lunes, 20 de mayo de 2013

La función sindical en paritarias


La función sindical en paritarias

Luego de un tiempo de no agregar notas por falta de tiempo y otras cuestiones personales, reinauguro el blog, con mi opinión sobre un tema de actualidad.

A partir del 2004 el gobierno de Néstor Kirchner, devolvió a los gremios el derecho y a la vez la responsabilidad de participar en el futuro de los trabajadores e indirectamente de cada rama o empresa a la que representan, a través de las paritarias anuales. Aclarando la frase anterior se asume que es un derecho porque el sindicalismo debe ser el reflejo de los reclamos de los trabajadores, representados por sus delegados en primer lugar y luego por los máximos representantes de cada gremio. Argentina es un país de gran historia sindical, de lucha e iniciativa en pos de un mejor ambiente de trabajo, dentro de esa historia se cruzan momentos de opresión por parte de los gobiernos y también en ocasiones ciertos abusos del poder sindical en detrimento de sus representados y los gobiernos de turno. El equilibrio es un punto siempre difícil de encontrar, la lucha contra el inconformismo argentino y los límites de la presión hacia los gobiernos, son siempre un tema importante.

Además de tener el derecho de negociar no solo aumentos salariales, sino re categorizaciones, mejoras  en el ambiente laboral y la seguridad, contrataciones y continuidad laboral, a la vez conlleva a la obligación y responsabilidad de ser un ente socialmente activo, que abarque conocimientos muchos más amplios y la pluralidad en la generación de ideas, es decir que debe estar atento a que las decisiones que se discutan en paritarias no alteren el orden social, especialmente en el caso de la inflación pero también en los beneficios que se puedan obtener según el rubro representado, para no crear una brecha mayor entre los salarios pagados por los diferentes convenios y producir la marginación de las actividades que poseen menor rentabilidad y por tanto menor acceso a mejoras significativas para sus empleados.  

El rumbo de los gremios debería ser mas integrador en el futuro, para jerarquizar su función social, coordinando no solo con la patronal sino también con los distintos ministerios del gobierno y organizaciones sociales que apoyan la actividad democrática, y se transforman en árbitros de la situación. En los tiempos que corren y después de el mayor periodo de vigencia del marco institucional de las paritarias es momento de que los gremios fomenten un mayor control estatal de los precios y coordinar aumentos salariales que no desvirtúen la formación de ellos, llevar a cabo actividades de capacitación para sus representados en la cultura económica, para que sepan el efecto real de la inflación y las consecuencias de la puja distributiva que existe entre los actores sociales, para que las decisiones sean a largo plazo con consecuencias positivas en el crecimiento. Los consumidores deben ser los árbitros y denunciantes de los abusos por parte de las grandes empresas en el aumento de precios, especialmente en los supermercados que son los grandes concentradores de la venta minorista y tienen un poder de negociación que es tendiente a poner el mayor precio de venta  y pagar lo menos posible a sus proveedores con poca capacidad de negociación. Luego el estado debe desarrollar las herramientas poder controlar este tipo de abusos detectados por la sociedad y tener la libertad de penalizar el abuso si este es persistente.

Los gremios deben conocer la estructura de costos de las empresas que se incluyen dentro de su rama de representación, y de esta forma entender las posibilidades y proponer las mejoras que ellos crean pertinente, integrarse a la gerencia en forma indirecta, siempre con la clara idea de defender los intereses de los trabajadores. Sabemos que el salario es la variable más importante para el empleado, pero el salario intangible o no monetario, debe ir de a poco tomando mayor importancia para mejorar la relación entre trabajador y empleador. Seguramente se pueden dar ciertos beneficios que no necesariamente sean aumentos de salario, como puede ser más días de vacaciones sin cargo, órdenes de compra, planes de financiación para compra de inmuebles, etc. De esta forma no se desvirtúan las posibilidades de aumento entre diferentes actividades con rentabilidades diferentes, y no se genera una brecha entre los convenios que de a poco va generando aumento en la precarización laboral. También el gobierno debe realizar una reforma laboral que permita reducir la carga económica de tener a un empleado en blanco, para de una vez por todas combatir la precarización laboral que en este país se acerca al 40% de los trabajadores, y es un problema para la integración de actividades gremiales. Una buena medida sería tener un canon variable según el rubro de contratación del empleado, para ser más equitativo en la distribución de los cargos por empleado y de esta forma romper un modelo neoliberal que tiende al fomento de ciertas actividades y la extinción gradual de otras que son menos rentables, pero socialmente importantes en cuanto a cantidad de empleados que contrata, u otras variables relevantes para la sociedad Argentina.

Luego de la crisis del 2001, y la fuerte devaluación del peso, los trabajadores debían ser protagonistas para mejorar los salarios reales que estaban muy por debajo del mínimo, los grandes avances dieron fruto y ya entrado el 2008 se pudo entender como efectivo el aumento salarial y ponerse a la par de cualquier país de la región. Este año también se muestra como el primero con registros interesantes de inflación, colocándose este tema en las portadas de los diarios. La agenda mediática enfocada en este tema, la negativa a la 125 en relación a las retenciones del campo y a la fuerte presión internacional por el aumento en las materias primas y la nula participación del estado en planes de equilibrio inflacionario, llevo a que se cree una puja distributiva de los actores sociales alrededor del aumento de precios y salarios, que propuso aumentos porcentuales de salarios cada vez mayor, con pico en 2011, y con una clara participación del gobierno en reducir este valor negociado, estabilizando el porcentaje para 2012 y con posibilidad de reducirlo en 2013. Esto no necesariamente quiere decir que se ajusto en contra de los intereses de los trabajadores, ya que también se tomaron medidas contra las empresas oligopolicas formadoras de precios y los supermercados con rentabilidad en crecimiento, por esto también los gremios aceptaron menores aumentos relativos. Según información presentada por Alfredo Zaiat en una nota de pagina 12 (http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-220277-2013-05-18.html), donde se evidencia que en general el trabajador continuo siendo beneficiado en términos reales, sin tomar los datos del IPC indec, sino de consultoras privadas.

Estas medidas marcan el rumbo correcto hacia esta integración de los responsables sociales in-pugna (Estado-Gremios-Empresarios),  foco de esta nota presentada, y evidencia que sostener y mejorar a largo plazo la situación del país exige asumir compromiso de las partes y evitar conflictos o acuerdos en detrimento de una de ellas, y si ocurriera esto que la sociedad pueda dilucidar los verdaderos responsables para que las injusticias sean enfrentadas y solucionadas, porque lo esencial de todo esto es que las personas puedan tener un estilo de vida aceptable y con posibilidades de mejora a futuro, para de esta forma cubrir cada vez mas sectores sociales que por la malas prácticas políticas fueron excluidos del crecimiento del país.     

Avancemos hacia un país organizado e integrador, con equidad social para sus habitantes, siempre acompañados de la libertad democrática que desde 1983 se viene construyendo de manera solida y aprendiendo de los errores del pasado.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario