La clase
media
Que es?
No es un grupo social homogéneo, es más bien una identidad,
una manera de verse a si mismos, cargada de prejuicios y valoraciones sobre los
demás, y sobre el papel que cada uno tiene en la sociedad.
Ideario de
la clase media
Es el freno frente a los extremismos, representa el progreso
y cultura, frente a la barbarie o la clase marginal, y según la iglesia es la
gran defensora de los valores morales.
Cuando Surgió?
Las teorías sobre el surgimiento en nuestro país se orientan
en menor medida al ascenso a partir del gobierno Irigoyenista que comenzó con
una reforma social muy parcializada pero revolucionaria para la época. A partir
de la incorporación más activa de argentina al mercado mundial y a medida que
el capitalismo se fue profundizando la sociedad se empezó a complejizar,
restando el control supremo que poseían las elites del país. Que en base a la distinción
y “Buenas costumbres” permitían que el reconocimiento entre pares y la sensación
de superioridad hacia otras capas sociales trabajen como barreras al ingreso de
las personas a esta elite.
Las demás teorías con más fundamentos que la anterior la
ubican entre el ascenso y la caída del primer gobierno peronista, surge a
partir de un fuerte ascenso de la clase trabajadora propiciada desde el
gobierno empoderando a los trabajadores y permitiéndoles ponerse de igual a
igual ante los patrones. Se puso en duda que una persona de color de piel
oscura o pocos recursos no merezca los mismos derechos que una persona refinada
y educada a los albores de la clase oligarca pudiente del país. Esta situación
en primer lugar provoco que aquellos que iban en ascenso social copiaran las
costumbres de las clases altas para distinguirse y en segundo motivo un cierto
descontento de los sectores históricamente respetados como pueden ser maestros
o doctores, que gozaban de ciertas ventajas al ser los que prestaban servicios
a la clase pudiente, estas capas sociales venían observando como la generalización
de servicios básicos a cargo del estado, bajo el concepto de igualdad e inclusión
propiciado por los movimientos industrialistas del país, aumentaban la posición
social y capacidad económica de sectores marginados de la economía como ser los
empleados de la industria o de trabajos manuales en general.
Estos cambios permitieron una movilidad social ascendente
que llevo al surgimiento de una nueva clase social con un tamaño considerable
como para ser caracterizada bajo ciertas concordancias. Es de notar también que
el descontento de de sectores sociales de clase alta y aquellos aspirante a
ocupar esta clase, por ver como una nueva clase social, históricamente marginada,
con nuevas costumbres se acercaban en la pirámide económica a ellos gracias al
apoyo que se le daba desde el gobierno Peronista . Esto llevo a transformar ese
descontento en acciones claras desde ciertos grupos oligárquicos con base en
los militares antiperonistas, la Iglesia, e incluso ciertos grupo de personas
que gracias a las medidas del gobierno habían logrado un mejor posición social,
para derrocar el gobierno del pueblo a partir de la avaricia y el egoísmo hacia
ver como un grupo de asalariados obtenía una mejor posición social igualando
derechos básicos.
Buenas costumbres
La Iglesia siempre fue el organismo agrupador de la clase
media, que tomo sus principios como iconos de su caracterización. La familia y
el hogar, la crianza “Ordenada de los hijo” bajo estos principios moralmente
superiores, el trabajo duro como fuente de crecimiento económico y la educación
superior como valor fundamental para enfrentar los problemas del modernismo y
herencia para sus hijos.
Malas
costumbres
Es muy sorprendente observar como las buenas costumbres se convierten
en fuente de los males de la clase media argentina. Como ya se explico esta
clase es heredera directa de las costumbres de la clase alta, en el sentido de
que utiliza ciertas herramientas no propias para generar una barrera a la incorporación
de nuevos integrantes. Lo que fomenta un mundo de prejuicios y discriminación hacia
las clases inferiores. También debemos entender que muchos de los grande logros
sociales que permitieron agrandar la clase media argentina, fueron suspendidos
con el apoyo cívico y el silencio de esta clase a los movimientos económico/militares
que propiciaron la pérdida de soberanía y los grandes procesos de quita de
derechos sociales obtenidos en favor de los grandes grupos económicos y el liberalismo
global. La visión creada a través de un trabajo arduo de los medios mostrando
como una familia de clase media debe refugiarse en su hogar con su familia de
los males de la modernidad que estigmatizan a la pobreza como fuente de
delincuencia, drogadicción y todos los males que se nos ocurran. De esta forma
fomentan una nueva forma de barrera al ascenso social de mayores grupos
marginados, a través de los medios de comunicación que son la fuente primaria
de información y contacto de la clase media.
Movimiento
ascendente: Fuente Agencia Telam
En los últimos diez años, y por obra de las políticas de
redistribución del ingreso, este segmento de la población que caracterizó a la
Argentina durante décadas, y que representaba una "rareza" en
términos regionales, recuperó la fuerza que supo tener en los `60 y `70.
"El dato más positivo es el crecimiento de la clase media, que en 2004 abarcaba a 39 por ciento de los hogares y hoy llega casi a la mitad de la sociedad, gracias al ascenso social de muchas familias que habían quedado en la clase baja", dijo Guillermo Oliveto, titular de la consultora "W".
Ya a fines del año pasado, un informe del Banco Mundial destacó el crecimiento que registró la clase media en Argentina a partir de la instrumentación de políticas de desarrollo económico y de la ampliación de oportunidades para sectores más vulnerables.
El trabajo sostuvo que en Argentina el número de habitantes comprendidos dentro de la clase media había aumentado entre 2003 y 2009, de 9,3 millones a 18,6 millones.
De esta forma, Argentina lideró el porcentaje de crecimiento de la clase media en toda la región durante la última década, con 25 por ciento, seguido por Brasil con una mejora de 22 por ciento y Uruguay con un avance de 20 por ciento.
Télam publicó la semana pasada un relevamiento propio que dio cuenta de que el poder adquisitivo del salario mínimo y de la jubilación mínima se triplicó en los últimos diez años, período en el que se rearmó el Consejo del Salario y se establecieron dos ajustes jubilatorios al año.
En 2003, cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia de la Nación, el salario mínimo se encontraba en 200 pesos, y a las pocas semanas pasó a 250.
Del mismo modo, la jubilación mínima que estaba en 150 pesos, aumentó a 220.
Entre 2003 y 2013, en términos absolutos, el salario mínimo trepó 16 veces, de 200 a 3.300 pesos; y la jubilación mínima se multiplicó por 11; de 150 a 2.477.
Pero en capacidad adquisitiva, ambos haberes triplicaron su poder de compra en un importante número de productos y servicios.
Así, si en 2003 un asalariado necesitaba de un ingreso mínimo y medio para alquilar un departamento de dos ambientes en Boedo o Flores; en la actualidad, ese gasto es tres cuartos de su sueldo.
Y si un jubilado requería más de un haber y medio para afrontar ese mismo alquiler, ahora le alcanza con menos de la mínima.
En 2003, con un salario mínimo se podían comprar 131,5 litros de nafta súper; un pasaje en avión Buenos Aires-Córdoba; o cinco pasajes en micro a Mar del Plata.Hoy, alcanza para 412,5 litros de súper; 3 viajes en avión a la provincia mediterránea o 26 pasajes a La Feliz.
"El dato más positivo es el crecimiento de la clase media, que en 2004 abarcaba a 39 por ciento de los hogares y hoy llega casi a la mitad de la sociedad, gracias al ascenso social de muchas familias que habían quedado en la clase baja", dijo Guillermo Oliveto, titular de la consultora "W".
Ya a fines del año pasado, un informe del Banco Mundial destacó el crecimiento que registró la clase media en Argentina a partir de la instrumentación de políticas de desarrollo económico y de la ampliación de oportunidades para sectores más vulnerables.
El trabajo sostuvo que en Argentina el número de habitantes comprendidos dentro de la clase media había aumentado entre 2003 y 2009, de 9,3 millones a 18,6 millones.
De esta forma, Argentina lideró el porcentaje de crecimiento de la clase media en toda la región durante la última década, con 25 por ciento, seguido por Brasil con una mejora de 22 por ciento y Uruguay con un avance de 20 por ciento.
Télam publicó la semana pasada un relevamiento propio que dio cuenta de que el poder adquisitivo del salario mínimo y de la jubilación mínima se triplicó en los últimos diez años, período en el que se rearmó el Consejo del Salario y se establecieron dos ajustes jubilatorios al año.
En 2003, cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia de la Nación, el salario mínimo se encontraba en 200 pesos, y a las pocas semanas pasó a 250.
Del mismo modo, la jubilación mínima que estaba en 150 pesos, aumentó a 220.
Entre 2003 y 2013, en términos absolutos, el salario mínimo trepó 16 veces, de 200 a 3.300 pesos; y la jubilación mínima se multiplicó por 11; de 150 a 2.477.
Pero en capacidad adquisitiva, ambos haberes triplicaron su poder de compra en un importante número de productos y servicios.
Así, si en 2003 un asalariado necesitaba de un ingreso mínimo y medio para alquilar un departamento de dos ambientes en Boedo o Flores; en la actualidad, ese gasto es tres cuartos de su sueldo.
Y si un jubilado requería más de un haber y medio para afrontar ese mismo alquiler, ahora le alcanza con menos de la mínima.
En 2003, con un salario mínimo se podían comprar 131,5 litros de nafta súper; un pasaje en avión Buenos Aires-Córdoba; o cinco pasajes en micro a Mar del Plata.Hoy, alcanza para 412,5 litros de súper; 3 viajes en avión a la provincia mediterránea o 26 pasajes a La Feliz.
Para los jubilados, que con la mínima hace diez años pagaban 116 litros de combustible; un vuelo a Córdoba o 4 en micro a Mardel; ahora pueden adquirir el equivalente a 310 litros de nafta; hacer 2 viajes y medio a Córdoba o 20 a la ciudad balnearia bonaerense.
En el caso del transporte, un sueldo mínimo alcanzaba en 2003 para 294 boletos de colectivo; 357 de subte; 500 de tren o 43 viajes en taxi desde Casa Rosada hasta Primera Junta.
Actualmente son 2.200 los viajes en colectivo; 1.320 en subte; 3.300 en tren; o 69 en taxi, desde el microcentro hasta Caballito.
Más allá de los beneficios que tiene el sector pasivo en lo que respecta a pasajes de trenes, si el cálculo se realiza de manera lineal podían adquirir 440 pasajes en 2003, mientras que en la actualidad cobran una cifra equivalente a 3.538 boletos.
También multiplicaron el uso de su mínimo al viajar en 2003 259 veces en colectivo; 440 en tren o 38 en taxi; en tanto que ahora cobran el equivalente a 2.251 pasajes mínimos de colectivo; 3.538 en ferrocarril; o 52 viajes en taxi, entre otras cuestiones.
Identidad
de clase media en la actualidad: Encuesta del Diario perfil
Un 78,3% de los consultados se
considera de clase media, tenga esa percepción una cercanía o no con sus
condiciones materiales. En contraste, sólo el 0,1% cree que es de "clase
alta" y un quinto, el 20%, de los estratos más bajos. Es decir, todos se
sienten más al centro de lo que en efectivamente están.
Clase media
en la durante el gobierno kirchnerista diario La Nación
Guillermo Martínez: El escritor opina que la clase media odia al Gobierno de modo irracional e indiscriminado
Laura Di Marco
Para LA NACION
"Ha surgido un nuevo gorilismo en la era de los K, que consiste en rechazar todo lo que hace este gobierno por considerarlo contaminado y sospechoso. Se trata de un odio irracional, que no se toma el trabajo de analizar cada medida en particular ni de comparar honestamente a esta administración con las anteriores", dice el escritor Guillermo Martínez, uno de los narradores argentinos más traducidos en el mundo. Martínez, que además de escritor es matemático, considera a los Kirchner "la máxima izquierda que puede tolerar la sociedad argentina", aunque aclara que no se siente kirchnerista.
"Como hombre con militancia en la izquierda, reconozco que este gobierno hizo muchas de las cosas que haría un gobierno socialista, pero las alianzas que tuvo que trabar para poder sostenerse en el poder me parecen repudiables y hacen que yo no pueda sentir identificación", explica.
Martínez afirma que los ciudadanos comunes tienen la tendencia a creer en las teorías del complot, porque ese mecanismo contribuye a elevarles la autoestima. Dice: "La gente tiende a descreer de las explicaciones más sencillas y lógicas y, en cambio, cree con facilidad en historias de poderes ocultos que conspiran para producirlos. Esa creencia genera la sensación de que uno es un iluminado y no un ingenuo, como todos los que «compran» la versión oficial. Por eso digo que es un mecanismo que está al servicio de elevar la autoestima. Aunque, ojo, a veces los paranoicos tienen razón. Es obvio que las logias existen, pero de ahí a suponer que todo lo publicado es falso hay un trecho largo".
-¿Por qué cree que existe tanto rechazo hacia el kirchnerismo, sobre todo en la clase media?
-Porque la clase media argentina -a diferencia de las clases medias en otros países donde he vivido, como Gran Bretaña o Estados Unidos- es muy ostentosa y sólo se solidariza con las clases más bajas cuando le va mal. ¿Te acordás cuando, en 2001, golpeaban cacerolas? Entonces, en el declive, es cuando la clase media está de acuerdo con un gobierno que impulsa el aumento de los impuestos o el blanqueo de la empleada doméstica. Pero esa alianza se rompe cuando las franjas medias empiezan a mejorar y entonces ya no están tan de acuerdo con los impuestos, porque tocan su bolsillo. Ese fenómeno encarna el nuevo gorilismo que vemos hoy.
-¿En qué consistiría ese neogorilismo del que habla?
-Es un odio irracional a cualquier cosa que haga este gobierno, sin tomarse el trabajo de pensar honestamente si la medida es buena o mala para ellos. O de comparar esas medidas con las administraciones anteriores, que no fueron mejores. Los brotes de felicidad que produjo la enfermedad de Kirchner fueron otro indicador. Lo más elocuente de este gorilismo es que cuando la clase media comienza a mejorar también empieza a mimetizarse con los valores de la clase alta.
-Pero ¿no es este gobierno el que basa su modelo en el aumento del consumo y mide sus logros en función de la cantidad de autos o de electrodomésticos vendidos?
-Sí, claro. Pero habría que recalcar que existe otro sector de la clase media que se enrola en la educación, en los deportes o en las ciencias, que está más volcado a la cultura y que no necesita consumir tanto. Por otra parte, el Gobierno también debería tomar en cuenta los consumos culturales para medir logros, en lugar de deprimirse porque no rompimos un récord de venta de autos. Es curioso observar lo que sucede con los autos y el tránsito en la Argentina, porque son reveladores de nuestra cultura política. Estar al volante es administrar un pequeño poder, que pone a prueba la autolimitación. Y por la forma en que se maneja, es obvio que eso no ocurre. Cómo manejan resume quiénes son los argentinos.
-¿Y la autolimitación no implica, también, renunciar a comprar dos millones de dólares cuando se tiene información privilegiada, precisamente por estar en el poder?
-Desde luego. Por eso siempre creí que haber nombrado la Corte que tenemos fue un momento de iluminación, en el que sí hubo una autolimitación. Fue un milagro.
-Usted señala los vicios de la clase media, pero el escaso apego de los Kirchner a la autolimitación, o sus alianzas dudosas, también socavaron sus lazos con las clases medias urbanas.
-El problema es muy difícil desde la ética política. Es probable que, para poder sostenerse en el poder en la Argentina un gobierno necesite hacer cosas repudiables: aliarse con intendentes impresentables, sindicalistas que chantajean, capitalistas amigos o con ciertos medios que ahora son enemigos, pero que antes eran amigos...
-Usted dice que los K son la máxima izquierda tolerable en la Argentina. ¿Y a Pino Solanas dónde lo ubica, entonces?
-Pino no podría hacer nada. No tendría la fuerza para barrer con viejas estructuras, ni tampoco para enfrentar factores de poder.
-¿Y Pepe Mujica no le gusta?
-Creo que a los gobernantes hay que juzgarlos por sus actos de gobierno. Y no me dio la sensación de que el Frente Amplio pueda considerarse de izquierda, ni tampoco Lula.
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