La función sindical en paritarias
Luego de un tiempo de no agregar notas por falta de tiempo y
otras cuestiones personales, reinauguro el blog, con mi opinión sobre un tema
de actualidad.
A partir del 2004 el gobierno de Néstor Kirchner, devolvió a
los gremios el derecho y a la vez la responsabilidad de participar en el futuro
de los trabajadores e indirectamente de cada rama o empresa a la que
representan, a través de las paritarias anuales. Aclarando la frase anterior se
asume que es un derecho porque el sindicalismo debe ser el reflejo de los
reclamos de los trabajadores, representados por sus delegados en primer lugar y
luego por los máximos representantes de cada gremio. Argentina es un país de
gran historia sindical, de lucha e iniciativa en pos de un mejor ambiente de
trabajo, dentro de esa historia se cruzan momentos de opresión por parte de los
gobiernos y también en ocasiones ciertos abusos del poder sindical en detrimento
de sus representados y los gobiernos de turno. El equilibrio es un punto
siempre difícil de encontrar, la lucha contra el inconformismo argentino y los límites
de la presión hacia los gobiernos, son siempre un tema importante.
Además de tener el derecho de negociar no solo aumentos
salariales, sino re categorizaciones, mejoras en el ambiente laboral y la seguridad,
contrataciones y continuidad laboral, a la vez conlleva a la obligación y
responsabilidad de ser un ente socialmente activo, que abarque conocimientos
muchos más amplios y la pluralidad en la generación de ideas, es decir que debe
estar atento a que las decisiones que se discutan en paritarias no alteren el
orden social, especialmente en el caso de la inflación pero también en los
beneficios que se puedan obtener según el rubro representado, para no crear una
brecha mayor entre los salarios pagados por los diferentes convenios y producir
la marginación de las actividades que poseen menor rentabilidad y por tanto
menor acceso a mejoras significativas para sus empleados.
El rumbo de los gremios debería ser mas integrador en el
futuro, para jerarquizar su función social, coordinando no solo con la patronal
sino también con los distintos ministerios del gobierno y organizaciones
sociales que apoyan la actividad democrática, y se transforman en árbitros de
la situación. En los tiempos que corren y después de el mayor periodo de
vigencia del marco institucional de las paritarias es momento de que los
gremios fomenten un mayor control estatal de los precios y coordinar aumentos
salariales que no desvirtúen la formación de ellos, llevar a cabo actividades
de capacitación para sus representados en la cultura económica, para que sepan
el efecto real de la inflación y las consecuencias de la puja distributiva que
existe entre los actores sociales, para que las decisiones sean a largo plazo
con consecuencias positivas en el crecimiento. Los consumidores deben ser los árbitros
y denunciantes de los abusos por parte de las grandes empresas en el aumento de
precios, especialmente en los supermercados que son los grandes concentradores
de la venta minorista y tienen un poder de negociación que es tendiente a poner
el mayor precio de venta y pagar lo
menos posible a sus proveedores con poca capacidad de negociación. Luego el
estado debe desarrollar las herramientas poder controlar este tipo de abusos
detectados por la sociedad y tener la libertad de penalizar el abuso si este es
persistente.
Los gremios deben conocer la estructura de costos de las
empresas que se incluyen dentro de su rama de representación, y de esta forma
entender las posibilidades y proponer las mejoras que ellos crean pertinente, integrarse
a la gerencia en forma indirecta, siempre con la clara idea de defender los
intereses de los trabajadores. Sabemos que el salario es la variable más
importante para el empleado, pero el salario intangible o no monetario, debe ir
de a poco tomando mayor importancia para mejorar la relación entre trabajador y
empleador. Seguramente se pueden dar ciertos beneficios que no necesariamente
sean aumentos de salario, como puede ser más días de vacaciones sin cargo, órdenes
de compra, planes de financiación para compra de inmuebles, etc. De esta forma
no se desvirtúan las posibilidades de aumento entre diferentes actividades con
rentabilidades diferentes, y no se genera una brecha entre los convenios que de
a poco va generando aumento en la precarización laboral. También el gobierno
debe realizar una reforma laboral que permita reducir la carga económica de
tener a un empleado en blanco, para de una vez por todas combatir la precarización
laboral que en este país se acerca al 40% de los trabajadores, y es un problema
para la integración de actividades gremiales. Una buena medida sería tener un
canon variable según el rubro de contratación del empleado, para ser más
equitativo en la distribución de los cargos por empleado y de esta forma romper
un modelo neoliberal que tiende al fomento de ciertas actividades y la extinción
gradual de otras que son menos rentables, pero socialmente importantes en
cuanto a cantidad de empleados que contrata, u otras variables relevantes para
la sociedad Argentina.
Luego de la crisis del 2001, y la fuerte devaluación del
peso, los trabajadores debían ser protagonistas para mejorar los salarios
reales que estaban muy por debajo del mínimo, los grandes avances dieron fruto
y ya entrado el 2008 se pudo entender como efectivo el aumento salarial y
ponerse a la par de cualquier país de la región. Este año también se muestra
como el primero con registros interesantes de inflación, colocándose este tema
en las portadas de los diarios. La agenda mediática enfocada en este tema, la
negativa a la 125 en relación a las retenciones del campo y a la fuerte presión
internacional por el aumento en las materias primas y la nula participación del
estado en planes de equilibrio inflacionario, llevo a que se cree una puja
distributiva de los actores sociales alrededor del aumento de precios y salarios,
que propuso aumentos porcentuales de salarios cada vez mayor, con pico en 2011,
y con una clara participación del gobierno en reducir este valor negociado,
estabilizando el porcentaje para 2012 y con posibilidad de reducirlo en 2013.
Esto no necesariamente quiere decir que se ajusto en contra de los intereses de
los trabajadores, ya que también se tomaron medidas contra las empresas oligopolicas
formadoras de precios y los supermercados con rentabilidad en crecimiento, por
esto también los gremios aceptaron menores aumentos relativos. Según información
presentada por Alfredo Zaiat en una nota de pagina 12 (http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-220277-2013-05-18.html),
donde se evidencia que en general el trabajador continuo siendo beneficiado en términos
reales, sin tomar los datos del IPC indec, sino de consultoras privadas.
Estas medidas marcan el rumbo correcto hacia esta integración
de los responsables sociales in-pugna (Estado-Gremios-Empresarios), foco de esta nota presentada, y evidencia que
sostener y mejorar a largo plazo la situación del país exige asumir compromiso
de las partes y evitar conflictos o acuerdos en detrimento de una de ellas, y
si ocurriera esto que la sociedad pueda dilucidar los verdaderos responsables
para que las injusticias sean enfrentadas y solucionadas, porque lo esencial de
todo esto es que las personas puedan tener un estilo de vida aceptable y con
posibilidades de mejora a futuro, para de esta forma cubrir cada vez mas
sectores sociales que por la malas prácticas políticas fueron excluidos del
crecimiento del país.
Avancemos hacia un país organizado e integrador, con equidad
social para sus habitantes, siempre acompañados de la libertad democrática que
desde 1983 se viene construyendo de manera solida y aprendiendo de los errores
del pasado.
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