó a caer por la falta
de inversión con una situación que se extendería por muchos años más. Las
políticas de los próximos años no fueron diferentes, el estado permitió en 2007
la compra del grupo Petersen de parte de las acciones de YPF, con la
posibilidad de pagarlas con las ganancias futuras, lo que ayudo aún más al giro
de dividendos por parte de Repsol a su casa matriz, se siguieron renovando las
concesiones petroleras a las demás empresas extranjeras y a partir del 2011 la
balanza comercial de energía comenzó a ser deficitaria, trayendo serios
problemas de divisas al país. Abriendo una nueva página en la historia de los
hidrocarburos argentinos, y es triste pero necesario decir que Argentina fue el
único país que dentro de la locura neoliberal privatizo los hidrocarburos, es
decir entrego parte de su soberanía.
YPF vuelve al estado
Ya a partir del año 2010, comenzaron los conflictos entre
las petroleras y el estado. Las empresas solicitaban aumentar los precios de
los combustibles pero el estado no lo aceptaba por la falta de inversión de
estas empresas, el nivel de reservas había caído abruptamente, desde el año
1998 habían caído un 54% en petroleo, los reservorios de gas natural cayeron un
97%, además la empresa había dedicado solo el 0.2% de sus ingresos a la
exploración de nuevas reservas. La producción de crudo había caído un 32% y 12%
la de gas desde el pico de 1998. Se comenzaron a quitar zonas concesionadas a
YPF por falta de inversión y se comenzó un plan de estatización de la empresa. En
2011 el déficit energético alcanzo los u$s3.124 millones. El 16 de abril de
2012 aprobó la ley la expropiación del 51% de las acciones de YPF en manos de
Repsol, dándole el control mayoritario a la Argentina, repartido 49% a las
provincias y 51% al estado. El senado aprobó la ley con 63 votos a favor y 3 en
contra, la cámara de diputados la aprobó por 207 a favor y 32 en contra,
mostrando el apoyo de casi la totalidad de las fuerzas políticas a la medida
del estado.
Entredichos políticos
Las repercusiones de la media desnudaron gran parte del arco
político opositor, los reclamos tenían un claro tinte defensor de los capitales
extranjeros, con denuncias de abuso de poder por parte del estado, hablando de corrupción
en la medida y un gran escepticismo a que la situación cambiara por cambiar la
titularidad de la empresa. Se habló de que se espantaría la inversión
extranjera en el país y que luego de YPF seguirían otras empresas privatizadas
en el gobierno menemista, generando un miedo innecesario en la sociedad. La
gran apuesta mediática para poner al gobierno como el malo de la política tuvo
gran expansión a nivel nacional e internacional, logran que parte de la
sociedad, en la locura generada, defienda intereses que no les son propios. A
nivel internacional las repercusiones fueron importantes, especialmente en
España donde se demonizo la figura de Cristina de Kirchner diciendo que era un
ataque a la sociedad española que debería ser debidamente castigado, aduciendo
que una empresa de capitales extranjeros de nula participación estatal del
gobierno español representaba a la sociedad de ese país. Este ataque fue
desvaneciéndose conforme fue pasando el tiempo, el gobierno resistió los
embates políticos hasta lograr equilibrar la situación y comenzar la
recuperación de una empresa emblema para el país. El acuerdo con Chevron, mostro
la debilidad del discurso opositor, que al principio comenzó criticando la
medida porque espantaba las inversiones y cuando estas llegaron cambiaron el
discurso comenzaron a atacar desde el ámbito de la protección del medio
ambiente la medida, lo que no es criticable porque se debe llevar a cabo una
explotación seria del recurso para no provocar daños irreparables, esto se hizo
coherentemente ya que el acuerdo tuvo que pasar por la legislatura de Neuquén,
que tiene la legislación más exigente de todas las provincias, en ella se
exigen estudios ambientales por cada pozo que se va a realizar. Se puede
observar como cada medida que se toma es criticada sin ver el trasfondo de la
misma.
Nueva administración
que promete
La designación de Miguel Galuccio al frente de YPF, por su
gran experiencia en el rubro, fue la primera
muestra de que el objetivo de la estatización de la empresa no fue solo un
capricho político, sino que se busca dar la mejor estructura posible para poder
cumplir con los objetivos propuestos. Además cada provincia petrolera tiene la
posibilidad de poner un consejero que intervendrá en el directorio de la
empresa y en la toma de decisiones hacia futuro, los resultados están a la
vista a menos de dos años de gestión, y es destacable que se halla abierto el
panorama de juego a favor de YPF.
Resultados, acuerdos
y denuncia del CIADI
El acuerdo con la empresa Chevron para la explotación de petróleo
no convencional, fue el primer avance importante de esta gestión, se logra
encontrar un socio que asuma el riesgo de invertir en un recurso novedoso para
el país con gran potencial hacia el futuro. A pesar de ser un acuerdo secreto
entre los socios, las bases del mismo se conocen, lo más destacable es que la
administración y desarrollo lo llevara a cabo la YPF, invirtiendo en igual
cuantía con Chevron que además de la inversión pondrá a disposición su
experiencia en este tipo de desarrollo desde un lugar pasivo en el proyecto.
Los ingresos re repartirán en partes iguales y la empresa extranjera tendrá la
posibilidad a partir del quinto año de inversión de exportar el 20% de la
producción que le corresponde sin pagar derechos de exportación. La inversión
inicial es de u$s1.240 millones en 5 años por parte de Chevron, de los cuales
ya se invirtieron u$s300 millones. El objetivo es la perforación de 100 pozos
en una zona piloto de 20 km2, que se puede extender a 290 km2 y 1000 pozos
perforados. Vaca Muerta es un zona de alrededor de 30.000 km2, de los cuales
YPF tiene asignado 12.000.
Otras empresas ya acordaron la para comenzar a explotar la
zona, la empresa Dow Argentina acordó para explotar Shale Gas en una zona de 41
km2. La empresa Bridas buscara petróleo con YPF en un área de 663 km2, también
la empresa Pemex se mostró interesada en invertir en esta zona.
Recordemos que la argentina cuenta con el segundo reservorio
mundial de Gas no convencional, y el cuarto en petróleo no convencional, a
pesar de que estas son estimaciones técnicas las oportunidades de desarrollo
son muy importantes y prometen un futuro promisorio.
Los últimos datos presentados por YPF referidos al tercer
trimestre del año 2013 muestras como en menos de dos años se logró frenar la caída
en la producción e incluso se la está aumentando, y a la vez generando
resultados financieros positivos que son reinvertidos en la compañía. La producción
de crudo creció 3,4% en el trimestre y en octubre creció 6,6%, la producción de
gas aumento 4,7% en el trimestre, en octubre la suba fue de 5,4%. Es el cuarto trimestre
consecutivo de crecimiento interanual. La inversión de julio a septiembre fue
de $8.028 millones con un aumento de 94% interanual, los primeros 9 meses la
inversión alcanza los $18.820 millones, lo que superaría los u$s3.000 millones.
La empresa reporto utilidades 34% mayores a las del año anterior. Esto
demuestra que la gestión es sólida y tiene grandes posibilidades de cumplir con
los objetivos planificados inicialmente.
Esta última semana trascendió un acuerdo entre la empresa
Repsol y el estado Argentino por el monto de indemnización de la estatización,
se habla de un monto cercano a los U$S5.000 millones a pagar en bonos
parcialmente y en activos en futuras explotaciones de petróleo no convencional,
esto fue un trabajo de negociación del equipo económico de la presidenta y
también por la presión de Pemex, la petrolera mejicana que tiene participación
en Repsol y que tiene gran interés en participar del desarrollo de combustibles
no convencionales en el país. Este acuerdo y algunos que se cerraron en este
tiempo, en referencia a empresas que tenían litigios en el CIADI, abren la
posibilidad de buscar financiamiento en el exterior para el desarrollo de la
actividad petrolera, además demuestra que el país está trabajando con
transparencia y responsabilidad, lo que debería provocar la entrada de nuevas
inversiones.
Con esta líneas damos por terminado el ensayo del tema de la
semana, es un tema apasionante que tuvo implicancias en cada momento de la
historia de este país, y seguramente pasara lo mismo en el futuro, cerrar la
brecha energética es parte del desafío para convertirse en un país soberano, lo
importante es lograr que los beneficios de estos recursos logre llegar al grueso
de la población y no sea un nuevo intento de repartir los ingresos entre pocos.
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